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Canelones de carne, fáciles y rápidos

Canelones

Ingredientes para canelones

Ingredientes para bechamel

Tiempo de  elaboración

Dificultad: media

Origen de los canelones

  • Los canelones son originarios de Italia. Su nombre italiano: “Cannelloni” es un diminutivo de “Canna” (Caña). Su popularidad se extendió después a otros países como Suiza, Bélgica o Francia, que dicen que aportó la genial idea de agregarles la salsa bechamel.

  • Su llegada a España se produjo a finales del siglo XIX, haciéndose especialmente populares en Cataluña, donde son muy típicos de las Navidades y otras celebraciones importantes.

  • Además de con carne, los canelones pueden prepararse de otras muchas maneras. Por ejemplo, con atún, con pollo, con algún pescado y también con verduras. Una de las variantes más deliciosas es la de canelones con espinacas, que, además de rápida y sencilla, resulta muy refrescante y divertida de hacer.

Canelones gratinados

Vamos a preparar un plato de pasta de esos de “los de toda la vida”, que además resulta muy sencillo y rápido de elaborar: canelones con carne. Algo tradicional que siempre triunfa, y que seguro que a más de uno le evoca una gran cantidad de recuerdos.

Este plato es perfecto tanto para mayores como para pequeños; además, en el caso de estos últimos, es una excelente fórmula para conseguir que coman carne.

Lo cierto es que esta pasta no tiene mucho sabor por sí misma que digamos, por lo que la responsabilidad de conseguir un resultado sabroso recae sobre todo en el relleno y en la salsa. Ahora veremos cómo conseguir que todos estos elementos se fusionen perfectamente.

Receta paso a paso: canelones

  • Vamos a empezar preparando el relleno con la carne picada y el tomate. Para ello, lo primero que tienes que hacer es lavar y secar todas las verduras que forman parte de la receta.
  • Ahora pica muy finos la cebolla, la zanahoria y el apio. Saltéalos en una cazuela con aceite de oliva virgen y añade después la carne, los higaditos picados y el jamón. Salpimenta y deja que se cueza a fuego lento durante una hora, agregando de vez en cuando un poco de caldo de carne.
  • Pela los tomates, quítales las semillas y pásalos por el pasapurés. También tienes la posibilidad de usar unos que ya tengas previamente envasados en un bote.
  • Agrega los tomates al guiso. Comprueba si están bien de sal y deja que todo se cueza a fuego lento durante unos 45 minutos más o menos. Cuando veas que el guiso se ha reducido, retira. Antes de rellenar los canelones tiene que estar todo frío.

Salsa para los canelones

Ahora que ya tenemos la salsa preparada, ha llegado la hora de ponerse con la salsa. Eso sí, el orden siempre tiene que ser ese: primero la salsa y el relleno y después la pasta. Además, esto es lo más lógico, ya que lo primero es lo que tiene que dejarse enfriando.

  1. Pon en una cazuela un litro de agua por cada 80 gramos de canelones. Esta información seguramente vendrá especificada en el paquete, pero es muy importante tenerlo en cuenta, ya que si no los canelones se pegarían entre ellos. También es preciso que la cazuela sea lo más grande posible. Si no la tienes de ese tamaño, merece la pena invertir en una, pues es un utensilio que además te resultará muy útil si cocinas pasta con frecuencia.
  2. Cuando veas que el agua ya está hirviendo a borbotones, añade un abundante puñado de sal (para que te hagas una idea, el equivalente a un par de cucharaditas rasas).
  3. Agrega el primer grupo de canelones. Repite después el proceso con la otra tanda. Remueve con una cuchara de madera para queden sueltos y no se peguen.

Tiempo de cocción

  • En cuanto al tiempo de cocción, este vendrá indicado en el reverso del paquete de canelones. Suelen ser 15 minutos más o menos, pero mejor que te asegures, pues los tiempos varían según el tipo. Esto es fundamental para que la pasta quede “al dente”, o sea, en su justo tiempo de cocción.
  • Una vez cocidos, escurre los canelones y extiéndelos sobre un paño seco. Coloca algo de relleno en uno de los extremos y enrolla con cuidado. Recuerda que tanto la pasta como el relleno deben estar fríos para que todo resulte mucho más fácil.
  • Cuando los tengas, unta con la mantequilla una fuente rectangular apta para microondas y precalienta el horno a 200ºC.
  • Mientras, cubre los canelones con la bechamel y espolvorea con queso rallado.
  • Hornea los canelones durante 15 minutos a unos 200ºC. Después, 5 minutos con el gratinador puesto para conseguir que se doren. Cuando estén doraditos, sácalos y deja que se enfríen durante varios minutos.

¡Ha llegado el momento de emplatar! Pon aproximadamente 3 canelones por comensal, añade también una buena cantidad de bechamel con algo de queso. Asimismo, puedes darles un genial toque final añadiéndoles un poquito de pimienta negra molida.

Bechamel

Conseguir una buena salsa bechamel, conocida también como salsa blanca, es uno de los principales factores a la hora de lograr unos canelones con carne perfectos. Pero no te preocupes, basta con seguir correctamente los pasos para conseguirlo muy fácilmente. Con ella conseguirás que los canelones estén todavía más suaves y sabrosos.

Es importante, por ejemplo, que la harina esté bien cocinada, ya que así evitarás que tengas un sabor “a crudo” que la verdad es que no resulta nada agradable. Pero mejor vamos a ver cómo hacerlo paso a paso.

Elaboración de la bechamel

  1. Tamiza la harina con un colador. Si quieres que quede más cremosa, agrega leche a temperatura ambiente. Así también conseguirás que no se formen grumos.
  2. Pon a fuego medio un cazo y calienta en él la leche durante unos 5 minutos, pero que no llegue a hervir. Con este paso lograrás acelerar el proceso de elaboración de la salsa.
  3. Introduce la mantequilla en otro cazo y caliéntala a fuego medio hasta que veas que se derrite. Una vez hecho esto, su color se convertirá en avellana y también saldrá un poco de espuma.
  4. Agrega la harina que has tamizado previamente y mézclala con la mantequilla hasta que se formen unas pequeñas masas con tono dorado. Recuerda que es fundamental que la harina esté correctamente cocinada para que no estropee el resultado final.
  5. Con una cuchara de madera, remueve muy bien la harina con la mantequilla. Hazlo hasta que veas que quedan con forma de bola.
  6. Añade la leche caliente en el cazo en el que está la mezcla de mantequilla y harina. Salpimenta a tu gusto y añade también un poquito de nuez moscada molida.
  7. Remueve de forma continua con una varilla durante unos 5 minutos. Lo mejor es que el fuego esté bajo o que por lo menos vayas controlando la temperatura. Verás que así queda una mezcla totalmente homogénea, sin rastro de grumos.

Y la tienes lista tu bechamel. Para esta receta en particular necesitamos que esté muy ligera, por lo que, si ves que el resultado es una salsa densa, agrega un poco más de leche y pásale un poco la batidora para incorporarla adecuadamente.

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