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Durante estos meses las piscinas están a pleno rendimiento. Son un buen plan para pasar un día de ocio en familia, los niños disfrutan del agua y de pasar un día al aire libre, y son una buena opción para refrescarse en las ciudades y pueblos en las que no hay una zona de baño natural (playa, río, lago…).

Y para que nuestro día en la piscina sea lo más perfecto posible, además de protegernos del sol y de tener cuidado con los posibles accidentes que pueden ocurrir, como resbalones o cortes, también debemos ser conscientes de que en las piscinas públicas podemos contagiarnos de unos molestos hongos, que provocan el fenómeno conocido como “pie de atleta” y cuyos síntomas son mal olor en los pies, picor, aparición de fisuras dolorosas y de áreas de color blanco o alteraciones en las uñas.

El contagio de los hongos es sencillo, ya que se produce por el simple contacto. No sólo se pueden contraer en las piscinas, pero debido a la gran cantidad de gente que va, al calor y a la humedad, es más fácil que en otros lugares.

Como siempre, el mejor remedio es la prevención. ¿Qué debemos hacer para evitar el contagio de hongos?

–        No camines descalzo: en una piscina hay muchas zonas húmedas y todas son propicias para el crecimiento de los hongos. No sólo no debes acudir descalzo a los baños, sino que es recomendable que también lleves el calzado puesto hasta el borde de la piscina o en los paseos que des. Por supuesto, las chanclas también son imprescindibles en la ducha (incluidas las de los gimnasios).

–        Sécate bien los pies, especialmente después de la ducha. Y no olvides el espacio que existe entre los dedos, que es donde se suelen formar los hongos. La humedad favorece su aparición.

–        Al comprar los calcetines, elígelos de fibras naturales, como algodón. Opta por calzado transpirable y ventílalo bien.

Si ya te has contagiado de hongos, es el momento de tratarlos. Existen diversas formas médicas de atajarlos, pero hoy queremos hablaros de algunos remedios naturales para eliminar estos hongos.

Una de las soluciones para acabar con los hongos que aparecen en las uñas es sumergirlas en una mezcla de agua tibia con un vaso de vinagre, mejor de manzana, durante 15-20 minutos. Al finalizar el tiempo, lava los pies y recuerda secarlos bien. Repite a diario. Puedes cambiar el agua con vinagre por la aplicación directa de vinagre con un algodón. En cuanto a la importancia del secado, hay incluso quien recomienda utilizar el secador de pelo para tal fin, con el objetivo de asegurarnos de que el pie está efectivamente seco.

El ajo es un alimento de muy fácil acceso y bien conocido por sus propiedades antibióticas. Para aprovecharnos de ellas en el tratamiento de los hongos podemos hervir unos dientes de ajo en agua, dejar que el agua se entibie y después sumergir los pies durante unos 15 minutos.

Siguiendo con alimentos que todos tenemos en casa, el limón también nos puede ayudar. Puedes hacer zumo de limón y aplicarlo directamente o puedes hervir los limones en agua, con un diente de ajo y romero, y sumergir los pies en el líquido resultante cuando se haya enfriado.

El bicarbonato sódico es conocido por ayudarnos en algunos problemas digestivos, pero también es útil contra los hongos: debemos formar una pasta mezclando bicarbonato con la cantidad de agua necesaria y aplicarla directamente sobre la zona afectada. Cuando se seque, retirar con agua y secar bien.

Si te gusta el mundo de la aromaterapia, puedes utilizar aceite del árbol del té aplicando unas gotas de este remedio sobre los hongos o añadiendo este producto al agua en el que sumergirás los pies. También el aceite de lavanda y el aceite de orégano se utilizan para combatir los hongos de los pies.

Siguiendo estos sencillos consejos, disfrutarás plenamente de los días que pases este verano en la piscina.

 

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