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Los ojos nos permiten disfrutar de un amanecer, de la sonrisa de un niño, de un paisaje nevado… pero también requieren unos cuidados. Prestar atención a nuestra alimentación y seguir unos sencillos consejos relacionados con la prevención y la protección nos pueden ayudar a mantenerlos sanos durante más tiempo.

¿Qué comer?

Un pilar fundamental para cuidar la vista es nuestra alimentación, que debe ser sana, variada y completa. Algunos nutrientes básicos para la visión son las vitaminas A, C y E, la luteína, los betacarotenos y los ácidos grasos Omega 3. Las vitaminas C y E ayudan a prevenir o retrasar algunos tipos de cataratas y la degeneración macular, mientras que la luteína y los betacarotenos nos ayudan a mejorar la visión en general.

Un buen truco es llenar nuestro carro de la compra con vegetales de colores vivos y diversos: los rojos, naranjas y amarillos son ricos en betacarotenos y vitamina A, mientras que algunas verduras de hoja verde, como las espinacas, y los vegetales de este color, como el brócoli, son buenas fuentes de luteína, zeaxantina y vitamina C. Además, el pescado azul y algunos moluscos también son nuestros aliados para proteger nuestros ojos: no dejes de incluir en tu compra especies como salmón, sardina, caballa o mejillón.

No debemos olvidar tampoco mantener una adecuada hidratación. Ahora que se acerca el calor quizás es más fácil acordarse de beber y apetece más tomarse un vaso de agua fresca, un zumo recién exprimido o un té helado, pero en los días más fríos un buen truco puede ser intentar tener a la vista una botella de agua o una bebida que nos guste: al visualizarla constantemente beberás sin darte cuenta y sin esperar a que aparezca la sensación de sed.

Prevención, protección y descanso: evitar la aparición de problemas

Al igual que acudimos al dentista a realizarnos revisiones periódicas aunque no tengamos ninguna molestia, debemos hacer lo mismo con nuestros ojos. La mayoría de las enfermedades oculares no tienen una edad determinada para surgir y en muchas ocasiones no presentan síntomas. Detectarlas a tiempo, como en el caso de la degeneración macular, es fundamental, y para ello es básica la prevención. Aunque todos debemos revisarnos la visión, las personas con diabetes, con hipertensión o con alguna enfermedad ocular deben ser especialmente cuidadosas con este tema. La frecuencia la establecerá el oftalmólogo.

Otro aspecto fundamental es la protección antedeterminados agentes externos, como el sol y algunas herramientas o productos. Al realizar actividades al aire libre, tanto en invierno como en verano, y aunque sea un sencillo paseo, debemos proteger nuestros ojos con unas gafas de sol homologadas: comprueba que lleven el sello CE y déjate aconsejar por el óptico para elegir la categoría de las gafas y el color de los cristales, en función de la actividad a las que las vayas a destinar. Si trabajamos con determinadas herramientas o productos, deberemos utilizar las gafas adecuadas.

Al igual que si pasamos mucho tiempo sentados nos recomiendan levantarnos y realizar estiramientos para cuidar la espalda, si estamos varias horas al día delante de una pantalla (de ordenador, de televisión, una tableta…) debemos dar descanso a nuestra vista. Lo aconsejable es parar unos minutos cada hora, y durante este tiempo mirar a lo lejos para que el ojo se ejercite después de haber pasado un período concentrado en una distancia cercana. Y debemos parpadear: al fijar la vista en este tipo de dispositivos parpadeamos menos de lo habitual, produciendo sequedad ocular. Si ésta es muy acusada, puede ser recomendable utilizar algún producto que devuelva al ojo la lubricación, como las lágrimas artificiales.

También es recomendable seguir algunos sencillos trucos a la hora de trabajar con monitores:

–       El brillo no debe ser excesivo, pero la pantalla tampoco debe estar oscura. También hay que ajustar el contraste.

–       El monitor debe estar colocado ligeramente por debajo de la altura de los ojos y a medio metro de distancia de nosotros.

–       La iluminación de la estancia debe ser adecuada.

–        Ajusta el tamaño del texto para que lo puedas leer sin esfuerzo.

–        Debe haber una humedad correcta en el ambiente. Esto es aplicable no sólo a estancias con pantallas, sino a todas en general.

Si eres usuario de lentillas, tienes que ser muy escrupuloso con la higiene de las mismas. Lavarse las manos antes de manipularlas, guardarlas en estuches diseñados para ello, respetar la fecha de caducidad de las mismas, cubrirlas con suficiente líquido y utilizar el líquido son sencillos consejos que nos evitarán futuros problemas. Y si llevas gafas, recuerda revisar periódicamente la graduación de las mismas.

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