foto comida-blog


Volvemos con nuestra sección especialmente dedicada a bloggers. Hoy queremos acercarnos a un tema fundamental para el éxito de un blog de cocina: la fotografía. Ya sea para revistas, para libros, para instagram o para el blog, la fotografía de cocina tiene siempre el mismo fin: debe generar el deseo de comer, y concretamente de comer ESO. Las dificultades que encontramos en el camino son diversas, pero con el equipo correcto y conociendo algunos trucos básicos, el resultado puede mejorar considerablemente. Veamos qué hay que tener en cuenta:

Iluminación:
Este es un tema fundamental en la fotografía de cocina, el resultado final dependerá en gran medida de nuestro dominio de las técnicas de iluminación. Aunque dominar la iluminación artificial puede ser costoso y complejo, últimamente la tendencia es a dar a las fotos de comida un aspecto mucho más casual. Y decimos “aspecto”, porque detrás de esos ingredientes desparramados “erráticamente” y esa luz solar tan natural, lo que hay es un estudio milimetrado de composición y un trabajo de iluminación más complejo incluso que el que hacemos con las luces artificiales. Lo primero que necesitamos es una ventana con luz solar indirecta, como por ejemplo una ventana orientada al norte. A partir de ahí usaremos difusores y reflectores para modelar la luz y conseguir el efecto deseado: Un reflector plateado creará un efecto veraniego, mientras que el panel gris ayudará a crear sombras y efectos dramáticos. Con uno blanco conseguimos efectos mucho más naturales.

Composición:
En cuanto a la composición es importante tener en cuenta pequeños detalles, como preparar el plato desde el mismo ángulo en el que vamos a disparar o cuidar los fondos y los complementos que añadiremos a la foto, tales como unos cubiertos bonitos o una jarra de agua.
También es importante aprender a elegir la profundidad de campo correcta. La profundidad de campo es la distancia por delante y por detrás del punto enfocado que aparece nítida en la foto y es un recurso excelente en fotografía, ya que influye mucho en la atención que le dedicamos a la fotografía y a ciertas partes en particular. Una profundidad de campo excesiva puede llegar a distraer la vista de lo esencial, mientras que una profundidad de campo corta le dará a la imagen un aspecto suave y romántico. Conseguiremos reducir la profundidad de campo con mayor apertura del diafragma y usando objetivos tele, o empleando el zoom. También la cercanía al objeto fotografiado es un factor relevante.
Por último debemos saber aprovechar la ventaja principal del bodegón: dispara, observa, corrige y vuelve a disparar. Por ejemplo podemos encontrarnos con efectos de perspectiva que se generan al usar un trípode: es posible que un objeto vertical, como una botella o un vaso, de la impresión de estar torcido. Corrige ese efecto y vuelve a disparar.
Existe un elemento imprescindible para asegurarnos unas buenas fotos de alimentos y es el trípode. Un buen trípode nos facilita mucho el trabajo en el moment de controlar la composición y los distintos parámetros con lo que podemos jugar en fotografía y, sobretodo, nos asegura el mejor resultado en términos de nitidez. ¡Nada de fotos borrosas, movidas ni torcidas!

La fotografía macro
La fotografía macro es aquella en la que la imagen es mayor que el objeto fotografiado. La macrofotografía es perfecta para fotografiar objetos muy pequeños, animales, insectos, plantas o artículos de tamaño reducido como joyas, sellos o monedas etc. Esta técnica es de las más empleadas entre los fotógrafos de comida, ya que permite acercarse a los platos lo suficiente como para captar los detalles en su máxima nitidez y con un mayor control de la profundidad de campo.
Para trabajar esta técnica con una cámara réflex es necesario un objetivo macro, aunque existen opciones más económicas, como anillos inversores, lentes de aproximación o tubos de extensión. Este tipo de fotografía requiere un aprendizaje especial, pero los resultados valen la pena, se trata de una de las disciplinas más agradecidas dentro de la fotografía.
Muchos modelos de cámaras compactas disponen de función macro, que suele estar representada por una flor. En las cámaras réflex, sin embargo, este mismo símbolo indica un modo de exposición apropiado para macro, pero si deseamos cambiar la distancia mínima de enfoque necesitaremos un objetivo macro o similar.

Deja tu comentario

Para comentar tienes que estar registrado en Naturarla.