Citricos


Aprovechando que es el mes de los cítricos, alimentos archiconocidos por su contenido en vitamina C, no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar del papel de las vitaminas en la prevención de enfermedades.

Las vitaminas son sustancias que nuestro cuerpo necesita en unas dosis muy pequeñas (por eso los llamamos micronutrientes) pero que tienen una función fundamental en el organismo, y sin ellas nuestra salud se vería comprometida. La mayoría de ellas son esenciales, este concepto en nutrición significa que deben ser incorporadas en la dieta, ya que nuestro cuerpo no las puede sintetizar por sí mismo. Hay sin embargo algunas excepciones, como es el caso de la vitamina D, que podemos sintetizar exponiendo nuestra piel a la luz solar, pero la mayoría de estos compuestos debemos ingerirlos a través de los alimentos.

El papel por tanto de estos nutrientes es vital, sin embargo en la sociedad hay una concepción de las vitaminas como algo mágico, por lo que es común escuchar que cuando nos encontramos mal, o decaídos puede ser debido a que “quizás me falte alguna vitamina” o “quizás tenga algún déficit”. Razonamiento que muchas veces acaba en la compra de un suplemento vitamínico, cosa que no es recomendable salvo prescripción médica.

Para entender el porqué, y en el marco del concurso de monólogo científicos de FameLab, podéis visionar este vídeo de 3 minutos en el que explico por qué tomar más vitaminas de las necesarias no tiene por qué ser positivo para nuestra salud.

En el vídeo se usa una metáfora, que parte desde un miedo inculcado por la publicidad engañosa, desde ese momento se recurre a un producto milagro que en su etiqueta hace alegaciones impresionantes como “Te va a poner más moreno, previene la osteoporosis”. También reflexiona sobre cómo las personas muchas veces atribuimos las mejoras en nuestro estado de salud a la ingesta de un complemento sin que necesariamente tenga un efecto.

También se explica cómo en el proceso digestivo, los compuestos muchas veces se digieren y no tienen que conservar su función original, ya que será el cuerpo el que decida qué va a hacer con esos nutrientes. Ejemplo metafórico:

“Nuestro cuerpo cuando come ventanas, a lo mejor no las transforma en ventanas dentro de nosotros, a lo mejor mi cuerpo después de tomarme esto decide que necesito una cristalera en el salón, o que necesito un espejo en el baño. No necesariamente hay un libro de instrucciones que nos dice que esto va a ese sitio.

Nuestro cuerpo a lo mejor la instala en un sitio que no toca, a lo mejor lo instala encima de otra ventana y no notamos la diferencia, o a lo mejor en una de las paredes laterales y entonces no entra más luz.

Pero es que aunque existieran las instrucciones perfectas […] eso no tiene por qué transformarse necesariamente en mejores efectos, imaginemos que la ponemos aquí, no tiene porqué mejorar nuestra salud. A lo mejor entra demasiada luz y nos quema la piel, entra demasiada luz y nos duele la cabeza, o le quitamos carga al muro y esto colapsa”

Esta metáfora que usa el vídeo con las ventanas, sucede en nuestro cuerpo con los productos milagro basados en suplementos vitamínicos, porque tomemos más vitaminas no necesariamente va a mejor nuestras funciones, ni vas a prevenir más enfermedades, de hecho tomar suplementos vitamínicos sin necesitarlo está asociado con un mayor riesgo de muerte, aquí tenéis un meta-análisis científico de Septiembre del 2013 que muestra esta asociación con un mayor riesgo de mortalidad.

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