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Este mes de mayo está dedicado en Naturarla a las actividades al aire libre. Una de estas actividades es el remo en todas sus variantes: son deportes que se practican en el agua, que nos permiten disfrutar plenamente del mar, de los lagos o los ríos y que aúnan las ventajas de realizar ejercicio al aire libre con los beneficios de hacerlo en el agua.

El remo es un ejercicio muy completo, ya que en su práctica intervienen tanto la parte superior como la inferior del cuerpo: brazos, piernas, pecho, espalda y abdomen. Al involucrarse tantos grupos musculares de forma simultánea, se incrementa la demanda cardiovascular, lo que convierte al remo en ejercicio tanto aeróbico como de tonificación. Además, el trabajo con los músculos de la espaldad y el abdomen favorece su fortalecimiento y esto nos ayudará a mejorar la postura corporal.

Es una actividad de bajo impacto para las articulaciones, por lo que se puede utilizar en determinados casos de rehabilitación: permite mejorar el tono muscular e incrementar la movilidad y la flexibilidad tras una lesión, con la ventaja de su bajo impacto.

Nos ayuda a aliviar el estrés, gracias a su naturaleza rítmica y al contacto con el aire libre y el agua, donde la sensación de libertad y de tranquilidad que se consigue es incomparable. También nos beneficiamos de los efectos positivos del sol (http://www.naturarla.es/el-sol), siempre teniendo la precaución de usar la protección solar adecuada y de hidratarse de forma correcta.

En el remo hay muchas categorías que se practican en equipo, lo que implica mejorar la coordinación, ya que todos los miembros de la embarcación deben llevar el mismo ritmo. El hecho de que se realice en grupo también favorece la socialización. Además, al buscar el lugar idóneo para su práctica, nos permitirá conocer diferentes parajes.

Antes de iniciarte en la práctica del remo, en cualquiera de sus variantes, es aconsejable realizar algún curso de iniciación para aprender tanto las técnicas necesarias como las medidas de seguridad que debemos adoptar.

Podemos practicar remo en aguas tranquilas y en aguas bravas. Al hablar de remo en aguas tranquilas, se suele hacer referencia a dos tipos de deportes: los que emplean los remos propiamente dichos y los utilizan una pala para desplazar la embarcación por el agua (piragüismo). En el remo estamos sentados de espaldas al sentido en el que se mueve la embarcación. En cambio en el piragüismo miramos en el mismo sentido en que se mueve la piragua. Dentro del piragüismo podemos distinguir dos variantes: canoa, modalidad en la que se va con una rodilla apoyada en la embarcación y la otra flexionada y en la que utiliza una pala de una hoja para impulsar el movimiento; y kayak, en la los practicantes van sentados y la pala tiene dos hojas.

Si lo que nos gusta son los deportes en aguas bravas, debemos optar por el rafting, que consiste en el descenso de un río de montaña en una embarcación sin motor, guiada por los tripulantes mediante remos.

En cuanto a los lugares para practicarlos, en España encontramos muchos ríos, lagos y pantanos en los que hacer remo y piragüismo. ¿Quién no ha oído hablar del Descenso Internacional del Sella? Pues al igual que el Sella, en Asturias encontramos otros ríos que podemos descender en piragua, como el Deva y el Dobra. A lo largo de la geografía española hay muchos tipos de ríos y con cada uno podemos disfrutar de un descenso y de un paisaje diferente: el Alto Ebro, el Tormes (Salamanca), Alberche (Ávila), el cañón del Duratón (Segovia) o el río Júcar (Albacete), son algunos ejemplos. También podemos navegar en piragua o remo en pantanos, como el de Búbal (Huesca) o lagos, como el Lago de Sanabria (Zamora), el mayor lago en España de origen glaciar. Y si lo que buscas es el descenso de aguas bravas, donde encontramos más opciones es en el norte, sobre todo en los Pirineos: el río Gállego en el Pirineo Aragonés o el río Noguera Pallaresa en el Pirineo Catalán.

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