Los pastos son la base de una ganadería sostenible


Penelope Coronado

La tierra, sus pastos, son la base de una ganadería y producción sostenibles. Alimentar al ganado con pastos, obteniendo estos alimentos de una zona agrícola o forrajera, es sinónimo de respeto al medioambiente y al animal. Por eso, es importante que en la producción ganadera se intenten aprovechar los pastos que posea la finca o explotación, y si es posible, se produzcan allí mismo los alimentos, ya que esto significará  aprovechamiento de los recursos naturales del entorno donde vive el ganado.

La utilización de estos pastos naturales supone, además, que los animales se desplacen de un lugar a otro para buscar su alimento, y al mismo tiempo se vayan estercolando las distintas parcelas donde se encuentran, aportando materia orgánica para una regeneración natural del pasto o un próximo cultivo.

Geográfica y climatológicamente, existe una notable diferencia entre las fincas del Norte y del Sur de Europa. En las ricas praderas naturales de la Europa Atlántica, es decir, oeste de Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca, Alemania, Holanda, Normandía, norte de España y algunas áreas de las montañas alpinas y pirenaicas, zonas tradicionalmente con vocación ganadera, se cría una ganadería bovina orientada a la producción de leche y derivados con una fuerte especialización y elevados rendimientos. La agricultura y la ganadería en estas áreas se basan en gran medida en pastos y forrajes, y también destacan por la técnica y calidad de su sistema productivo, con selección de razas, y un alto grado de aporte tecnológico.

Por su parte, en los pastos de las colinas mediterráneas, es decir, macizo central francés, Pirineos occidentales, Córcega, Cerdeña, sur y centro de España y del Reino Unido, se practica una ganadería extensiva de ovinos que emplean recursos naturales y producen alimentos de alta calidad, aunque con rendimientos más bajos.

 

 

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