Las moras nacen blancas y su color cambia conforme pasan los meses. Blancas, verdes, rojas y finalmente se convierten en negro. Los frutos maduran en verano y su recolección se suele producir en el mes de septiembre. Os recomendamos planear una excursión por el campo para este fin de semana para salir en busca de tan delicioso fruto.

Además de tener en cuenta el color, os aconsejamos elegir las moras más brillantes e intensas. Al paladar, apreciaremos pequeños granos pequeños, carnosos y agridulces, cada uno con una semilla dentro. En el momento de la recolección evitad ropa nueva y clara, si la mancha es inevitable, podéis probar mezclando leche con unas gotas de limón o vinagre antes de lavar con detergente.

El color intenso de este fruto nos indica su abundancia en pigmentos naturales que aportan una acción antioxidante. Además las moras tienen pocas calorías ya que no tienen apenas hidratos de carbono. Tienen vitamina C, E y fibra. También es rico en potasio, hierro y calcio.

Las moras están riquísimas si las consumimos recién recolectadas pero también su sabor dulce nos ayudará a enriquecer numerosos platos. Quedan ríquisimas en mermelada, batidos y salsas para platos de carne. ¿Cómo os gustan más?