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Penelope Coronado

Dejar a nuestros hijos al cuidado de otras personas, sobre todo cuando son bebés de muy corta edad, es una decisión que hay que meditar muy bien. La temida reincorporación al trabajo supone un momento muy difícil, porque separarnos de nuestro hijo cuando es tan pequeño y requiere tanto de nuestros cuidados resulta demoledor, y por eso hay que pensarlo muy bien y valorar las posibilidades que tenemos a nuestro alcance. Las opciones que nos vamos a encontrar son: abuelos o familiares, guarderías o madres de día.

Si nuestro trabajo nos permite cierta flexibilidad, y podemos turnarnos con nuestra pareja en el cuidado del bebé, no hay que pensarlo mucho. Nada mejor para un niño que ser criado por sus padres, y al revés, nada más bonito que tener la oportunidad de disfrutar de los primeros años de nuestros hijos. Y es que, al contrario de lo que a veces se nos hace creer, la guardería no es un paso obligatorio para el desarrollo de un niño. En un hogar con padres estables, cariñosos y disponibles no tiene sentido llevar al niño a la guardería por pensar que ésta sea necesaria para mejorar su proceso de socialización.

Si por nuestras circunstancias laborales nos vemos obligados a buscar ayuda, hay que pensar en la calidad de los cuidados que debe recibir el bebé, que deben ser seguros, continuos y cariñosos. Por eso, una buena alternativa a las guarderías tradicionales, especialmente cuando hablamos de bebés de un año o menos, son las madres de día. Un servicio muy extendido en algunos países de Europa como Francia o Alemania, y que en España está siendo la alternativa que cada vez más familias eligen para conciliar la vida familiar y laboral, ya que ante todo ofrecen una continuidad del ambiente familiar en el cuidado de niños de 0 a 3 años.

¿Qué son las madres de día?

Son mujeres en su mayoría, aunque cada vez hay más papás de día con la vocación de cuidar a niños durante sus primeros tres años de vida. Son educadores profesionales que ofrecen en su propio hogar un servicio de atención y cuidado personalizado. Porque una de sus ventajas es que trabajan con grupos reducidos, de tres a cinco niños como máximo, y en un ambiente hogareño, siempre adaptado y equipado a las necesidades de los pequeños. En un hogar de madre de día, al ser grupos reducidos, resulta más sencillo atender, observar e identificar las verdaderas necesidades educativas y emocionales de cada niño y dar así una respuesta de calidad a cada una de ellas.

¿Qué cualificación deben tener las madres de día?

Las madres de día son educadoras profesionales con cualificación y experiencia acreditada. Existen distintas Asociaciones de Madres de Día en Cataluña, Valencia, País Vasco, Navarra, Aragón, Baleares y Madrid que recogen la importancia profesional de esta figura. Concretamente en Madrid y Cataluña, se recomienda que las madres de día tengan formación en Educación Infantil, Pedagogía o Psicología, además de titulaciones en formaciones no regladas como Montessori o Waldorf. También es recomendable que posean un curso de primeros auxilios y de manipulación de alimentos. Pero, por encima de todo, está su compromiso a tener un reciclaje profesional continuo en distintas formaciones regladas y no regladas orientadas a la educación respetuosa y libre del niño.

Un ambiente familiar

Las madres de día ofrecen un entorno familiar y seguro en su propia casa. Por eso, encontraremos un espacio adaptado para cubrir las necesidades de los pequeños, con unos requisitos mínimos que cada casa debe cumplir, para que sea un hogar pensado para los niños, no para los adultos. Ante todo, deben adaptarse a la seguridad de los pequeños, algo fundamental para que ellos puedan experimentar con libertad.

Es necesario que en la casa de la madre de día existan tres áreas bien diferenciadas: una para actividades como el juego y la comida, otra para el descanso y otra destinada al aseo. El baño debe estar adaptado para el acceso al lavamanos y sanitario, y la zona de cocina debe ser un espacio adecuado para la preparación y el almacenamiento de alimentos. Es bueno que la casa disponga de calefacción y ventilación, y mejor que posea iluminación natural. El mobiliario debe ser adecuado a las medidas de los niños, con colchones, mesas y sillas de altura adecuada a ellos, y con estanterías a las que puedan acceder para elegir aquellos materiales de su interés.

¿Qué cuidados ofrecen las madres de día? ¿Cómo saber elegir?

Una madre de día va a cuidar la alimentación, el descanso y la higiene de nuestro bebé. Y la forma de hacerlo, ya que todas ellas comparten unos principios pedagógicos basados en la educación desde el respeto y la autonomía del niño, será potenciando los espacios de amor y cuidado íntimo, amoldándose a los ritmos y peculiaridades de cada niño, siempre respetando las necesidades de cada uno, a la vez que se marcan los límites adecuados para garantizar su seguridad.

Cada mamá de día establecerá las rutinas diarias, que generalmente serán: llegada y toma de contacto con la presencia de los papás, juego libre a partir de los materiales lúdicos y didácticos que ofrezcan, los ratos destinados a la comida y el descanso, y recogida también con la presencia de los papás, momento en el que aprovecharán para comentaros cómo ha ido el día. Hay madres de día que llevan a su grupo de nenes al parque, si éstos ya tienen la edad suficiente o existe un lugar cercano con zona infantil donde jugar al aire libre. Para salir al parque, necesitarán autorización previa de los padres, además de la logística necesaria, como un cochecito gemelar o mochilas ergonómicas, para poder transportar a los niños.

Lo más importante a la hora de elegir una madre de día es sentir que estamos a gusto, tanto unos como otros, y que existe una comunicación fluida y transparente, porque será lo que facilitará que el niño se sienta como en su segundo hogar. Y es que, el hecho de dejar a nuestros hijos fuera de casa, nos va a volver más exigentes a la hora de elegir el lugar y la persona adecuados, cosa perfectamente comprensible. Es importante estar seguros, porque el objetivo es no cambiar a menudo de cuidadores, ya que para el bienestar emocional de nuestro hijo será mejor pocos cuidadores, seguros, continuos y estables que muchos y cambiantes.

Horarios flexibles

Otra de las ventajas de elegir una madre de día para el cuidado de nuestro hijo es que nos van a ofrecer horarios más flexibles. Al tratar de modo tan directo e individual con las familias, las madres de día van a poder adaptarse mejor a lo que cada una de ellas necesita. Será cuestión de establecer un horario que se amolde a lo que el niño y los papás vayáis a necesitar, hablándolo tranquilamente y con sinceridad. Porque la posibilidad de ser más flexibles y de realizar cambios si nos surge algún imprevisto será un valor añadido que podrá mejorar el bienestar de todos.

¿Cómo localizarlas?

Existe toda una red de madres de día cada vez más establecida en nuestro país. En internet podéis encontrar información y recursos sobre las asociaciones de madres de día de vuestra comunidad. Están las páginas de madresdedia.org, redmadresdedia.com o llarsmaresdedia.com para Cataluña. Todas ellas disponen de contactos de madres de día, para que podáis encontrar las que os resulten más cercanas. Además, no dudéis en preguntar a otras mamás, ya sean amigas o gente conocida del parque o del grupo de crianza al que asistáis. Pregunta en tu entorno cercano, incluso tu matrona te puede ayudar a encontrar alguna información. Porque si tenéis alguna referencia o gente que os pueda recomendar alguna mamá de día conocida, mejor que mejor.

Y es que, a la hora de dejar a nuestros hijos con un segundo cuidador cuando el trabajo nos lo exige, sin duda las mamás de día son una opción a tener en cuenta por su vocación, alegría, serenidad, paciencia y experiencia.

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