Relaciones laborales


La mayoría de nosotros somos conscientes que debemos cuidar nuestras relaciones personales. La red está llena de consejos para mejorar las relaciones de pareja, las relaciones familiares, las amistades… ¿qué pasa con el ambiente laboral? ¿por qué dejamos de lado este aspecto tan importante que ocupa un tercio de nuestro tiempo todos los días? Esta semana, aprovechando estas fechas llenas de cenas que nos unirán un poco más a los compañeros, vamos a reflexionar sobre qué podemos hacer para mejorar nuestro ambiente laboral.

El rendimiento laboral: Empezamos por este primer punto que parece obvio pero merece la pena recordar: la relación con jefes, empleados y compañeros siempre es mejor cuando tú mismo eres exigente con tu propio trabajo y no generas problemas. Evita los retrasos, trata de cumplir siempre las expectativas y facilita la colaboración informando de todo debidamente.

No eres mejor: ¿Sabías que todas las personas piensan que su inteligencia es superior a la media? Se trata de un mecanismo de nuestro cerebro que nos ayuda a sobrevivir y ser felices, pero tiene una consecuencia negativa: lleva a las personas a pensar que podrían hacerlo mejor que su jefe, que sus empleados son tontos, que los compañeros no hacen nada etc. No podrás evitar estos pensamientos pero debes luchar contra sus consecuencias: haz el esfuerzo de admitir tus errores y aceptar las críticas constructivas. También es importante que admitas y elogies el buen trabajo de otros. Esta parte es difícil para algunos pero es imprescindible para un ambiente laboral sano.

Practica la amabilidad: Saludar, despedirte y usar palabras amables y respetuosas es algo que puede mejorar enormemente la calidad de tus relaciones laborales. Preocúpate por los asuntos personales de tus compañeros y demuéstrales que entre vosotros existe una relación humana. Eso sí, no entres en el juego del cotilleo ni confundas lo personal con lo profesional, aunque desarrolles buena amistad con alguno de tus compañeros, te conviene mantener esa amistad alejada de lo profesional.

El humor en la oficina: No hay nada que engrase mejor las relaciones que las risas y las sonrisas. Si la situación en tu trabajo es tensa puede sonarte a utopía lo que estamos diciendo pero el secreto reside en elegir un buen tema. El mejor y más seguro de los temas es uno mismo: sé capaz de hacer burla de tus propias manías y errores y verás como instantáneamente el ambiente se relaja.

Fomenta la solidaridad: En muchas oficinas grandes, donde las distintas tareas están muy delimitadas y tienen nombre y apellido, ocurre a menudo que alguien considera que “ese no es su trabajo”. Ese tipo de actitudes deterioran lentamente el ambiente y está en tus manos romper una mala dinámica. Ofrécete a ayudar a un compañero que sufra una sobrecarga de trabajo o dedica unos minutos de más a facilitar el trabajo de otro y verás como la cosa mejora lentamente.

Limar asperezas: En las relaciones laborales es muy fácil que surjan rivalidades, envidias y antipatías de origen remoto, ese es un tema que debes afrontar con tus mejores dotes de empatía. La primera norma es no criticar jamás a alguien a sus espaldas; resuelve siempre los problemas con la persona en cuestión, o se harán más grandes. Una vez sabido esto, debes tener en cuenta que el trabajo nos pone en contacto con personas muy distintas pero no por ello peores. Ahí es donde entra la empatía: debes comprender cómo es esa persona y cuál es el origen de vuestros problemas. Las personas tenemos distintas formas de comunicarnos y a veces muchos problemas se solucionan “hablando en el idioma del otro”. También te ayudará el ejercicio de minimizar los problemas y esforzarte en ver lo mejor de esa persona. ¡Todos tenemos cosas buenas para ofrecer!

Los correos electrónicos: Los expertos en comunicación valoran que, en una comunicación hablada, las palabras cuentan un 10%, la forma en la que hablamos (tono de voz, velocidad etc.) cuenta un 40% y la comunicación no verbal (nuestros gestos y caras), un 50%. Ante estos datos no es difícil deducir algo: los problemas de comunicación se vuelven cada vez más grandes cuando ésta se produce por vía telefónica o, peor aún, por correo electrónico. Es muy importante ser conscientes de ello, ya que muchos problemas surgen de pensar que las palabras que suenan en nuestra cabeza al escribir, sonarán igual cuando sean leídas. Eso no es nunca así. Nuestro consejo es que antes de pulsar el botón de “enviar”, vuelvas a leer el correo y suavices todo aquello que se pueda entenderse mal. Un correo electrónico debe ser claro e informativo pero a la vez debe transmitir respeto y amabilidad.

Nuestro consejo general es que no descuides las relaciones laborales, recuerda siempre que un ambiente laboral sano y positivo influirá positivamente en el resto de esferas de tu vida. Si tienes algún problema, piensa cómo podrías hacer para resolverlo y actúa cuanto antes. En las próximas semanas todos tenemos comidas y cenas de empresa. Recuerda que el fin de esos eventos es fomentar el trato humano entre trabajadores, ¡llévate tu mejor sonrisa a la cena!

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