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Natalia Berger

“Somos lo que comemos” es una de esas frases antiguas y llenas de sentido. La ciencia, siempre a la cola de la sabiduría popular, está redescubriendo esto. Concretamente hoy os venimos a hablar de los descubrimientos que se han realizado sobre como afectan ciertos alimentos a nuestra química cerebral y la tendencia social que ha surgido a raíz de esos conocimientos: el Mood Food.

El Mood Food propone ser conscientes de que todo lo que comemos o bebemos tiene un efecto concreto sobre nuestro ánimo y así apostar por el alimento correcto para cada ocasión. Existen restaurantes de Mood Food, reuniones de Mood Food y libros de Mood Food. Todo ello enfocado al noble fin de hacernos sentir mejor: más contentos, más relajados, con más energía, más lucidez mental y hasta puede ayudarnos a perder algún kilo.

 

Buenas costumbres alimenticias para el ánimo

Los primeros consejos que difunde esta tendencia ya os sonarán de otros temas: no saltarse nunca el desayuno y mantenerse siempre hidratado (mucha agua, mucha fruta, muchas verduras). Son dos principios fundamentales que, igual que afectan a cualquier célula de nuestro cuerpo, también afectan al cerebro.

De forma general se aconseja el consumo de carbohidratos de bajo índice glucémico: pavo, pollo, queso, pescados, huevos, tofu, almendras, cacahuetes… Y en cambio evitar azúcares refinados, harinas blancas o alimentos elaborados con ellos, ya que son de alto índice glucémico y producen efecto yo-yo.

También son esenciales los alimentos como almejas, hígado, morcilla, lentejas, vegetales verdes, carnes… Cualquier alimento que contenga hierro. El hierro es esencial para el buen funcionamiento del cerebro: sin hierro no podemos pensar bien ni dormir bien. Lo más alarmante es que se calcula que un altísimo porcentaje de la población (especialmente mujeres) está por debajo de los niveles recomendados de hierro.

 

Conocer los alimentos

La base de esta tendencia es proveerse de alimentos que nos hagan sentir bien, pero también conocer el momento adecuado para cada alimento. En ese sentido es importante tener en cuenta, por ejemplo, que los carbohidratos pueden hacernos sentir relajados y satisfechos, pero las proteínas potencian nuestra concentración. ¿Qué debemos, pues, elegir antes de una reunión de trabajo o una partida de ajedrez?

Plátanos, nueces, legumbres, verduras y todos los alimentos ricos en magnesio, son considerados antidepresivos naturales, ya que actúan favorablemente para el aumento de la serotonina. Contra la depresión también nos ayudan las zanahorias, las espinacas, el atún, las ostras, el ajo, los pimientos…

También podemos usar la comida para regular nuestra energía. A menudo apostamos por el azúcar cuando necesitamos energía. Esto genera picos de energía y bajones que no colaborarán a nuestra satisfacción, por ello debemos apostar por alimentos que mantengan estable nuestros niveles de azúcar. En este grupo se encuentran el salmón, las nueces o almendras, los lácteos, arándanos, brócoli, manzana, pera, uva, melocotón etc.

Si por el contrario queremos relajarnos, mejor decantarse por patatas, pasta, cebolla, miel, vainilla etc. y evitar cualquier tipo de excitante (café, té negro o verde, alcohol o chocolate). El uso de los excitantes siempre debe ser moderado en cualquier caso, especialmente el alcohol, que tiene efectos muy negativos en nuestro estado de ánimo.

Uno de los mejores seguros de buen humor es una noche de sueño plácido. Para eso podemos apostar por las cerezas antes de acostarnos: la combinación de antioxidantes, serotonina y melatonina que nos aporta esta fruta nos acompañará a un sueño profundo y reparador. Además hay otros alimentos que nos ayudan en la lucha contra el estrés y el insomnio, como por ejemplo la acelga.

También es importante saber la velocidad con la que actuarán ciertos alimentos: Naranjas, uvas, fresas, kiwis… las frutas ricas en vitamina C tienen un rápido efecto en nuestro ánimo. Esta vitamina colabora en la oxigenación de la sangre y a nivel cerebral eso se traduce en una reducción de la ansiedad y el mal humor. El pescado azul, por su parte, tiene efectos a largo plazo sobre el ánimo y la memoria, ya que sus componentes afectan a la estructura misma de las células.

 

El chocolate

Un punto a parte merece el chocolate. El chocolate es capaz de estimular nuestro organismo para que produzca serotonina, dopamina y endorfinas. Además el azúcar que contiene nos aporta energía y levanta el ánimo. Por eso resulta muy efectivo cuando estamos decaídos o fatigados. A modo anecdótico cabe señalar que el chocolate ha sido usado de modo experimental en la lucha contra el crimen y la violencia callejera: Se realizaron diversas pruebas repartiendo chocolate a la salida de las discotecas para combatir el cóctel explosivo de alcohol, la fatiga y las drogas. Los resultados fueron excelentes: ¡un descenso medio del 60% en incidentes violentos! Así que una pequeña dosis de chocolate puede ser muy buena para recuperar rápidamente los niveles de azúcar y serotonina, sustancias muy vinculadas a las sensaciones de felicidad. Pero el chocolate sin moderación producirá el efecto inverso: altibajos emocionales y problemas para conciliar el sueño. Así que nuevamente: en la moderación está la clave.

 

Para terminar nos gustaría añadir algo que también tiene que ver con  la comida y el ánimo: Una de las formas en las que la comida más puede afectar a nuestro estado de ánimo es la forma en la que la comemos. Cuando comáis no penséis en otra cosa que no sea la propia comida: Masticar, saborear y sobretodo ¡disfrutar!

11 Comentarios
  1. Marianela

    ¡Este artículo me ha parecido interesantísimo!
    Pero ¿qué ocurre cuando mezclamos alimentos “relajantes” con otros “exitantes”? Porque al final, en una comida completa, es lo que solemos hacer: mezclar alimentos varios.

    • Natalia Berger

      Hola Marianela,

      Probablemente no pase nada por mezclar un tipo y otro de alimentos. El Mood Food nos aconseja sobre cómo usar las propiedades de los alimentos a nuestro favor para potencial el estado de ánimo que nos interesa. Hay dietistas especializados que tratan problemas graves como depresiones. En ese caso se realizan análisis serios y se marca una dieta estricta enfocada a alcanzar los niveles de serotonina que necesita nuestro cerebro para sentirse bien. A nivel cotidiano quizá sea suficiente con saber cosas básicas para irlas aplicando en nuestra dieta y observar los resultados. Observar es algo básico, ya que cada cuerpo es distinto. Muchas personas que se inician en el Mood Food, llevan un diario en el que programan su dieta semanal y anotan los resultados.

  2. Dani madrid

    Para mi, ya sólo el hecho de comer es un placer… Osea que si encima es algo rico y bueno, ya no digamos ;-)
    Enhorabuena por el articulo y todo vuestro positivismo, un saludo.

    • Natalia Berger

      Cierto. Comer es un pacer en sí mismo, para algunos algo casi sagrado. Saberlo todo sobre lo que comemos puede elevar aun más esa experiencia cotidiana.

  3. Paula

    Hola, me gustaría saber si conoceis algún catering en Barcelona que se dedique a realizar este tipo de comida. Gracias

    • Natalia Berger

      Hola Paula,

      La verdad que no tenemos esa información, pero en una ciudad tan vanguardista y cosmopolita es muy probable que exista algo como lo que dices. Ya nos contarás qué tal se ha dado la búsqueda.

      Un saludo

  4. Angel Marty

    Hola, me gustaría saber si hay algún fundador de la tendencia,
    o si conocen los títulos de algunos libros sobre Mood Food. gracias por
    su articulo.

    • Naturarla

      Hola Ángel, concretamente no tenemos constancia de un fundador de la tendencia, lo que sí se sabe es que alrededor del año 2005 en Asia se empezaron a comercializar los primeros productos con el sello “Mood Food”. Hay bastantes libros sobre el tema, sobre todo en inglés. En amazon puedes encontrar una amplia selección.

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