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¿Cuál es mi peso ideal o saludable?

Peso ideal

Durante mucho tiempo nos han hecho creer que existe un “peso ideal”. Una cifra en la báscula que debíamos alcanzar para que nuestro cuerpo fuera el adecuado. Este concepto introdujo la necesidad de hacer dietas restrictivas, seguir planes rígidos, consumir suplementos y productos dietéticos con el fin de conseguirlo. Todo ello genera cierta obsesión y frustración al no alcanzar el objetivo. Hoy, por suerte, podemos decir que no existe el peso ideal, lo importante es tener un cuerpo que se cuide con hábitos saludables que sean realistas y sostenibles a largo plazo para la persona.

Variaciones de peso y composición corporal

Nuestro cuerpo tiene una composición variable. En él encontramos: huesos, músculos, líquidos o grasa. Cuando nos pesamos en la báscula, obtenemos una cifra que corresponde a nuestro cuerpo como un todo, teniendo en cuenta todos sus componentes. Esto no nos da información fiable de lo que está realmente variando.

Es importante diferenciar “peso” de “composición corporal”. Este último concepto es el que nos puede interesar para valorar cómo estamos en caso de necesitar tener un seguimiento por algún motivo en concreto. Por ejemplo, a nivel deportivo o por alguna patología. Sin embargo, no es necesario vigilarlo en casos de buen estado de salud.

La composición corporal nos da información acerca de los niveles de masa muscular, de masa grasa, de grasa visceral, de masa ósea. Nuestro peso varía cada día y a lo largo del día, por lo que estar pesándose a diario no tiene ningún sentido y no es fiable porque podemos aumentar o disminuir el peso sin que ello implique engordar o adelgazar.  Estos conceptos se corresponden a la ganancia o pérdida de grasa, y no al peso total. 

El peso ideal en mujeres

En el caso de las mujeres es bueno tener en cuenta, además, que por los cambios hormonales hay mayor variación de líquidos corporales y posibles cambios en la tendencia a acumular grasa corporal o la ganancia de masa muscular. De esta forma, esto influye en la composición corporal, existiendo grandes diferencias en cada fase del ciclo menstrual o en otras etapas fisiológicas.

Saber todo esto permite liberarse de la obsesión por seguir planes restrictivos con la báscula como protagonista y a no frustrarse pensando que los resultados no son positivos. Recordamos que hay muchos factores que influyen en la evolución de cada persona. 

En procesos de cambio de hábitos con objetivo de mejorar composición corporal, es importante tener claro que la evolución de la pérdida de grasa, peso y variaciones de composición corporal no es lineal ni constante. Puede haber épocas de pérdida, otras de mantenimiento e incluso otras de ganancia. De lo que hay que preocuparse y ocuparse es de las rutinas del día a día.

¿Qué es realmente importante a tener en cuenta sobre el peso ideal?

Es necesario analizar el estilo de vida en conjunto: hábitos de alimentación, de actividad física, de descanso o de nivel de estrés. Si queremos hablar de “peso ideal”, podríamos decir que no es una cifra. Es un estado que podemos alcanzar cuando tenemos equilibradas las patas que sostienen nuestro bienestar. En este proceso, la amabilidad, la consciencia y el respeto hacia nosotros mismos es elemental para sentirnos a gusto.

Indicadores de mejora

Con los años cambia el cuerpo, la composición corporal, las rutinas y horarios, los gustos y las necesidades. Por ello, la clave es tener las suficientes herramientas y recursos que permitan recorrer el camino con un estilo de vida saludable que se adapte a cada momento. El proceso es a largo plazo.

A la hora de valorar la mejoría, hay muchos indicadores que podemos evaluar y así reconocer los logros que se van alcanzando. Esto es muy positivo para ganar confianza y motivación. Así, merecerá la pena cada uno de los pasos que se van dando.

Algunos posibles indicadores:

  • Sensación corporal: valorar hinchazón, sensación de ligereza…
  • Comodidad con la ropa
  • Estado de la piel, el pelo, las uñas…
  • Estado digestivo: gases, tránsito intestinal o molestias
  • Estado de ánimo
  • Descanso
  • Sensación de estrés
  • Seguridad y confianza
  • Emociones con respecto a la comida en momentos sociales
  • Elecciones de comida en el día a día 
  • Grado de disfrute con la comida, la cocina, la compra…
  • Hambre emocional y su gestión
  • Relación con la comida: voces críticas, culpa…
  • Rendimiento físico

Para conseguir cambiar y mejorar no es necesario ni recomendable recurrir a propuestas restrictivas. Cada persona es protagonista de su vida y, como tal, conoce lo que necesita. Encontrando el acompañamiento adecuado en caso de ser necesario se puede conseguir disfrutar y establecer una rutina adecuada y una relación sana con el cuerpo y los hábitos.

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