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Natalia Berger

Es el problema digestivo más común en nuestro país. ¿Sus causas? El estrés, el sedentarismo, una dieta pobre en fibras, desorden en las comidas…  El estreñimiento resulta muy molesto y muchos recurren rápidamente a los laxantes, pero el cuerpo termina por acostumbrase y hacerse dependiente. ¿La solución? Hoy hablamos de esos hábitos saludables que lograrán que el ritmo intestinal sea el correcto… de la forma más natural.

Agua: La falta de hidratación puede hacer más difícil la circulación del intestino. Hay que beber abundante agua y lo ideal es hacerlo a temperatura natural, fuera de las horas de comida y repartida a lo largo del día.

Ejercicio: El sedentarismo lleva a una excesiva relajación de los músculos del abdomen y los movimientos peristálticos (los que hacen avanzar los alimentos por el intestino) se hacen menos frecuentes. Una caminata de 20-30 minutos diaria debería ser suficiente, aunque también se pueden realizar ejercicios que refuercen la zona abdominal.

Fibra: La fibra no es más que un hidrato de carbono que no es digerido por nuestras enzimas, por lo que no se absorbe y pasa íntegra por nuestro aparato digestivo, limpiándolo y facilitando el tránsito intestinal. Todos los alimentos de origen vegetal tienen fibra, excepto el azúcar y los aceites, aunque el tipo de fibra que resulta más beneficiosa para la movilidad intestinal es la fibra insoluble. La encontramos en los cereales integrales (especialmente el salvado) y sus derivados como pan, pasta etc. Para conocer más cosas sobre la fibra puedes consultar el artículo de nuestro diccionario de nutrición.

Las infusiones: Para las personas con una predisposición al estreñimiento o estreñimiento crónico lo más aconsejable son las infusiones digestivas, como la manzanilla, la menta poleo, condurango, orégano o cilantro. Las plantas medicinales que poseen mucílagos, unas semillas con capacidad para absorber el agua, aumentan el volumen de las heces y favorecen el funcionamiento normal del intestino: Malvavisco, Ispagula, Vebena, Regaliz, Llantén… Para casos puntuales de estreñimiento existen infusiones de efecto laxante totalmente naturales, aunque no por ello significa que podamos abusar de ellas, ya que el cuerpo se acostumbra y el intestino se vuelve perezoso. Son las infusiones de Cáscara sagrada o a base de Sen de semillas de lino maceradas o, algo más suave, de Endrino.

Orden: Para que tu cuerpo funcione como un reloj, tu debes ser el primero que funcione como un reloj. Come 5 veces al día, respetando los horarios y evita comer deprisa, sin masticar correctamente o de pie. Dedícale un tiempo adecuado a las deposiciones y no te obsesiones con la idea de estar estreñido.

Otros alimentos: El hígado segrega bilis para ayudar a realizar la digestión en el intestino y ésta tiene un gran efecto laxante. Los alimentos que ayudan a conseguirlo son los que contengan grasa, las alcachofas, la escarola, la endivia y la berenjena y la naranja (sobre todo en zumo).

A evitar: Alimentos con un efecto irritativo del intestino que producen un efecto laxante no deseado, como café o tabaco. Alimentos astringentes, que estriñen, como arroz o té. Evitar el uso abusivo de laxantes.

Afrontar un problema puntual: Existen varias recetas naturales que sirven para solucionar el problema, cuando éste es sólo un caso puntual. Cada cuál debe encontrar la que más le funcione. Para muchas personas 1 o 2 kiwis en ayunas y un vaso de agua suele ser un remedio eficaz. El jugo de ciruelas pasas es otro remedio eficaz y de lo más natural, debemos dejar las ciruelas pasas toda la noche en agua y tomarlo todo por la mañana. También un yogur con fibra al que se puede añadir aceite o unas semillas de lino y sésamo, que deberás dejar macerar unos minutos y que se tragan sin masticar. Las semillas de lino forman parte de muchas recetas tradicionales contra el estreñimiento pero ¡ojo! Si el origen de tu problema es el embarazo deberías consultar al médico.

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