cansancio


Natalia Berger

En esta época del año todos estamos un poco más cansados de lo habitual. Muchos recurren a los suplementos vitamínicos aunque, en la mayoría de los casos, el cansancio otoñal sólo puede combatirse con paciencia y buenos hábitos. Y cuando se habla de buenos hábitos contra el cansancio lo primero que viene a nuestra mente es dormir las 8 horas necesarias, pero la falta de horas de sueño o el exceso de trabajo no es el único motivo del cansancio. Hoy revisamos todos los motivos que pueden llevarte a estar cansados “sin motivo”:

Haces poco ejercicio… o demasiado.
Ya hemos comentado en otras ocasiones que dejar de hacer deporte por estar cansado es en realidad contraproducente. El ejercicio practicado con regularidad potencia la fuerza y la resistencia, mejora el sistema cardiovascular y oxigena los tejidos. Por eso siempre se aconseja practicar algún tipo de deporte al menos 3 veces por semana. Sin embargo también se da el caso contrario, algunas personas intensifican su rutina de ejercicios de manera desmedida. El sobreentrenamiento causará, entre otras dolencias, fatiga crónica. Por eso los expertos recomiendan una intensidad de 7 sobre 10 para cualquier esfuerzo físico.

Bebes poca agua
Según la experta en nutrición Amy Goodson, la deshidratación origina una reducción del volumen de sangre, lo que dificulta la labor del corazón para llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos. Una ligera deshidratación del 2% ya supone un descenso importante de los niveles de energía.

Consumes poco hierro
El déficit de hierro hace disminuir el oxígeno en sangre y nos causa debilidad, irritabilidad y problemas para concentrarnos. Incluye hierro en tu dieta para mantener los niveles correctos.

Eres perfeccionista
Insistir en la perfección, según algunos expertos, no sólo nos lleva a trabajar más y a más intensidad. Además el perfeccionista nunca llega a estar satisfecho con su trabajo tras el esfuerzo realizado. La combinación de estos factores lleva a un cansancio creciente. Para corregir este mal hábito, los expertos aconsejan fijar un tiempo límite para cada tarea y ajustarse a él.

Eres pesimista
Si cada vez que te llama tu jefe estás preparado para que te despida, si tienes miedo a sufrir una caída mientras montas en bicicleta, si cuando te duele algo crees que seguramente se trate de un asunto serio de salud… en resumen, si siempre estás pensando en el peor escenario posible… estás sobrecargando tu mente innecesariamente y eso conlleva fatiga, ansiedad y bloqueos. Actividades como el deporte, el contacto con la naturaleza, la meditación o simplemente compartir tus preocupaciones con otras personas pueden ayudarte a relativizar tus preocupaciones.

Te saltas el desayuno
La comida es nuestra gasolina y lo primero que debemos hacer por la mañana es llenar el tanque que se ha ido vaciando por la noche. Un buen desayuno es una de las claves del bienestar energético.

Abusas de sustancias “tóxicas”
Se ha repetido hasta la saciedad: somos lo que comemos. Si nuestra dieta presenta desequilibrios o abusamos de sustancias “tóxicas” que alteran demasiado nuestro organismo (alcohol, tabaco, café, azúcar, excesivos fritos o carbohidratos refinados…) el metabolismo sufrirá grandes altibajos constantes que deberá compensar: no sólo se produce una gran pérdida de energía que interfiere en nuestro bienestar, además nos hacemos “adictos” a esas substancias, es un círculo vicioso.

No sabes decir “no”
Hacer favores puede ser muy gratificante si se hacen con ganas. Sin embargo ese no es el caso de las personas que no saben decir “no”, ya que muchas veces hacen cosas que no pueden o no quieren hacer. Esto resulta agotador, tanto física como mentalmente, además de cargarnos de resentimiento, culpabilidad y otros sentimientos tóxicos.

Eres desordenado
Según un estudio de la universidad de Princeton, un escritorio desordenado reduce la capacidad de concentración de un trabajador y afecta negativamente a sus habilidades para procesar información. El orden afecta y mucho al rendimiento y un espacio caótico provoca un desgaste innecesario.

Trabajas en tu tiempo de ocio
Mirar el correo del trabajo en vacaciones, leer un informe antes de acostarte o hablar de trabajo durante la comida… Parecen gestos inocentes, pero nos impiden crear una desconexión total durante nuestro tiempo de ocio. Si nos acostumbramos a que el trabajo y otras preocupaciones estén siempre de forma latente en nuestra cabeza, nunca conseguiremos estar descansados.

Tomas alcohol por la noche
Para muchos puede parecer que un vasito de vino puede ser una buena costumbre para cerrar el día y dormir bien, sin embargo esta sensación es engañosa, ya que en realidad el alcohol disminuye la calidad del sueño. Los expertos recomiendan detener el consumo de alcohol entre 3 y 4 horas antes de dormir.

Miras el ordenador o el móvil por la noche
Las luminiscencia de las pantallas de ordenadores, tabletas y móviles pueden provocar cambios en nuestros ritmos circadianos, haciendo que nos cueste más dormir por la noche y estemos cansados durante el día. Los expertos aconsejan apagar todas las pantallas al menos 1-2 horas antes de dormir para evitar el llamado insomnio tecnológico.

Te mantienes despierto a base de café
Mantenerse despierto a base de café puede enmascarar un cansancio importante. Cuando el efecto de la cafeína empieza a desaparecer, el rendimiento cognitivo empeora y nuestro estado de ánimo se resiente. Además el café puede provocar una sobreexcitación que afecta a la forma en la descansamos, pensamos o incluso respiramos.

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