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Los pañales desechables, comercializados en el mercado allá por los años 60, trajeron la comodidad a millones de hogares de todo el mundo. Pero, la comodidad y los avances con los que coexistimos actualmente, pueden y deben ir de la mano de una conciencia por cuidar nuestro medio ambiente, día a día, con gestos sencillos. Y en los productos relacionados con la puericultura cada vez tenemos más alternativas y se considera cada vez lo ecológico. Lo que ocurre con los pañales desechables es que están compuestos de fibras y plásticos que pueden tardar de 300 a 400 años en degradarse. Y esto es algo para que los papás y mamás reflexionemos un poquito al respecto.

Cada vez que usemos esta clase de pañales no debemos pensar en la comodidad que nos ofrecen, sino plantearnos durante un minuto sus graves repercusiones. Por eso, vamos a plantear cuáles son las distintas alternativas que, como padres, tenemos a la hora de elegir el mejor pañal y el más ecológico para nuestros hijos. La decisión es difícil, porque todas las alternativas tienen sus desventajas y su coste ecológico, pero se trata de estar concienciados y pensar que tenemos la oportunidad de comprometernos con el entorno y con nuestros hijos, para que los más pequeños puedan, en un futuro, disfrutar de él igual que lo hemos hecho nosotros hasta ahora.

Los pañales lavables

Una alternativa a los pañales desechables son los pañales lavables. Su mayor ventaja es que emplean telas generalmente orgánicas, de algodón o cáñamo, en las cuales no se han empleado pesticidas ni agentes químicos. Ademas, se trata de materiales transpirables, que garantizan la impermeabilidad, que absorben tanto como los pañales tradicionales, y que además, al estar hechos de telas naturales, no producen irritaciones y garantizan que la piel del bebé no entra en contacto con productos químicos.

En cuanto al coste ecológico, lo dicen distintos estudios al respecto, tanto los pañales desechables como los de tela gastan de forma distinta y en momentos distintos cantidades ingentes de recursos. Sin duda, los de tela son una opción más respetuosa con el medio ambiente, y sus defensores aseguran que los niños dejan antes el pañal.

Aunque a priori los pañales de tela signifiquen generar cero residuos, lo que es algo muy positivo porque estamos contribuyendo a no generar un tipo de basura que tarda siglos en degradarse, su mayor desventaja consiste en el alto gasto en agua que supone lavarlos y dejarlos en las condiciones higiénicas óptimas para volver a ser utilizados por nuestro bebé. Evidentemente esto dependerá de qué uso hagamos de estos recursos: de si lavamos a mano o a máquina, del modelo de lavadora que tengamos según sea más o menos eficiente, y de si secaremos los pañales al sol, cuyo coste es cero, o si se usa secadora y por tanto hay un coste energético.

Los pañales biodegradables

Otra alternativa son los pañales desechables ecológicos, elaborados con tejido orgánico biodegradable. Se trata de pañales fabricados con materiales biodegradables, sin materiales sintéticos, lo que contribuye a su rápida reintegración a la naturaleza. Ahí reside su ventaja: en que sus materiales son en un alto porcentaje de origen natural, como algodón orgánico, pulpa de madera y algodón, almidones de maíz y patata, pigmentos o aceites naturales. Además no suelen llevar cloro, PVC, ni perfumes, ni látex. Hay marcas que incluso nos garantizan que llevan celulosa de bosque sostenible. Sus fabricantes aseguran que tardan alrededor de 7 años en ser absorbidos por la naturaleza, por eso se consideran pañales amigables con el medio ambiente, además de ultra absorbentes y adecuados para la delicada piel del bebé.

Eso sí, como siempre, hay que tener en cuenta ciertas desventajas. De entrada, estos productos emplean muchos recursos en su fabricación, y de cara a los bolsillos de los consumidores, se trata de un producto más caro, que no tiene los precios tan competitivos de los pañales desechables tradicionales.

Aparte, hay que tener en cuenta que la biodegradabilidad de un producto no sólo depende de su composición, también de otros factores importantes como si existe o no en nuestra ciudad un servicio de recogida de materia orgánica para compostar. Y es que, aunque un producto sea 100% biodegradable, si llega al vertedero convencional, en medio de plásticos y todo tipo de productos, amontonados sin aire ni luz, no se degradarán igual. Y en el caso de que lleve aunque sea una pequeña parte de productos químicos, no se podrán usar para compostaje. Por eso, si optamos por esta clase de pañales, hay que asegurarse de que ponga en el paquete o en la web del fabricante que el pañal entero es 100% biodegradable, porque puede ocurrir que, aunque lleven materiales naturales, haya algún otro componente que no lo sea.

En nuestro país hay un mercado, aunque pequeño, de productos infantiles ecológicos, entre ellos pañales, que se pueden encontrar en tiendas especializadas y más fácilmente en Internet. Hay diversas marcas de pañales biodegradables, y como son difíciles de conocer porque no se comercializan ni en supermercados ni en grandes superficies, os vamos a dar algunos nombres: Tushies, Moltex Öko, Wiona, Bambo nature, Nature babycare, Bio Baby o Grovia.

En resumen, nos decidamos por el pañal que sea, el objetivo es que como papás tratemos de hacer un uso más sostenible de los pañales, sean del tipo que sean. Porque, al fin y al cabo, los bebés son más felices con el culito al aire, y si existen los pañales es para facilitar la vida a los padres.

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