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Ya sea porque cocinamos comida con antelación para tenerla preparada durante la semana, porque comemos de tupper en la oficina o porque hemos cocinado más cantidad de la cuenta y nos sobra, acabamos necesitando volver a calentar estos platos.

A diario recalentamos alimentos, una estrategia muy útil para hacer que las comidas sean más rápidas de preparar y para evitar despilfarrar alimentos ya cocinados y que están en perfecto estado. Os explicamos explicamos algunos trucos para recalentar las comidas de forma adecuada sin que pierdan su sabor y que no se note que es un plato recalentado.

¿Se puede recalentar más de una vez?

Una vez recalentado un alimento lo más recomendable es no recalentarlo otra vez. Por eso, lo más adecuado es recalentar solo la cantidad de comida que vayamos a consumir. Y si calculamos que no vamos a consumir un determinado plato cocinado en un plazo de cuatro días, lo mejor es congelarlo.

¿Qué comida recalentar?

No cabe duda que es mucho más rico tomar una comida recién cocinada. Pero no siempre disponemos de tiempo para hacerlo y es muy común que cocinemos más cantidad de la necesaria ya sea porque nos pasamos o porque preparamos cosas con antelación para dejarlas así preparadas. Hay platos que es mejor no recalentar, como carne o pescado a la plancha, porque luego no quedan bien al querer recalentarlos. Las croquetas, los rebozados, son comidas que tampoco quedan ricas recalentadas, aunque estos platos sí se pueden reservar y tomarlos luego a temperatura ambiente. Los mejores platos para recalentar son caldos, guisos, purés, pastas, carnes o pescados guisados y arroces.

El microondas: la forma más fácil de recalentar

Utilizar el microondas es la manera más rápida de recalentar alimentos, sobre todo si lo que queremos recalentar es una sola ración de comida. Lo primero será elegir el programa de calentamiento adecuado. Si tienes dudas a la hora de programar el tiempo o la potencia, prueba con valores menores, porque siempre es mejor volver a calentar la comida que comprobar que ha quedado reseca por pasarnos con la intensidad.

Además, deberemos usar un recipiente adecuado tapándolo ligeramente. La mejor opción es cubrir lo que vayamos a calentar con una tapa especial para microondas que tiene unos pequeños orificios para que circule el aire. Si vamos a utilizar un recipiente de plástico será importante asegurarnos antes de que es apto para el microondas. Mira en la base o en la tapa, donde debería aparecer un símbolo que lo representa. Aparte de los tupper que indiquen que efectivamente están admitidos para microondas, podremos calentar la comida en recipientes de cristal y cualquier tipo de vajilla sin decoración metálica. Antes de nada, hay que remover bien la comida, para asegurarnos que no quede apelmazada. Y, a mitad del ciclo de calentamiento, se pueden mezclar los alimentos para asegurar que se hayan calentado correctamente. Un truco es echarle unas gotitas de agua o un chorro de aceite, para que así en el calentamiento la comida no se deshidrate.

Usar el fuego: la forma más sabrosa de recalentar

Las comidas recalentadas suelen quedar mejor si usamos los fogones. Esto supone un poquito más de tiempo, y ensuciar más porque necesitaremos cacerolas o sartenes, pero el resultado será más apetecible. Además, si se trata de recalentar varias raciones de comida, al final nos compensará porque será mucho más rápido, y económico, calentar todo en una olla que recalentar dos o tres platos en el micro. La idea es un poco esa: si el objetivo es recalentar un solo plato, el microondas va a ser lo más práctico, pero si ya hablamos de recalentar varias raciones, nos va a merecer la pena usar la cocina. Y aquí un consejo: para que no se nos multipliquen los platos sucios, al guardar la comida, intentad hacerlo con un poco de visión y siendo muy prácticos. Por ejemplo, si la comida sobrante va a ser para calentar en el trabajo, pues un tupper es perfecto. Pero si queremos calentar el guiso sobrante al día siguiente, lo mejor será dejarlo en la nevera en esa misma olla, y no pasarlo a un tupper, para luego volver a tener que usar una cacerola para calentarlo.

Para recalentar comida al fuego y darle un toque para que no pierda sabor, un buen truco, ya sea un guiso, un puré, un arroz o una pasta, va a ser echarle medita tacita de agua. Será la forma de que no se pegue la comida. Al entrar en calor, los alimentos se nos van a quedar sin agua, así que nada mejor que echarle un poquito de agua o de caldo si lo tenemos, para que no pierdan su consistencia y no se nos agarren. Otro buen aliado es el aceite de oliva. Echar un chorrito al plato que estamos recalentando en la sartén siempre va a ser bienvenido. Si se trata de pastas a la carbonara, de una lasaña o unos canelones, un buen truco para recalentar el plato será añadirle un poquito de leche o de mantequilla. Así evitaremos que se agarre y le daremos cremosidad. Y si son pastas con tomate o unas albóndigas en salsa de tomate, pues no dudes en echarle un chorrito de tomate frito para intensificar su sabor al recalentarse.

Otras formas de recalentar: el horno y el baño maría

El baño maría es otra forma de recalentar la comida. Consistirá en meter un recipiente con los ingredientes a cocinar dentro de otro recipiente mayor que contenga agua. Al ponerse en el fuego y tomar calor el agua, dará calor indirecto al contenido del recipiente de menor tamaño, cocinándolo de forma homogénea. Podemos cocer al baño maría en la cocina o en el horno. Recalentar al horno es otra manera de calentar los alimentos. Las comidas más adecuadas para calentar al horno son estofados, carnes o pescados en salsa y platos hechos con masa, como pizzas, empañadas o volovanes. La desventaja de usar el horno es que gasta mucha energía, y supone emplear bastante tiempo, ya que el horno tiene que arrancar y es más lento que las otras opciones que veíamos de microondas o de usar el fuego de nuestra cocina. De nuevo, dependerá de si lo que queremos recalentar es mucha o poca cantidad.

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