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Mejillones: comprarlos, mantenerlos frescos, limpiarlos y cocinarlos

limpiar mejillones

El mejillón es el molusco más consumido. Se trata de un producto sabroso y asequible y que ocupa una posición privilegiada en la gastronomía española, aunque los mejillones se consumen en todo el mundo de distintas formas. Por si fuera poco es un alimento muy equilibrado, rico en proteínas y vitaminas, A, B1, B2, rico en calcio, yodo, hierro y fósforo. Las grasas que contienen son del grupo Omega 3, por lo que son beneficiosos, para regular el nivel de colesterol. Son muy pocos los secretos que hay que conocer para disfrutar del mejillón, y hoy te los contamos todos:

Comprar mejillones:

Los mejillones se crían, por lo general, en cautividad. Suele ser un molusco asequible aunque también podemos encontrar mejillones más caros y sabrosos que proceden de cultivos salvajes en las rocas.

Los mejillones se compran vivos y se cocinan vivos, por lo que deben estar muy frescos. La concha debe estar negra y brillante para garantizar frescura. También debemos asegurarnos que se cierran al golpearlos con algo duro y que no huelen mal. Posteriormente desecharemos también los que tengan la concha rota y los que no se abran solos en contacto con el calor.

Mantener frescos los mejillones:

Una vez comprados, los mejillones deben ser cocinados cuanto antes. Para conservarlos, es mejor cocinarlos y conservarlos cocidos. Sin embargo es posible conservarlos hasta 2 días en el frigorífico. Para ello debemos mojar un paño en agua con sal, envolver los mejillones y hacer un nudo fuerte para que no se abran. Los colocaremos así en la zona menos fría del frigorífico, para que no mueran.

Limpiar los mejillones:

Para retirar los crustáceos de la concha, golpearemos con la parte no afilada del cuchillo y estos caerán Los hay que utilizan un estropajo de aluminio, y los que no hacen el raspado porque dicen que estos polizones que lleva el mejillón colaboran a darle más sabor a mar.

Eliminaremos el biso o filamento que lleva entre sus dos valvas, cogiendo con la punta del cuchillo el extremo y dando un tirón hacia delante y hacia abajo, para extraerlo y no romper su carne.

Los lavamos bajo el chorro de agua fría y ya podemos cocinarlos.

Cocinar mejillones:

La forma de preparar los mejillones más común es hacerlos al vapor con un poco de vino blanco o agua, zumo de limón y a veces pimienta o laurel. Se cocinan a fuego lento tapando la olla, hasta que se abran. Los podemos dejar así o seguir preparándolos con distintas salsas y preparaciones.

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