En el primer post de la serie “Desayuna como un rey” hablamos de todo aquello que debe tener un buen desayuno. Hoy queremos hablar del líquido que acompaña ese desayuno perfecto. En España lo habitual es el café, pero ¿conoces el amplio abanico de posibilidades y sus beneficios? Te hacemos un resumen para que elijas la bebida que más te convenga.

Empecemos por el clásico: el café. Es una bebida que ha tenido muy mala prensa en los últimos años y es cierto que en grandes cantidades puede ser perjudicial o puede afectar negativamente a algunas personas o en algunas horas del día. Sin embargo hay que saber que en dosis moderadas y tomándolo de la forma adecuada, el café puede presentar más beneficios que perjuicios. Tomar un café en las horas de la mañana no sólo nos ayuda a calentar el cuerpo y a despertar mejor, sino que mejora actividades cerebrales como la memoria o los reflejos. Por otro lado no es aconsejable que el café sea lo primero que tomemos por la mañana, ya que puede resultar demasiado agresivo para el estómago. Además el café crea adicción y es bueno desvincularlo de la rutina. ¿Nuestro consejo? Toma café de vez en cuando, si te gusta y te sienta bien, pero no lo hagas con el estómago vacío ni por la tarde. Considera cualquiera de las alternativas que vamos a darte para el desayuno.

El te negro es la variedad de te más apropiada para aquellos que necesitan una bebida excitante para empezar el día. Variedades como el English Breakfast o Earl Grey son las que más teína contienen. Elimina el cansancio, estimula el metabolismo y tiene efecto antioxidante.

El te verde, con una cantidad inferior de teína, es un poderosísimo antioxidante que actúa de forma muy positiva en nuestra salud a casi todos los niveles. Además su capacidad estimulante es la correcta para mejorar la concentración sin llegar a afectar al sistema nervioso. ¡Una gran opción de desayuno!

El te rojo activa la movilización de grasas y combate la retención de líquidos, ideal para aquellos que estéis a dieta. Además algunas variedades, como el Pu erh, tienen cualidades antidepresivas. El te rojo actúa como un euforizante suave, levantando el ánimo y mejorando el humor.

Las infusiones ligeras y digestivas, como la tila, la manzanilla o el poleo son ideales para aquellas personas con problemas digestivos, sobrepeso o problemas derivados del estrés. Puedes buscar la energía en un desayuno completo con cereales y frutas y mimar tu estómago con un infusión suave.

También existe toda una familia de infusiones energizantes de propiedades muy interesantes: mejoras en la circulación, en las funciones hormonales,  en las funciones cerebrales etc. Entre esas infusiones se encuentran el ginkgo biloba, la gotu kola, la maca o el roiboos. Si te gusta cuidarte, te encantará incluirlas en tu desayuno.

El cacao es el desayuno de los niños… y muchos menos niños. Es dulce, aporta antioxidantes y levanta el humor. ¿Por qué no empezar el día con una alegría?

Otra opción a plantearse es la achicoria o “el otro café”. La achicoria es una planta medicinal cuya raíz, tostada y pulverizada, se utiliza como sucedáneo del café porque su sabor y aroma son parecidos. Aunque ha caído en desuso en las últimas décadas, los partidarios de la alimentación natural y ecológica la reivindican por sus propiedades saludables: estimula el buen funcionamiento del hígado (las personas con cálculos biliares deben consultar con su médico antes de consumirla), es desintoxicante, depurativa, diurética y nutritiva.

Por último, desayunar con yerba mate puede parecer un poco laborioso, además no se trata de un hábito popular en nuestro país, pero esta saludable bebida rioplatense puede ser una excelente forma de empezar el día y, para aquellos con menos paciencia, es posible encontrar esta infusión en presentación de bolsitas.

 

No olvides que el desayuno es un pilar fundamental en tu bienestar. ¡Dedícale la atención que merece y le tendrás media partida ganada al día!

2 Comentarios
  1. Iván de León

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    Vaya recopilación de opciones, muy buen post, lo comparto. Aunque recomendaría que lo primero que debemos ingerir al despertar es como mínimo un vaso de agua para preparar el estómago y el cuerpo después de toda la noche sin nada.

  2. Iván de León

    | Responder

    Lo siento, en el post anterior ya habían mencionado lo del agua. Saludos!

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