Ser-granjero-a-distancia


Una buena noticia para los amantes del planeta: el consumo responsable está dejando de ser un discurso para ser una realidad. Existe una tendencia ciudadana a interesarse, cada día más, por la forma en la que se han producido los bienes, especialmente si se trata de alimentos. Los estudios de consumo nos indican que 6 de cada 10 jóvenes entre 18 y 39 años se preocupa por los asuntos medioambientales y se informa a través de internet y las redes sociales antes de comprar. En Naturarla hemos querido siempre potenciar el consumo responsable y desde nuestro blog os hemos hablado de modelos como los huertos urbanos, el consumo colaborativo o el cultivo biológico. Hoy queremos hablaros de otro tipo de iniciativas que nos acercan a la naturaleza y al contacto con aquello que nos llevamos a la boca: los alimentos apadrinados.

Desayunar con zumo de naranja de tu naranjo y miel de tu propia colmena, preparar la comida con huevos de tu gallina y acompañarla con vino de tus cepas. De postre, algunas frutas de tus frutales… Es el sueño de muchos, aunque probablemente haya pocas personas en el mundo que posean abejas, naranjos, gallinas, cepas y frutales al mismo tiempo, lo más habitual es que no poseas nada de todo eso. Las empresas de apadrinamiento dedican su actividad a que cualquiera pueda tener un cerezo, una gallina, un cerdo… Gracias a ellas es posible tener un piso de 30 metros en el centro de una ciudad y conocer el árbol del que salen las naranjas con las que preparas el zumo. También gracias a ellas es posible un modelo de producción mucho más sostenible.

Lo más habitual en este tipo de iniciativas es que estén asociadas a un turismo rural. En una primera estancia eliges tu árbol o tu animal, al que podrás poner nombre, observar su evolución en futuras visitas y en algunos casos recoger el producto cuando llegue el momento. Lo habitual es que exista una cuota anual que garantiza una cierta cantidad en kgs de producto, que es la cantidad que un solo árbol o un solo animal puede producir en un año. Un naranjo, por ejemplo, produce unos 70 kgs de naranjas, un cerezo dará 14 kgs de cerezas y una colmena produce 3 kgs de miel. Si por algún motivo el ejemplar elegido no llegara a esos kgs, suele compensarse con producto de la misma calidad. Como ves las cantidades son abundantes por lo que puedes buscar formas de conservación, como la deshidratación o las mermeladas caseras , o puedes compartir los productos con otros interesados. Al fin y al cabo ¡es lo que han hecho siempre las personas que tenían un producto en cantidad!

¿Qué nos dices? ¿Te animas a tener tu propio arbolito o animal? ¿Cuál elegirías tu?

1 Comentario
  1. Nela

    A mi me gustaría tener una gallina. Comer huevos de un animalito que vive en libertad y que come bien, no solo es bueno por el producto en sí sino además porque habría una gallina menos hacinada en una granja industrial y comiendo quien sabe que.

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