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Las judías verdes son las aliadas perfectas para una dieta sana y equilibrada. Es un alimento rico en agua por lo que no tiene casi calorías. Su aporte en fibra favorece el tránsito intestinal. Contiene además una buena proporción de vitaminas y minerales entre los que podemos destacar el potasio y el calcio.

Tendremos que elegir en el mercado las más tersas y de un verde intenso. Otro elemento a tener en cuenta son las semillas, no pueden abultar mucho. Las judías verdes más frescas las encontramos en verano aunque es una planta que se cultiva bien en invernaderos.

A las judías no les sientan muy bien las bajas temperaturas. El frío de la nevera deteriora su sabor y las reseca. Lo mejor es guardarlas en una bolsa de plástico semiabierta o en un lugar fresco de la cocina.

Distinguimos diferentes variedades. Las peronas que son aplanadas, anchas y alargadas. Las eldas, de menor longitud y las judías verdes bobby o Emerite, que tienen forma de tubo y son gruesas además de carnosas.

Modo de preparación

El tiempo de cocción dependerá de la frescura de las judías verdes (aproximadamente entre 10 y 30 minutos). Podemos optar por hacerlas al vapor o para que queden crujientes, saltearlas directamente en la sartén.

Una vez cocinadas, pueden servirse calientes o frías. Quedan riquísimas con aceite de oliva y sal. También combinan con salsa de soja. Podemos añadir judías verdes a multitud de platos como las menestras, arroces y ensaladas. O como guarnición de todo tipo de carnes o pescados.

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