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Natalia Berger

Este mes estamos hablando de los moluscos y no podíamos dejar de hablar de una de las salsas más clásicas en el recetario de moluscos: la marinera. Las almejas a la marinera es uno de esos platos que todo cocinero pone en práctica alguna vez. Una receta sencilla y sabrosa que estará lista en 10 minutos.

Como ocurre con todos los platos clásicos, la receta tiene tantas variantes como madres hay en España. Hay quien añade pimentón, laurel y guindilla, quien engorda la salsa con harina y quien lo hace con pan rallado, quien emplea tomate natural para el rehogado o incluso añade tomate frito al final… Nosotros hemos querido recoger lo más básico de la receta y dejar los detalles a vuestro gusto.

  1. La forma más fácil de preparar esta receta es cocinar primero las almejas al vapor y luego preparar la salsa. Lo primero que haremos es dejar las almejas 2 horas en agua salada para que suelten la arena, lavarlas para eliminar el exceso de sal y ponerlas en una cazuela con un poco de agua al fondo y tapar. Las almejas que no se abran las desecharemos, pues no están buenas.
  2. Para hacer la salsa marinera usaremos la misma cazuela en la que hemos cocinado las almejas, echaremos aceite y rehogaremos la cebolla, el ajo y la guindilla (la guindilla solo a quien le guste el picante), picados muy fino ya que al final de la cocción no debe apreciarse ningún ingrediente. Para que el ajo no repita podemos retirar la parte central antes de picarlo. En algunas recetas se añade también tomate a esta mezcla inicial, el tomate aporta un toque dulce y suave.
  3. Cuando esté bien pochado, añadimos el pimentón y removemos durante un minuto a fuego lento, con mucho cuidado de que no se queme pues daría mal sabor al plato. Luego espolvoreamos la harina y dejamos que se tueste unos minutos mientras revolvemos con unas varillas.
  4. Añadimos el vaso de vino blanco y removemos dejando que se evapore el alcohol. A continuación añadimos el líquido sobrante de la cocción de las almejas. En algunas recetas se añade también tomate frito casero, aunque si habéis usado tomate natural en el sofrito inicial ya no hace falta. Dejamos que espese durante 10 minutos a fuego medio y sin dejar de remover.
  5. Por último añadimos las almejas ya cocidas, revolvemos con cuidado y lo dejamos cocinar tapado y a fuego suave durante 3-5 minutos más. Emplatamos espolvoreando un poco de perejil.

Una curiosidad: Esta receta, que nos parece “de toda la vida” o incluso “icónica” en el caso de la cocina gallega, en realidad no es tan antigua como parece. Aunque a principios del siglo XX ya había algunas recetas parecidas, parece ser que las primeras referencias a esta receta con este mismo nombre son de la década de los años 30.

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