Castellfollit de la Roca


Castellfollit de la Roca

Vista parcial del núcleo y acantilados basálticos @Georama

Situado en la comarca de La Garrotxa, Castellfollit de la Roca es de uno de los pueblos más pequeños de Cataluña y sin duda uno de los más pintorescos. La imagen que nos ofrece es espectacular, ya que este pueblo se encuentra situado sobre un acantilado basáltico de 50 metros de altura, formado por la acción erosiva de los ríos Fluvià y Toronell sobre los restos volcánicos de hace miles de años. Un lugar impresionante con las casas como colgadas sobre el risco y su iglesia al final.

Con una extensión de menos de 1 Km2 y una población cercana a los 1.000 habitantes, Castellfollit de la Roca forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa. Lo más impresionante es contemplar Castellfollit desde la carretera, una vista de la fantástica panorámica de los acantilados y la población. Y otra gran panorámica que contemplar es la que nos ofrece el mirador de la plaza Josep Pla de este pueblecito, con vistas de la comarca de La Garrotxa, una zona plagada de bosques, volcanes extintos y pueblos llenos de encanto. Y es que acercarse a este rincón de Girona significa rodearse de bosques, naturaleza, silencio además de acercarse a la cultura y a la historia de una comarca llena de tradiciones.

Castellfollit de la Roca

Vista de la localidad sobre el riscal basáltico. ©José Luis Rodríguez

Cómo llegar
Si viajamos en coche hasta Castellfollit de la Roca, desde Barcelona, deberemos tomar la E-15 hasta Girona, luego la C-66 hasta Besalú y posteriormente la N-260 hasta Castellfollit. El recorrido es de 147 kilómetros. Si viajamos desde Girona, cuyo recorrido son 47 kilómetros, tomaremos la C-66 hasta a Besalú y después la N-260. Otra opción es ir en autobús, desde Barcelona, Girona, Figueres u Olot, hasta la propia parada de Castellfollit de la Roca.

Un pueblo asentado sobre una espectacular pared de basalto
Este pequeño pueblo está limitado por la confluencia de los ríos Fluvià y Toronell, entre los cuales se levanta la espectacular pared basáltica. La pared de basalto sobre la que se asienta Castellfollit de la Roca tiene más de 50 m de alto y casi un kilómetro de longitud, y es la consecuencia directa de la acción erosiva de estos ríos sobre los restos de las corrientes de lava procedentes de las erupciones volcánicas que tuvieron lugar hace miles de años. La lava, al solidificarse, da lugar al basalto, roca de gran dureza, que adopta diferentes formas según el proceso de enfriamiento, contracción y agrietamiento de la lava. Esta espectacular pared de basalto es la que otorga al pueblo un perfil único y peculiar, con la iglesia y las casas que cuelgan sobre ella, al borde del precipicio. Y además es un magnífico mirador natural desde el cual poder observar los valles de los dos ríos.

Castellfollit de la Roca

Vista de la localidad sobre el riscal basáltico. @José Luis Rodríguez

Un pueblo de origen medieval
En Castellfolit se encuentra la única cantera de basalto que hoy sigue activa en España. Este mineral se empleó en el suelo del casco antiguo del pueblo, de origen medieval. Castellfollit de la Roca se caracteriza por sus plazas y calles estrechas de singular belleza. También las casas están construidas con piedra volcánica. El propio pueblo es una joya en sí mismo, y pasear por sus callecitas resulta todo un placer.

En el extremo de la pared basáltica, encontramos la plaza de Josep Pla. Un mirador que nos ofrece una espectacular panorámica y nos permite comprender la posición estratégica del pueblo y sus cualidades naturales para la defensa. A un lado de la pared de basalto, se encuentra la antigua iglesia de Sant Salvador, de la cual se tiene constancia ya en el siglo XIII. El edificio actual, remodelado en diversas ocasiones, es de estilo renacentista tardío, con un campanario de planta cuadrada con aberturas a cada lado y coronado por una cúpula adornada con pequeñas pilastras. Las vistas desde el campanario son espectaculares. No dudéis en subir y contemplar las vistas, porque no os arrepentiréis.

Castellfollit de la Roca

Museo del Embutido. @IMAGEN MAS

Rutas por los alrededores
Desde Castellfollit de la Roca podemos realizar distintas rutas senderistas que merecerán la pena porque sin duda la zona es una especie de paraíso para los amantes de caminar al aire libre. La ruta más sencilla es la que tiene como fin descubrir la pared basáltica. Este recorrido forma parte de un itinerario pedestre del Parc Natural, que nos permite descubrir, además de la pared basáltica, elementos de la arqueología industrial de la zona como canales y esclusas, así como conocer algunos elementos curiosos como el Museo del Embutido. Otra ruta es la que va de Castellfollit al santuario del Cós, situado en una cima desde donde podremos disfrutar de unas excelentes vistas de La Garrotxa y además encontraremos dos bellas muestras de arquitectura como la iglesia del Cós, que data del año 1105, y el castillo, del año 1070.

Y si queremos conocer más en profundidad esta zona, no nos decepcionará ninguna de las rutas que hay por el Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, muy visitado por amantes de la naturaleza y excursionistas. Aquí el paisaje se compone de boscosas colinas intercaladas entre numerosos cráteres de varios tamaños, y es que la Zona Volcánica de la Garrotxa es el mejor exponente de paisaje volcánico de la península Ibérica. Además, La Garrotxa es también una comarca famosa por sus pintorescos pueblos medievales. Entre ellos destaca Santa Pau, enclavado en el centro del Parque Natural de la Garrotxa, que sirve como punto de partida para muchos excursionistas, ya que en este lugar se cruzan muchos de los senderos que atraviesan la comarca, a través de los cuales descubrir cada uno de los rincones de La Garrotxa.

Castellfollit de la Roca

Museo del Embutido. @IMAGEN MAS

La cocina de La Garrotxa
Cocina volcánica es la denominación que ha adoptado la zona de La Garrotxa para nombrar sus especialidades gastronómicas.
La gastronomía de esta comarca, basada en un recetario tradicional, creativo y atrevido, es contundente y emplea productos autóctonos. Sus platos más sabrosos y conocidos son sobre todo las carnes a la brasa, sin duda la reina de la mesa en La Garrotxa, y entre las carnes destacan la del jabalí y la del cerdo, que además es la base de deliciosos embutidos típicos de la zona.

Al ser una tierra de características volcánicas, el suelo de La Garrotxa es fértil y de gran riqueza. En sus tierras arraiga el maíz, las alubias, el alforfón, la patata, el nabo, la cebolla, la trufa, y la castaña. Otros productos típicos de la zona son las judías blancas de Sant Pau, acompañadas de una deliciosa butifarra. Otras especialidades que se han hecho un hueco en el repertorio culinario de la comarca son las setas, muy abundantes en toda la comarca, además de los frijoles y los caracoles. Y entre sus dulces, están las típicas Coques de Llardons, cocas dulces elaboradas con manteca de cerdo.

Fotos cedidas por la Agencia Catalana de Turismo

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