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Muchos de vosotros os interesáis por un estilo de vida saludable, sois amantes de la naturaleza y os interesa la gastronomía. Pero hay otra cosa que compartimos en esta comunidad y es el amor por el queso. Hoy queremos hablar sobre cómo se trata un buen queso: cómo se sirve, cómo se acompaña y cómo se degusta. En definitiva: aprenderemos a disfrutar más aun el queso.

El momento y la temperatura

Una de las grandezas del queso es lo sencillo que resulta como recurso. Esta delicia de nuestra despensa, sabrosa y variada, no necesita preparación ni variación en la temperatura: su mejor versión es a temperatura ambiente o a la temperatura de la bebida que lo acompaña. Eso sí: si lo tenemos en la nevera es necesario pensar en sacarlo antes. El tiempo que necesita cada queso para recuperar su temperatura depende del tamaño y la dureza, pudiendo llegar hasta 3-4 horas para los quesos curados.

Tampoco hay un momento concreto para el queso… Hay quien lo toma antes de la comida y hay quien lo toma después, o incluso durante, integrado en los platos. También hay quién lo toma solo, como protagonista absoluto y acompañado de los mejores actores secundarios: panes variados, frutos secos, frutas frescas, mermeladas…

Los mejores compañeros del queso

Cuando preparamos una tabla de quesos debemos tener en cuenta que en la gastronomía intervienen todos los sentidos. Y el primero es el de la vista. Siempre es bueno pensar en la presentación y el colorido del plato. El acompañante por excelencia del queso es el pan y las tostadas. Los hay para todos los gustos y, por supuesto, cada queso casa con un tipo distinto de pan. De forma general se puede decir que cuanto más delicado sea el queso, el pan deberá ser más blanco y menos salado. Lo mejor es ofrecer varios tipos y que los comensales experimenten con los distintos gustos.

También es buena idea acompañar la tabla con nueces o avellanas para comer entre queso y queso. Otros frutos como dátiles, higos, pasas o castañas son también idóneos y potencian el sabor de los quesos curados. También son muy buenas las frutas frescas. Las frutas más ácidas, como la manzana, nos servirán para comer entre queso y queso y las más dulzonas, como los frutos del bosque, para acompañar a los quesos de gusto más fuerte. Si la tabla contiene quesos azules podemos acompañarlos de sabores dulces. La miel, el membrillo o la mermelada se encuentran entre los compañeros estelares del queso. La uva también es otro clásico entre los acompañantes del queso y potencia el sabor de todo tipo de quesos.Algunos quesos, sin embargo, como esos aderezados con hierbas aromáticas, prefieren la compañía de las verduras: rábanos, apio, tomatitos cherry…

Por último la bebida es un tema de gran debate entre los amantes del queso. Nuestra opinión es que cada uno debe elegir la bebida que más le guste. Un vino blanco, fresco y afrutado, un tinto joven, una cerveza o un zumo de frutas. Que ya se sabe que en esto de los gustos…

La degustación del queso

Un dato a tener en cuenta es el corte del queso. Cada queso debe ser cortado correctamente. Los quesos curados, como el manchego, en cuñas y luego en triángulos, los quesos duros se rompen en trozos, los cremosos en rebanadas… Los quesos que se desmenuzan (como algunos tipos de queso azul) pueden cortarse con un cuchillo caliente para evitar que se desmiguen demasiado. Otro dato a tener en cuenta es la disposición del queso: los sabores más suaves en la periferia y los más fuertes en el centro. Ese será el orden en que iremos degustando los quesos, para poder apreciar mejor sus matices.

Por último, después de tanta preparación, cuando ya estamos disfrutando del queso, debemos prestar atención a todos los matices: la textura, el sabor, el olor etc. El olor es algo fundamental en un queso. Aprender a disfrutar del queso implica aprender a valorar los distintos olores que ofrecen los quesos. Para ello se debe masticar el queso unos segundos, manteniendo la respiración, y luego liberar el aire por la nariz con la boca cerrada. De este modo podremos disfrutar de nuestro queso favorito en toda su intensidad.

Así que os aconsejamos una visita a la charcutería a por unos buenos quesos, y que aprovechéis la vuelta a casa para comprar algo de miel, uvas y vino, que además de ser productos muy sanos y muy ricos, combinados con el queso alcanzan su excelencia ¿Por qué no convertir la cena de hoy en un festín de quesos?

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