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Que nuestros hijos quieran lavarse los dientes no es tarea fácil. Pocos niños son colaboradores a la hora de cepillarse los dientes, se harán los remolones, nos pondrán excusas, y cuando son muy pequeños, te darás cuenta de que no puedes forzar el cepillo de dientes en la boca de tu hijo sin hacerle daño, o al menos sin asustarlo. Sobre todo, como padres, mejor no asumir que esta tarea va a ser sencilla de conseguir, y además mucho mejor no esperar la perfección. Pero la higiene dental no es algo que podamos evitar por mucho tiempo. De hecho, cuando tu hijo ya tenga todos los dientes y coma toda clase de alimentos, especialmente los dulces, el cepillado regular será necesario. Os damos algunas ideas y trucos para hacer esta tarea un poco más fácil y placentera.

Ofrecerles un poco de ayuda

De entrada, hasta que nuestros hijos aprendan la técnica correcta y tengan la suficiente destreza como para hacerlo ellos solos, deberemos ayudarles a lavarse los dientes. ¿Cuándo empieza el niño a cepillarse los dientes él solo? Pues hay que ser pacientes, ya que hasta aproximadamente los siete años no van a alcanzar la autonomía necesaria para cepillarse sin ayuda. Claro que, desde mucho antes ellos van a querer hacerlo por sí solos, porque a los niños les encanta hacer las cosas por ellos mismos. Por eso, lo mejor cuando son pequeños va a ser dar un repaso general para garantizar una limpieza a fondo. Ya que si dejamos que el pequeño haga el cepillado por sí solo, esto puede perjudicar la salud de su boca, porque es normal que no lo haga del todo bien, y seremos nosotros los que le ayudaremos a dar un repaso con una limpieza más concienzuda.

Convertirlo en una rutina

Debemos tratar de convertir el momento de cepillar los dientes en parte de una rutina. Si nos olvidamos cada dos por tres de lavar los dientes a nuestro hijo, lo considerarán como algo excepcional. Para hacer de la higiene dental un hábito, lo mejor será establecer una rutina diaria, después de cada comida, o al menos como parte del ritual de antes de ir a dormir. Porque, y esto es bueno explicárselo, con palabras sencillas que comprendan, hay cosas muy aburridas de hacer, que no apetecen nada, pero que es necesario hacerlas, y lavarse los dientes es una de ellas. Algo que debemos hacer todos los días, para que así nuestros dientes no se estropeen y estén sanos.

Dar felicitaciones sí, pero recompensas no

Un buen consejo es dar ánimos y felicitar a nuestro hijo por haberse lavado los dientes y haberlo hecho él solo. Esto le hará sentir muy orgulloso por haber sido capaz de realizar esta actividad. En cambio, no es bueno recompensar a los niños para que se laven los dientes, ofreciéndoles algo a cambio de hacerlo. Por un lado, no es nada recomendable usar los premios en nuestra labor de educadores, y además, así sólo conseguiríamos que el niño interprete que lavarse los dientes es algo horrible ya que a cambio les damos algo que les gusta mucho.

Elegir el cepillo y la pasta de dientes

Sin duda, si el cepillo de dientes que va a usar nuestro hijo tiene formas y colores divertidos, va a aumentar su interés por lavarse los dientes. Por eso la elección del cepillo es también muy importante, y si además dejamos que él lo elija le resultará todavía más atractivo. Eso sí, debes tener en cuenta que el tamaño sea apropiado para su edad y que las cerdas sean suaves. La pasta de dientes correcta es otro factor de éxito, así que elige un sabor que sea agradable para él. En las versiones infantiles, la pasta dental tiene sabores afrutados más agradables. Lo que deberás mirar bien es su composición: no deben contener azúcares y tampoco deben ser demasiado dulces para que el pequeño no tenga la tentación de comérsela. Además, sobre todo cuando son muy pequeños y aún no tienen los 3 años, es preferible que la pasta de dientes no contenga flúor, porque seguramente el niño no va a entender por qué debe escupirla. Usa siempre una cantidad minúscula de dentífrico y ten siempre la precaución de guardarlo en un lugar donde tu hijo no pueda alcanzarlo.

Cepillarnos juntos los dientes, delante del espejo

Es bueno que nuestro hijo pueda verse mientras se lava los dientes. Por eso, el espejo es un buen aliado, porque le va a ayudar a ver exactamente dónde y cómo debe cepillarse. Para que el niño pueda verse en el espejo y llegue al lavabo, podemos utilizar un taburete, siempre poniéndonos nosotros al lado para evitar accidentes. Cepillarnos los dientes juntos frente al espejo es una buena idea para realizar esta tarea.

Utilizar el juego: siempre algo clave con los niños

El juego es la mejor herramienta para motivar a los niños, en particular cuando sienten que cepillarse los dientes es aburrido. Tanto si el pequeño no quiere lavarse los dientes, como si después de empezar se aburre y quiere abandonar antes de terminar, hay que echar mano de la imaginación. Los cuentos pueden ser de gran ayuda para motivarles, porque cuando ven en un cuento que un niño o un animalito se cepilla los dientes, ellos van a querer hacerlo también. Además, mientras les lavamos los dientes, podemos inventar algún cuento para la ocasión, usando las cosas que les gusta hacer y aprovechar para que los personajes se cepillen también los dientes.

Como se trata de echarle inventiva,
también nos puede ayudar dar nombre a cada diente a medida de que lo cepillamos, así el niño verá que no dejamos de lado ninguno, y de paso entenderá el sentido de la justicia. Otra cosa divertida que podemos hacer es que ellos nos ayuden a cepillar nuestros dientes. Del mismo modo que nosotros les ayudamos a ellos, los pequeños también se sentirán muy orgullosos de ayudarnos a nosotros, y será además algo divertido de hacer juntos. Para los niños más impacientes una buena idea es usar un marcador de tiempo, ya sea un cronómetro, un reloj de arena o un contador de minutos de los que usamos en la cocina. Así lograremos llamar su atención y que sean más pacientes a la hora de estar el tiempo suficiente lavándose los dientes. Otra buena idea es crear un gráfico semanal que rellenaremos con pegatinas cada vez que nuestro hijo se ha lavado los dientes, y es que a los niños les atraen mucho los murales decorados y a todos les encantan las pegatinas. Y por supuesto, lavarse los dientes significa ganarse el derecho a escupir, la parte favorita de un niño durante esta tarea.

Otro punto esencial: imitar a los mayores

Los niños aprenden por imitación, ocurre con cualquiera de los valores y enseñanzas que queramos transmitir a nuestros hijos. Por eso, una de las claves para que nuestro hijo quiera lavarse los dientes, será hacerles ver que es algo que también hacen sus padres, sus amigos, sus primos o sus hermanos mayores. El pequeño siempre quiere parecerse a los mayores, o hacer las cosas que hacen sus semejantes. Cuando los padres se cepillan los dientes, y el niño lo ve, ya está aprendiendo y ese será el mayor incentivo para que él quiera hacerlo también. De hecho, si tu hijo hace de vez en cuando noche de intercambio con sus amiguitos del cole, verás que cuando toca lavarse los dientes antes de ir a dormir, esta tarea se hará más fácil porque los dos estarán encantados de lavarse juntos los dientes, imitándose uno a otro, y divirtiéndose muchísimo.

Y no olvidarnos: explicarles por qué es importante

Para que conozcan la importancia que tiene lavarse los dientes, nada mejor que explicárselo. Háblale a tu hijo de los buenos resultados que conlleva tener unos dientes bien cepillados y sanos. Hazlo en función de la edad que tenga, siempre mejor con frases sencillas y palabras que sepas que va a entender. Sin tampoco asustarles y exagerar con las posibles consecuencias, podremos decirles que es bueno lavarse los dientes porque así nuestra boca olerá bien, nuestros dientes brillarán, tendremos una sonrisa muy bonita y evitaremos que los dientes nos duelan y se pongan malitos.

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