huerto interior-


Natalia Berger

En los últimos meses hemos podido disfrutar del jardín en todo su esplendor. Balcones y jardines se llenan de aromas y color y aportan esa pequeña dosis de paz y bienestar a nuestras vidas. Pero a medida que bajan las temperaturas, las hojas se caen y nosotros nos refugiamos en el interior de nuestros hogares. Hoy te proponemos que este invierno mantengas ese vínculo tan especial con la naturaleza de una manera muy gratificante: cultivando plantas que podrás usar para enriquecer tus platos este invierno. Te proponemos que empieces un minihuerto de interior.

El espacio

Lo primero que vamos a tener en cuenta es el espacio en el que queremos colocar nuestro pequeño huerto. Lo ideal es cerca de una ventana, para que las plantas reciban luz solar. En cuanto a los recipientes en los que sembrar, existen en el mercado muchas opciones de semilleros: de plástico, biodegradables o originales soluciones verticales. Nuestra recomendación, puesto que se trata de un hogar temporal para la planta, es que recicles todo aquello que encuentres por casa. En internet puedes encontrar soluciones muy imaginativas:

semilleros

Si tienes hijos puedes aprovechar para transmitirles los valores de la reutilización. Cuéntales que todo aquello que compremos será un residuo antes o después y que, si podemos evitarlo, es siempre mejor así.

¿Qué plantar?

Es hora de decidir qué deseas plantar. Ten en cuenta lo que más te gustan a ti y a tu familia y qué es lo que más empleas en la cocina. Puedes optar por aromáticas, como la albahaca, perejil, menta, cebollino, cilantro… También es muy fácil plantar ajos, tomatitos o rábanos.

Los cuidados

Toma los recipientes que hayas elegido y hazle un agujero en la base. Sin estos agujeros de drenaje, el agua estancada podría hacer que se pudriera la semilla y las raíces.

Llena el recipiente de tierra. La calidad de la tierra es esencial, por lo que en este punto recomendamos no ahorrar: elige un buen sustrato e incluso mézclalo con algún fertilizante natural, como humus de lombriz.

Pon una o dos semillas en cada recipiente (según el tamaño) y tápalo con tierra. La profundidad a la que dejamos cada semilla debe ser aproximadamente el doble de su tamaño.

Riega sólo cuando la tierra esté seca, recuerda que es ahogar a una planta es más fácil que dejarla morir de sed. En invierno, por la calefacción, es habitual que los ambientes sean muy secos en el interior. Coloca recipientes con agua cerca de los radiadores para humedecer el aire.

Las primeras dos hojas de una planta se llaman las hojas embrionarias. Son las hojas que se encargarán de aportar los nutrientes durante la primera etapa de crecimiento y luego morirán. Durante esta primera etapa vulnerable de la vida de la planta es muy habitual que se produzca el llamado “choc embrionario”: el tallo oscurece y la planta muere. Esto ocurre por algún tipo de hongo que pueda haber en la tierra y para evitarlo podemos emplear un remedio natural muy efectivo: preparar una infusión de manzanilla y pulverizar con ella planta y tierra. Su efecto desinfectante ayudará a mantener la planta protegida de una forma natural.

Por norma general se puede decir que cuando la planta alcanza un tamaño que sea el doble del recipiente, ha llegado el momento de transplantar.

 

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