Parque Natural de Monfragüe


Existen en nuestro país innumerables rincones naturales que merece la pena descubrir. Por este motivo, porque nuestra geografía es muy rica y variada, y no siempre conocemos nuestro entorno natural por muy cerca que lo tengamos, iniciamos en Naturarla un recorrido por algunos lugares de gran belleza natural, y empezamos por adentrarnos en una provincia, Cáceres, que nos ofrece una gran riqueza natural, cultural y también gastronómica. Uno de los lugares de esta provincia que vale la pena descubrir es el Parque Nacional de Monfragüe, situado al norte de la provincia de Cáceres, entre las ciudades de Plasencia, Cáceres y Trujillo, en la confluencia de los ríos Tajo y Tiétar, y con una extensión de más de 18.000 hectáreas. Un rincón único a tener en cuenta, sobre todo si somos aficionados al turismo rural o a realizar rutas por entornos naturales.

Monfragüe
Cómo llegar a Monfragüe

La manera más fácil es, sin duda, en coche. Tanto si accedemos desde el norte, el centro o el sur, habremos de dirigirnos a Villarreal de San Carlos. En caso de optar por el tren, es también en Villareal donde se encuentra la Estación de ferrocarril de Monfragüe. Si preferimos el autobús, salen los lunes y los viernes, desde Plasencia, con parada en Villarreal. Al tratarse de un Parque Natural de tanta extensión, el coche va a ser la manera más cómoda de llegar y movernos por él. Como ya os hemos comentado en otras ocasiones, si salimos de viaje con el coche, que suele ser lo más socorrido para viajes cortos como este, en el que merecerá la pena descubrir las distintas áreas del parque, así como los pueblos de los alrededores, no debemos olvidar que controlar la velocidad, no abusar del aire acondicionado y compartir el viaje con otros amigos serán buenas prácticas para hacer nuestro viaje más ecológico. Además, una vez en el parque, estando en plena naturaleza tampoco debemos arrojar bolsas de plástico, papel de aluminio, chicles o cualquier otro residuo no biodegradable, mucho menos colillas con las que se corre el riesgo de provocar un incendio.

Monfragüe
El patrimonio natural de Monfragüe

¿Qué es lo que hace que merezca la pena visitar Monfragüe? Sin duda, un dato que nos revela que se trata de un espacio natural de alto valor ecológico y que constituye una zona representativa y singular de nuestro país, es que Monfragüe ha sido declarado Parque Nacional y también Reserva de la Biosfera según la UNESCO. Una mirada panorámica por Monfragüe nos muestra la combinación de bosque, dehesas, cauces, riveras y saltos de ríos, sierras y valles, zonas rocosas y sucesiones de crestas que recuerdan el relieve de los Apalaches. Si miramos más de cerca, la vegetación más abundante que encontramos es el bosque y matorral mediterráneo, considerado como uno de los últimos ecosistemas vírgenes del continente europeo. La encina es el árbol dominante, pero también están el acebuche u olivo silvestre y el alcornoque. Cerca del agua, en las riberas de arroyos y ríos, encontramos los alisos, sauces, fresnos, rosales y zarzas. Y destaca la presencia de una orquídea, la Spiranthes aestivalis, que florece a comienzo de verano y está declarada de Interés Especial en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas.

Monfragüe es conocido a nivel mundial por las altas densidades de grandes aves, especialmente las rapaces. Entre ellas, están las poblaciones de buitre negro, águila imperial ibérica, cigüeña negra, buitre leonado, águila perdicera, águila real, alimoche, búho real y águila culebrera. La fauna autóctona también incluye el jabalí, el ciervo, el corzo, conejos y liebres, un número significativo de ejemplares de reptiles y anfibios, y según avistamientos recientes podría vivir en el parque incluso el lince ibérico. En sus orillas y cauces podemos encontrar peces como el martín pescador, aves como cormoranes y ruiseñores, además de la nutria.

Monfragüe
El patrimonio cultural de Monfragüe

Pero el interés de Monfragüe no se acaba en su patrimonio natural, ya que también posee un alto valor su patrimonio histórico. Repartidas a lo largo de sus escarpadas sierras, existen restos de pinturas rupestres en sus cuevas y abrigos. Y es importante también destacar la presencia de restos romanos, algo lógico si tenemos en cuenta la cercanía de la ruta de la Plata. Por cierto que a quienes debemos el origen del nombre de Monfragüe es precisamente a los romanos: ya que Monsfragorum significaba monte fragoso. Su presencia se puede apreciar en los restos de calzadas, puentes, fuentes y lápidas. Además, recientemente se han encontrado paneles con grabados incisos, en los que están representadas figuras con indumentaria militar de la época republicana.

Qué rutas hacer por el Parque

Para disfrutar de toda la variedad natural, geológica y cultural que nos ofrece Monfragüe, lo mejor es seguir alguna de las rutas diseñadas desde el propio Parque, ya que así nos aseguraremos no dañarlo, gracias a las indicaciones que nos hacen ellos mismos. Existen varias alternativas para la visita. Desde itinerarios a pie con más o menos dificultad y duración, hasta rutas en coche por carreteras asfaltadas, con miradores y observatorios de fauna, además de la posibilidad de contratar alguna de las actividades complementarias que ofrecen empresas especializadas en turismo rural y senderismo. La página web del Parque es muy completa y nos indica toda una serie de itinerarios, rutas, recursos e información útil que nos van a permitir descubrir los diversos rincones y particularidades del Parque.

Monfragüe
Gastronomía y productos típicos de la zona

Visitar Monfragüe también nos va a dar la posibilidad de conocer sus pueblos y su gastronomía. Casas de Miravete, Higuera, Deleitosa, Romangordo o Jaraicejo son algunos de los municipios donde encontraremos numerosos alimentos y productos típicos de Extremadura como el jamón, los ibéricos, los quesos, vinos, licores, aceite, miel o polen, muchos de ellos con su correspondiente Denominación de Origen. Entre los productos tradicionales de la zona, destacan las chacinas, embutidos y derivados del cerdo y la caza.

En cuanto a la gastronomía típica, nada mejor para empezar el día que el desayuno típico, compuesto por migas, torrijas con miel o tostada de pan y aceite. Para la comida o la cena hay una gran variedad de platos regionales. Para los entrantes, será un acierto una degustación de ibéricos y una tabla de quesos, donde no faltarán la Torta del Casar o quesos de cabra de Los Ibores. Los gazpachos, blanco o de tomate, los espárragos trigueros, la sopa de tomate o las criadillas de la tierra serán un primer plato perfecto. Y como plato principal, están el cerdo, el cordero y el cabrito, bien en cochifrito o en caldereta. También están los platos de caza y pescados como la tenca o la trucha. Por último, no hay que olvidarse de acompañar la comida con vinos de la tierra, como los tradicionales pitarras y los pertenecientes a la Denominación de Origen Rivera del Guadiana.

Fotos cedidas por Penélope Coronado.
 

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