12jun2012_sardina


El verano trae consigo multitud de tradiciones. La que hoy nos ocupa en Naturarla es una tradición muy nutritiva que encontramos a lo largo y ancho del litoral español y algunos pueblos del interior: la sardinada. Económica, sabrosa, nutritiva y con cierto carácter festivo, la sardina es considerada como uno de los elementos más apreciados de la gastronomía estival. Diversos escritores, como Josep Pla, Álvaro Cunqueiro o Joseph Cornide han plasmado en sus escritos su devoción por este pescado y todo el ritual que lo envuelve.

La sardina la asociamos al verano, porque es en verano, concretamente entre el 15 de julio al 15 de agosto, cuando su calidad alcanza las cotas más altas. Esto se debe a que la temperatura del agua es más alta y por ello contiene más placton, alimento esencial de las sardinas y origen de la grasa que les da ese sabor característico. En esta época es cuando se dice que la sardina “pringa el pan”. Espetones en las playas malagueñas, “moragas” en la costa de Granada, sardinas al “espeto” en Galicia, sardinadas acompañadas de havaneras en la costa catalana, parrilladas en Cudillero, Laredo, Santoña o Guetaria… este pescado azul despliega todo su potencial nutritivo y su caracrterístico olor en festejos y festividades, en reuniones y fiestas patronales, en playas, patios y terrazas.

La sardina es un pescado azul. Tal como comentamos en este post el pescado azul se considera esencial en una dieta equilibrada. Entre sus virtudes destaca su contenido en omega 3, que nos ayuda a controlar los triglicéridos y prevenir enfermedades cardiovasculares. Pero los beneficios de las sardinas no terminan ahí: estos peces proporcionan al cuerpo una cantidad de proteínas similar a la carne o el huevo. Además, contienen minerales como yodo, hierro, fósforo, magnesio y calcio, así como vitaminas A, D y B12. En definitiva: ¡todo son virtudes!

En cuanto a su consumo fuera de temporada es importante resaltar que las sardinas en aceite son una de las fuentes de calcio más importantes que hay. Esto se debe a que éstas se consumen con raspa incluida. Además su contenido en vitamina D ayuda a la fijación del calcio. Es un dato de especial interés para aquellas personas intolerantes a la lactosa, que encuentran dificultades para cubrir las necesidades diarias de calcio.

Pero a fecha de 12 de julio no vamos a preocuparnos de eso. Es el momento de disfrutar de una buena sardinada con sardinas frescas, en una terraza, una noche cálida de verano. Este fin de semana ensúciate las manos y ríndele homenaje a la reina del verano.

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