Fresas de primavera y hasta verano


Penelope Coronado

Para seguir una dieta natural y respetuosa con el medioambiente es importante tener en cuenta qué alimentos hemos de comprar en función de en qué época del año nos encontremos. Consumir alimentos propios de cada temporada significa encontrarlos a un mejor precio, mayor calidad, frescura, y valor nutritivo.

Una fruta de la que aún podemos disfrutar por estar todavía en temporada es la fresa. Los fresales florecen desde finales del invierno hasta principios del verano, por lo que los frutos maduran durante toda la primavera y hasta bien entrado el verano.

Las variedades de fresas más comunes son: la Reina de los valles o la típica fresa que encontramos en el mercado; la Camarosa que es grande y de buen sabor, de origen californiano; la Tudla cuyos fresones son grandes, aromáticos, alargados y de color rojo intenso; el Oso grande otro fresón de origen californiano; el Cartuno que es el fresón de forma cónica y sabor azucarado; Carisma es un fresón capaz de adaptarse a todo tipo de suelos y climas; el Pájaro o variedad de fresón de gran sabor; y la Selva que es un fresón de verano y suele aparecer en el mercado a mediados de julio y dura hasta finales de septiembre.

Origen y beneficios

Procedente de América, la fresa que conocemos actualmente fue introducida en Europa por los primeros colonos de Virginia en el siglo XIX. Poco a poco se obtuvieron nuevas variedades y se realizaron distintos cruces para conseguir fresas más grandes y sabrosas. En España, la provincia de Huelva es la más especializada en el cultivo de fresas y fresones.

Los componentes más abundantes de la fresa son la fructosa, la glucosa y el xilitol, es decir endulzantes naturales que además aportan pocas calorías. También las fresas poseen un alto contenido en fibra, vitamina E, vitamina C y ácido cítrico, un elemento con acción desinfectante que potencia la asimilación de la vitamina C en nuestro cuerpo. Otros elementos beneficiosos de la fresa son el ácido salicílico, de acción antiinflamatoria y anticoagulante, y el potasio, necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, y para la actividad muscular.

También las hojas y raíces de las fresas son beneficiosas por tener componentes diuréticos que eliminan líquidos sobrantes del organismo. Para tratamientos de la artritis o la obesidad, las infusiones de hojas y raíces de fresa ayudan a prevenir y eliminar el exceso de ácido úrico.

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