Terapias alternativas

La risa, la música, los colores… están presentes en nuestro vida y tienen mayor influencia de la que pensamos. Su utilización, en terapias como la risoterapia, la musicoterapia o la cromoterapia, puede ayudarnos a mejorar nuestro estado anímico o a tratar ciertas dolencias. Estas terapias, por sí solas, no van a curarnos ninguna enfermedad, pero sí pueden ayudarnos a superar algunos estados y sirven como complemento a las terapias convencionales. Además, estas terapias también ayudan a mejorar el bienestar y a crear una vida más confortable.

Veamos alguna de estas terapias.

Risoterapia: la risa puede ser una gran aliada para mejorar nuestro estado emocional, pero también nuestro estado físico, porque libera serotonina, fortalece el corazón y mejora la respiración. Otras ventajas de la risoterapia son el desarrollo de un espíritu más optimista y la reducción del estrés. Debido al efecto contagioso de la risa, esta terapia suele practicarse en grupo, normalmente en talleres en los que los participantes llegan a la carcajada a través de diferentes técnicas: expresión corporal, juego, danza… También puedes empezar en casa, por ejemplo riendo minuto durante tres veces al día. Con todas las ventajas que tiene la risa, ¡a reír!

Musicoterapia: todos hemos escuchado el dicho de “la música amansa a las fieras”, referido al efecto tranquilizador de la música. Ya te hablamos de los beneficios de la música para la salud, así que, ¿por qué no aplicar la música como una terapia más? La música mejora el bienestar personal, desarrolla la creatividad y ayuda a controlar el estrés. En una sesión de musicoterapia no sólo se escucha música, los participantes también tocan instrumentos –aunque no sepan-, cantan, ejercitan la respiración… Y si no puedes acudir a estas sesiones, siempre puedes dedicar unos minutos al día a escuchar música y comprobar por ti mismo los beneficios que reporta.

Zooterapia: el contacto con los animales mejora la socialización y el estado de ánimo,  aumentando la calidad de vida de los pacientes. Los animales favorecen la empatía y la creación de lazos afectivos, por lo que estas terapias se utilizan sobre todo con niños y con personas con discapacidad. Dentro de las terapias con animales merece una mención especial la hipoterapia o equinoterapia, con caballos: diversos estudios han constatado mejoras físicas y emocionales en niños con parálisis cerebral. Algunos de los beneficios de las terapias con caballos son la mejora del equilibrio y la movilidad, del tono muscular y de la coordinación.

Cromoterapia: también los colores pueden ayudarnos a mejorar algunas dolencias. La cromoterapia se basa en la energía que transmiten los colores, que influyen en nuestro estado de ánimo, en nuestra capacidad de concentración y en el desarrollo de nuestras actividades cotidianas. La cromoterapia utilizan la luz de colores en función de la dolencia que se quiera tratar. En función del área en el que queramos trabajar, debemos buscar unos colores u otros. En general, los tonos fríos (azules, verdes) tienen un poder más relajante y tranquilizador, mientras que los cálidos (rojos, naranjas, amarillos) son más energéticos.

Aromaterapia: consiste en la utilización de aceites esenciales para mejorar la salud física, la mental o ambas. Estos aceites se inhalan o se aplican en la piel mediante un masaje, pero no se ingieren. Los aceites esenciales se han utilizado desde tiempos remotos. Las civilizaciones china, egipcia, hindú, griega y romana los utilizaban con una finalidad cosmética, pero también médica. Podemos encontrar aceites esenciales con propiedades relajantes, estimulantes, equilibradores…

Hidroterapia: utiliza el agua como agente terapéutico. Su uso está indicado para el tratamiento de traumatismos y reumatismos, así como patologías digestivas o respiratorias. Ya en textos de la Antigüedad encontramos referencias al uso del agua a distintas temperaturas en tratamientos médicos. Algunos de los beneficios de las terapias con agua son: mejora del tono muscular y la resistencia, mejora del equilibrio y la estabilidad, disminución del dolor o aumento de la relajación. La terapia se basa en las distinta reacciones que se producen en el cuerpo a partir de la acción ejercida por el agua sobre la piel mediante cambios de temperatura y presión.