¿Qué sucede si les das a personas normales bloqueantes de los receptores opiáceos (la morfina sería un opiáceo)? Entre otras cosas, estos fármacos se emplean en personas esquizofrénicas para reducir sus episodios de alucinaciones. Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur halló que la administración de un bloqueante de los receptores opiodes, como la naloxona, a personas normales bajo una dieta convencional acababa reduciendo un 33% su consumo calórico en el almuerzo y un 23% en la cena comparados con aquéllos que recibían un placebo. En otro estudio similar en la Universidad de Michigan, quienes recibían naloxona consumían un 28% menos de galletas o pan. La pregunta que hacerse, obviamente, es por qué. La respuesta puede sorprenderte.

Con el psiquiatra Curtis Dohan se inició la investigación de una curiosa relación: la que el trigo establece con el cerebro. Durante la II Guerra Mundial, los habitantes de EEUU y otros países europeos analizados redujeron apreciablemente su tasa de hospitalizaciones por esquizofrenia. Recuérdese que fue una época de racionamientos y escasez alimentaria. Cuando el consumo de trigo, tras la Guerra, volvió a ascender, las hospitalizaciones por esquizofrenia aumentaron. Este patrón vino a corroborarlo en poblaciones ancestrales de Nueva Guinea, donde la antaño casi inexistente esquizofrenia, se multiplicó por 65 tras la introducción del trigo y otros alimentos occidentales. Hasta entonces, sólo tenía conjeturas, no una clara relación causa-efecto. Así que se dispuso a investigar la cuestión en el Hospital de Filadelfia para veteranos con pacientes esquizofrénicos. Tras cuatro semanas sin trigo, se reducían las alucinaciones; vuelta al trigo, y los pacientes empeoraban de nuevo. Experiencias semejantes podemos también encontrar en niños autistas con y sin trigo. Pero, de nuevo, ¿por qué?

La respuesta de estos resultados la halló en los años 70 la Dra Christine Ziodrou del Instituto Nacional de Ciencias de EEUU. Cuando el gluten del trigo es digerido, es transformado en una serie de polipéptidos que son capaces de atravesar la barrera sangre-cerebro. Y allí, son capaces de actuar como opiáceos. De ahí que les bautizaran a estos polipéptidos como exomorfinas, ya que actúan como si fuera morfina. Y por ello la naloxona reduce la adicción tanto a las drogas como al trigo; en este caso evita que las exomorfinas que produce la digestión del trigo se unan a los receptores opiáceos. Y es por esto, claro, que este fármaco haya mostrado reducción de consumo calórico en los estudios citados: bloquea la sensación de hambre constante que nos tiende a producir consumir trigo.

Seguro que hasta ahora no lo habías pensado. El heroinómano en busca de su heroína, el alcohólico en busca de whisky o ginebra…no son, realmente, actitudes con un origen bioquímico distinto de nuestra casi inagotable capacidad para otro donut o más galletas. En efecto, el trigo es un estimulante del apetito que te hace querer más. Más galletas, dulces, pizzas o muffins. Y finalmente te hace querer más comida, tenga o no trigo. Para muchos, el trigo es como una droga, por eso cuesta tanto dejarlo. Por el síndrome de abstinencia, precisamente, que sufren no pocos que lo intentan.

Integral o no (que, a efectos de lo que discutimos, es bastante indiferente), los cereales y particularmente el trigo se ha convertido en el último siglo en el alimento perfecto de una dieta perfecta. Las autoridades públicas lo han encumbrado como esencial en una dieta saludable. Entonces, ¿puede extrañarnos la epidemia de obesidad en Occidente? Nos han recomendado basar gran parte de nuestra dieta en un alimento que por excelencia nos mantiene hambrientos y que, por sí mismo, tiene una capacidad para engordarnos difícilmente superable.

En 1981, investigadores de la Universidad de Toronto desarrollaron el concepto de índice glucémico, que establecía la capacidad de determinado alimento para aumentar el azúcar en sangre tras hora y media de su consumo. El pomelo tiene un índice de 25, la manzana de 28, el azúcar de 60 y el pan blanco de trigo 72, y si es integral de 70. Así, los consejos oficiales de las últimas décadas nos han puesto, nunca mejor dicho, en un estado de adicción especialmente a aquellos alimentos que más disparan el carrusel hormonal y emocional de la glucosa e insulina –trigo y sus derivados-, y que nos conduce lenta pero inexorablemente a la obesidad y la diabetes. Todo esto por no  hablar de otros efectos, como el de acidifación (piensa en debilidad ósea o mayor riesgo de proliferación del cáncer) o reducción del pH del organismo por parte del trigo. Si los efectos secundarios parecen tantos y tan acusados, ¿por qué seguramente no has oído esto antes? La de los cereales, y la del trigo en particular, es una industria demasiado billonaria y poderosa para permitirlo.

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17 comentarios

  1. Luisa dice:

    Cuando se habla de trigo, ¿se refiere al cereal específico o abarca a todos los cereales con gluten como la avena por ejemplo?
    Un saludo.

    • Adolfo David Lozano dice:

      Hola Luisa,

      Efectivamente, los efectos adictivos descritos (en lo referente al efecto opiáceo de las llamadas gliadomorfinas o gluteomorfinas) son válidos para todos los cereales con gluten. El trigo, aparte de ser el cereal más abundante, es casi claramente no obstante el cereal que comporta más problemas tanto por su glucemia como por la enorme modificación genética que ha sufrido en las últimas décadas como describí en el artículo anterior.

      Saludos

  2. Maribel ALba V. dice:

    Hola buen dìa!!! me comunico desde Torreòn, Mèxico…mi pregunta es: que debemos tomar para quitarnos esa adiccion al trigo, galletas, pasteles etc.etc…. les agradezco su apoyo!!! Un abrazo y felicidades por sus aportaciones que son exelentes!!!

    • Adolfo David Lozano dice:

      El modo de quitarse esa adicción no es, claro, consumiendo algún fármaco antiopiáceo como el descrito, sino simplemente dejar el trigo y sus derivados hasta que desaparezca el síndrome de abstinencia

  3. Maribel ALba V. dice:

    Adolfo David Lozano eres un chico exepcional…muy bien informado y acertado…mi hija està ahora desde el año pasado estudiando un master en la cd. de Barcelona…y està muy contenta…de nuevo Felicidades y adelante!!!

    • Adolfo David Lozano dice:

      Gracias a ti por seguirme, y suerte a tu hija

  4. Natalia de Santiago dice:

    Hola, Adolfo. Como está relacionado con el tema del artículo, te reproduzco algunos fragmentos de un folleto encontrado hoy mismo ¡en la farmacia!. El título es: “El pan dentro de una alimentación saludable”:
    “Diez razones para que el pan forme siempre parte de nuestra alimentación:
    El pan es uno de los pilares de la dieta mediterránea (…). Nunca se ha cuestionado su gran valor nutricional.
    El pan, junto con otros derivados de cereales, se encuentra en la base de la pirámide de la alimentación [y, efectivamente, ésto se ilustra con una pirámide donde se ve bien claramente].
    Los expertos recomiendan consumir entre 220 y 250 gramos de pan al día (…). Incluso en dietas de adelgazamiento se aconseja consumir 100 grs.
    El pan es un alimento sin apenas grasa y no está justificada su fama en el control de peso ni puede ser relacionado con problemas de obesidad [ya estamos con la matraca de la grasa]“.
    Y sigue más, pero no me quiero enrollar.
    Lo mejor de todo es que el folleto en cuestión lo edita al parecer el colegio oficial de farmacéuticos de Ciudad Real. Claro, que todo se entiende mejor si te fijas y ves que quien lo patrocina son todas empresas relacionadas con la industria panadera.
    Felicidades por tu valiosa labor, y perdona lo largo del comentario.

    • Adolfo David Lozano dice:

      Bueno, es lo mismo de siempre. Es bajo en grasa…también el vodka es bajo en grasa

  5. Marina dice:

    Hola,
    Respecto a la afirmación “tiene una capacidad para engordarnos difícilmente superable”… ¿también te refieres al pan integral? Siempre he leído que el pan integral, al ser hidratos de absorción lenta, el cuerpo tiene tiempo de utilizarlos y no se acumulan en forma de grasa, como sí lo hacen los hidratos del pan blanco. ¿Cuál es tu opinión?
    Gracias, un saludo.

    • Adolfo David Lozano dice:

      El pan si es integral tendrá una glucemia menor y tenderá a engordar supuestamente menos. Según no pocos expertos, la diferencia final es negligible o muy pequeña. El pan integral es mejor que el refinado, lo cual no quiere decir que sea recomendable ni por supuesto imprescindible en la dieta. El integral, por ejemplo, tiene mas fitatos, por lo que impide más la absorción de minerales

  6. Ignacio González dice:

    Interesante artículo. Me gustaría que dedicaras otros artículos a explicar lo de la acidifación, que no tengo ni idea de lo que es. Y también, otro que comentara lo del ph, pues es la primera vez que te oigo hablar sobre eso.

    • Adolfo David Lozano dice:

      Se trata del equilibrio del pH del cuerpo. Un entorno ácido o demasiado ácido favorece por ejemplo el cáncer. El azúcar, los cereales refinados y las dietas hiperproteicas y bajas en vegetales son típicos acidificantes”

  7. Marina dice:

    Hola Adolfo David,
    Una pregunta respecto a la afirmación “tiene una capacidad para engordarnos difícilmente superable.” En cuanto a ese punto, ¿sí hay diferencias entre el pan blanco y el integral verdad? Siempre he escuchado que el pan integral, al ser hidratos de absorción lenta, tiene tiempo a ser utilizado como energía, mientras que el blanco no tiene tiempo y se acumula rápidamente en forma de grasa. ¿Me podrías dar tu opinión?
    Muchas gracias por todo. Un saludo.

  8. maría josé dice:

    Hola Adolfo, enhorabuena por tu blog. Sólo hace unos días que lo he descubierto y estoy deborando todo lo que has ido publicando. Una pregunta, por favor y, disculpa mi ignorancia, entonces si son malos el trigo y resto de cereales con gluten que podemos comer como sustituto mi hija de 4 años y yo? Muchas gracias de antemano

    • Adolfo David Lozano dice:

      Si se quiere evitar el problema implicado en el gluten, queda poco más que arroz. Si se quiere evitar el problema de la glucemia del trigo, me inclinaría por la avena integral, aparte cebada y centeno, siempre con moderación. Si se quiere evitar el problema de lo alterado genéticamente el trigo a lo largo de la historia, recomendaría pan de kamut, supuestamente lo más similar al trigo einkorn de tiempos bíblicos. En cualquiera de los casos ni el trigo, ni los cereales en general, es una parte imprescindible de una dieta saludable

  9. Geovanna dice:

    Acabo de leer este articulo y de verdad que me preocupa porque llevo años comiendo pan integral y cereal. Otra opciòn serìa comer tortilla de maíz? Gracias!

    • Adolfo David dice:

      Bueno yo cereales en mi dieta diaria no como prácticamente. Si el gluten no es problemático, la avena cebada y centeno son por ejemplo los cereales menos glucémicos. Si el problema es el gluten habría que optar por maíz o arroz, aunque claro el maíz es bastante glucémico. Una opción semejante al trigo bíblico o einkorn es el pan de kamut, que estuve una época consumiéndolo :)

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