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Natalia Berger

Con la llegada del frío nos enfrentamos, otro año más, a resfriados y gripes. Algunas personas enferman todos los años mientras que otras pasan años sin saber lo que es un pañuelo. ¿Te gustaría empezar a ser uno de esos que no enferman jamás? La clave está en una dieta y un estilo de vida que potencien tus defensas naturales. Hoy hemos preparado unos consejos básicos para que te enfrentes al invierno con tus defensas en su mejor estado de forma:

 

Dieta

Frutas cítricas: Parece que lleguen cada invierno justo a tiempo de traernos la protección que necesitamos contra el frío. Empezar el día con un rico zumo de naranja natural o comer unas mandarinas a media mañana te cargará de vitamina C para afrontar los catarros.

Pimiento, brócoli, fresas, kiwi, perejil, etc.: aunque todos pensamos en una naranja cuando se habla de vitamina C, esta vitamina puede encontrarse en multitud de alimentos. La vitamina C es uno de los nutrientes que más favorece un buen sistema inmunológico. A menudo se confunde este dato y muchos creen que tomar zumo de naranja puede curar un resfriado cuando esto no es así. Tomar todos los días alimentos ricos en vitamina C nos prepara para los ataques a nuestro organismo, evitando que caigamos enfermos tan fácilmente y sobretodo acelerando nuestra mejora.

Ostras, germen de trigo, hígado de ternera, etc: El zinc también ha demostrado ser excelente para prevenir resfriados e incluso para acelerar su recuperación. El zinc podemos encontrarlo en alimentos de origen animal, sobre todo carnes de vaca, cerdo y cordero, hígado, mariscos y también cacahuetes, germen de trigo, galletas integrales o legumbres.

Miel: La miel, además de sus componentes nutritivos, contiene inhibidinas, sustancias que le confieren la capacidad bactericida y antiséptica. Por este motivo la miel alivia los síntomas en las irritaciones de garganta, amigdalitis y faringitis.

Repollos y coles:  Como ocurre con los cítricos, muchos alimentos de temporada parecen aportar los nutrientes adecuados para cada época del año.  Repollos y coles no sólo tienen un alto contenido en vitamina C, además vitamina A y carotenos, así como potasio, fósforo y calcio, minerales esenciales para mantener el equilibrio electrolítico. Se trata de un alimento que nos viene como anillo al dedo en esta época del año.

Frutos secos: Los frutos secos son otro clásico del otoño que también te aporta los nutrientes que necesitas. Los antioxidantes como la vitamina A, vitamina E y selenio son nutrientes esenciales para una correcta respuesta inmunitaria por parte de nuestro cuerpo. En ese sentido no pueden faltar en una dieta otoñal los frutos secos, los vegetales de hoja verde, las hortalizas color amarillo o naranja, así como tampoco los granos enteros y legumbres.

Ajo: Hay muchas personas que ante el primer síntoma de resfriado o gripe toman varios ajos a lo largo del día. Este alimento es conocido en la sabiduría popular como un antibiótico natural, capaz de combatir muchas bacterias. Además el ajo purifica las mucosas del sistema respiratorio, manteniéndolas libres de gérmenes.

 

Otros hábitos

Ejercicio físico: El deporte es otro buen aliado. Si bien no es recomendable salir a hacer deporte cuando ya existen síntomas de enfermedad, un ejercicio de mediana intensidad y de realización frecuente aumentan los sistemas de adaptación del organismo y, entre ellos, las defensas. Es importante tomar medidas como abrigarse correctamente si se va a realizar el deporte al aire libre y dejar que el cuerpo descanse y se recupere correctamente tras el deporte.

Higiene: debemos ser conscientes de que gripes y resfriados están causados en su mayoría por virus. La higiene personal diaria es un paso importante que no debemos pasar por alto en estos meses del año. Además, cada vez que lleguemos de la calle a casa, al trabajo, o a cualquier sitio, debemos pensar en lavarnos las manos para evitar posibles focos de infección. Bufandas y pañuelos nos ayudan a proteger las vías respiratorias de los posibles virus, pero si deseas extremar la precaución puedes tomar la medida de realizar gárgaras con agua templada cuando llegues a casa.

Evitar altibajos de temperatura: Siempre debemos abrigarnos al salir del lugar en el que estemos. Es importante que mantengamos la temperatura corporal constante para no debilitar las defensas con los altibajos y dejar así el paso libre a los virus y bacterias causantes del resfriado.

 

Existe la creencia de que basta con tomar mucho zumo de naranja para tener una salud de hierro. Creer esto supone olvidar aspectos esenciales. La combinación de una dieta rica en vitaminas y antioxidantes, el ejercicio físico regular y el cuidado de la higiene parece ser la mejor fórmula de defensa ante virus y bacterias y la mejor garantía de salud.

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