consejos para presentar platos

No es ningún secreto que la comida nos entra, en primer lugar, por la vista. Aunque lo más importante es el sabor, la presentación de platos es una forma de estimular los sentidos. Además, cuidar el emplatado proporciona una experiencia gastronómica plena de principio a fin.

En este post, te contamos algunos útiles consejos para conseguir una atractiva presentación de tus platos.

 

 Emplatado y presentación de platos

 

Existen tres aspectos a tener en cuenta a la hora de presentar nuestros platos:

 

El color

 

como presentar un plato original

 

El color es una de los puntos fundamentales, sobretodo cuando queremos que nuestros platos entren por los ojos. Debemos evitar que los platos sean monocromáticos, planeando con antelación los colores que vamos a añadir, y creando tanto contraste como sea posible.

Si el tipo de plato dificulta que se vean los distintos colores, puedes usar adornos, como por ejemplo, hierbas aromáticas, elementos vegetales, un chorro de salsa de algún color llamativo…

También es importante poner un esfuerzo en que los colores sean vivo, así conseguiremos llamar la atención a hora de la presentación de platos. Especialmente, hay que tener en cuenta el caso de los vegetales, puedes saltearlos o asarlos con un poco de mantequilla para caramelizarlos o usar métodos de cocción que eviten que el color de los alimentos se pierda.

 

La textura

 

trucos para emplatar

 

El juego de texturas también llamará la atención del ojo, haciendo que empecemos a salivar antes de empezar a comer. Un plato en el que se combinen elementos suaves y crujientes se nos hace siempre mucho más apetitoso.

Si nuestro plato es excesivamente cremoso podemos usar elementos como los frutos secos, las semillas, los picatostes u otros elementos como salsas, quesos o cremas.

Cuidar el plato

 

trucos para la decoración de platos

 

  • Usa platos blancos. El blanco aporta contraste y cede toda la atención a las colores y las texturas del alimento. Anímate con otros colores sólo si tienes claro que irá bien con la comida.
  • No llenes los platos. Para que la comida resulte más atractiva debe ocupar dos tercios del plato, el espacio vacío ayudará a generar contraste.
  • Existen ciertas “normas” de presentación clásica. Para los platos de carne, la carne se coloca “a las 6”, y guarniciones a las 2 y 10 respectivamente. Los platos frío suelen empezar con el elemento principal en el centro del plato, y el resto de los elementos alrededor. Como ya sabemos, ciertas normas están ahí para ser desafiadas y hoy en día la estructura clásica sólo se emplea, por practicidad, para grandes banquetes. Atrévete a jugar con la altura, con distintas formas y disposiciones.
  • La simplicidad genera una percepción de elegancia. En ese sentido es importante tener en mente el concepto de “punto focal”.
  • También es importante el concepto de flujo. El flujo se refiere a cómo se disponen los alimentos en el plato y nos indica por dónde empezar a comer. Podemos plantear un flujo de balance asimétrico, en el que los elementos siguen una misma dirección.
  • Apuesta por un número impar de elementos. Si vas a servir langostinos o champiñones rellenos, que sean 3, 5 o 7, ya que siempre resultarán más interesantes así.
  •  Es esencial que al emplatar los distintos elementos no los muevas, ya que eso daría un aspecto poco cuidado. Si el plato lleva salsa, es mejor añadir la salsa al final con una cuchara. También ayuda repasar los bordes del plato con una servilleta antes de llevarlo a la mesa, para eliminar salpicaduras, marcas de dedos etc.