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Llegar a una determinada edad o sufrir ciertas dolencias no significa que haya que dejar de practicar deporte, simplemente tenemos que encontrar la actividad que se adapte a nuestras circunstancias y preferencias.

Ya sabemos que la actividad física es positiva a todas las edades. Algunos de estos beneficios son muy importantes en la tercera edad, porque la práctica de ejercicio reduce algunos de los efectos del envejecimiento. Aumento general del bienestar y fortalecimiento de la autoestima, fomento de la socialización, mejora general de la salud física (control de peso, reducción del riesgo de desarrollar ciertas patologías, mejora de la flexibilidad y el tono muscular) y disminución del estrés y del insomnio son algunas de las ventajas que notarán las personas mayores que hagan ejercicio.

A la hora de elegir un deporte en la tercera edad hay que tener en cuenta, además del estado físico general y los gustos de cada persona, si se padece algún problema de salud, como problemas óseos o cardíacos por ejemplo, porque no todos los deportes son adecuados para todo el mundo. Aunque sí hay un par de recomendaciones generales que son válidas para todas las personas mayores, independientemente de qué tipo de deporte elijan:

– Practicar ejercicio de forma regular. No hay que darse una paliza un día y luego dejarlo. Es mejor ser constante y hacer menos ejercicio en cada sesión, pero hacerlo de forma periódica.
– Mantenerse activo en el día a día: además de practicar un deporte, actividades cotidianas como ir a la compra o realizar la limpieza del hogar nos ayudan a mantenernos en forma.

¿Qué deporte elegir?

En general, hay dos grandes grupos de actividades que en principio podrían realizar todas las personas mayores: actividades aeróbicas de bajo impacto, como caminar o nadar, y actividades relajantes y de mejora de la flexibilidad, como el yoga, el taichi o el Pilates. Además, en los últimos años muchos ayuntamientos han instalado aparatos de gimnasia adaptados para los mayores en los parques de nuestras ciudades y pueblos, que facilitan el entrenamiento de distintos grupos musculares y con resistencias adecuadas a las personas de más edad.

Y si para todo el mundo, antes de iniciar cualquier actividad física, es recomendable consultar con el médico para que valore nuestro estado y nos indique el tipo de ejercicios más adecuados, esto es más importante en las personas mayores, especialmente si tienen alguna dolencia.

Ejercicio en el agua: son los más recomendados para quienes tienen alguna dolencia de espalda, ósea o de articulaciones, ya que dentro del agua se reduce el impacto que sufren las articulaciones. Son muchas las actividades que se pueden realizar en el medio acuático, y cada vez son más las instalaciones deportivas que incluyen entre su oferta clases de aquagym, aqua-aerobic o, incluso, bicicleta estática dentro del agua. Y por supuesto, no podemos olvidarnos de la natación. Además, quienes vivan cerca del mar pueden aprovechar la cercanía para realizar el ejercicio más sencillo del mundo, caminar, pero aprovechando las ventajas de realizarlo en el agua.

Caminar: realizar una actividad aeróbica suave, como caminar, es un ejercicio estupendo para tener un corazón sano. Además, se puede completar con ejercicios de estiramientos y de fuerza. Se puede comenzar andando 30 minutos al día, a un ritmo adaptado a cada persona, e ir aumentando progresivamente el tiempo que se dedica al ejercicio. Otro ejercicio aeróbico que también tiene muchos beneficios para las personas mayores es bailar.

Bicicleta: la bicicleta es otro estupendo ejercicio aeróbico que se adapta perfectamente al ritmo de quien lo realiza. Basta con elegir un recorrido y un pedaleo adecuado a la condición física. Además, si el tiempo no acompaña, siempre está la opción de la bicicleta estática. Es un buen ejercicio para quienes tienen problemas de corazón, de hipertensión, de diabetes o de obesidad, ya que activa el corazón, oxigena la sangre y mejora la circulación. Además, fortalece la musculatura y ayuda a mantener las articulaciones.

Yoga, Pilates, Taichi: en general, todos los ejercicios que mejoran la flexibilidad y la corrección postural, son positivos para las personas mayores. Además, en muchas ocasiones estas actividades se imparten en grupos, lo que también fomenta la sociabilidad de las personas mayores y ayuda a combatir estados de depresión, ansiedad o soledad.

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