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Aitor Sanchez

En relación a la alimentación y el deporte se alimentan mitos y creencias populares que poco tienen de cierto. La alimentación en el deporte es un área especialmente conflictiva debido a la cantidad deportistas y el perfil especial que tienen. Es decir, son personas muy motivadas y que además son un público que por lo general invierte dinero en su salud. Por tanto, constituye un nicho de mercado, sobre el cual muchas empresas o particulares quieren hacer negocio.

Por si fuera poco este motivo, además de por sí misma este área es muy complicada. Pensad lo difícil que es ya de por sí la relación nutrición-salud. Pues más complejo aún será el cuerpo de un deportista, que tiene requerimientos superiores, situaciones fisiológicas distintas.

1- “Hay que hincharse a proteínas para ganar músculo” Falso.

El cuerpo llega un momento, que por más proteína que le des, no vas a ganar más músculo. No hay beneficios extra en dietas muy altas en proteína (más allá de 2g/kg peso corporal). El factor clave es el entrenamiento. Ganamos músculo con un esfuerzo físico de intensidad, que rompa fibras, nos provoque una inflamación, y nuestro cuerpo entonces hace una compensación para el día de mañana y así poder hacer ese ejercicio. Lo que tenemos que garantizar es que nuestra dieta nos aporte una cantidad suficiente de proteínas.

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2- “Tomar claras de huevos crudos es una buena fuente de proteínas” Falso.

La proteína cruda se digiere peor. Pasa con la carne, el pescado y el huevo. Cuando la coagulamos (cociéndola por ejemplo) podemos aprovecharla mucho mejor ya que la digerimos en mayor medida.Y no termina ahí la cosa. El huevo tiene antinutrientes, está preparado para sobrevivir y resistir el ataque de microorganismos. Para proteger al futuro embrión. Tiene sustancias como la Conalbúmina el Ovoinhibidor o la Avidina que impiden que se utilice el hierro o algunas proteínas. Por eso, si lo tomamos crudo no podemos absorber esos nutrientes, aunque está orientado a no dejar crecer a las bacterias.

Además, con la moda de evitar la grasa de los 90, mucha gente dejó de consumir la yema. Lo que es una lástima, porque del huevo es lo que tiene más interés nutritivo a nivel de micronutrientes, y tampoco va mal de proteína con cerca de un 40% de la del huevo.

3- “Hay que comer nada más terminar la actividad física” Depende del caso.

Podríamos decir que el error que cometen muchos deportistas, es creer que nada más terminar la sesión de entrenamiento hay que tomar la proteína corriendo,porque piensan que si no lo hacen durante este tiempo no generarán tanto músculo.

Es cierto que nada más terminar, hay un periodo de tiempo, que se conoce como “ventana metabólica” en el cuál es más fácil reponer los nutrientes. Pero esto solo es así con los hidratos de carbono que guardamos en el músculo: el glucógeno, pero no con la proteína.

En definitiva, es importante tomar hidratos de carbono después de la actividad física, y si además se mezclan con proteína mejor. Pero no pasa nada si la proteína se toma antes.

4- “Es imposible que un vegetariano sea deportista de élite” Muy falso.

De hecho hay casos famosos de deportistas vegetarianos como Carl Lewis y Fiona Oakes que han sido referentes mundiales. Simplemente habría que controlar todas las peculiaridades de la dieta. Existen legumbres como la soja o los garbanzos que tienen su proteína tan completa como un filete de carne.

5- “Se empieza a quemar grasa tras 1/2 hora de ejercicio” No del todo cierto.

El combustible que nuestro cuerpo usa depende del esfuerzo que nos requiere, del volumen de oxígeno que usamos en esa actividad. Ahora mismo, si estamos sentados, estamos quemando una gran proporción de grasa. Poca energía, pero en su mayoría viene de la grasa porque no necesitamos tirar de ella rápido.

Si hacemos un sprint, necesitaremos energía rápido, por eso se recurre más al azúcar. Hay que intentar encontrar un volumen de esfuerzo que nos permita un gasto alto, pero sin que recurra totalmente al azúcar. Lo ideal es poder realizar la actividad de manera agradable, pero que si empezamos a hablar, nos falte el aliento. ¿Puedes probar a encontrar este equilibrio?

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