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Trigo: sus efectos cutáneos

Trigo
Hace tiempo hablé del trigo y sus efectos adictivos. En esta ocasión hablaré de por qué esa barra de pan o baguette tiene, además, efectos perjudiciales para tu piel. Si tu rostro, como dicen, es el espejo del alma, tu piel es el espejo en gran parte de lo que sucede en tu interior. Y es que los cambios que ocurren en tu piel no lo hacen aisladamente, lo cual significa que cuando un problema emerge en tu piel es que ya algo no va del todo bien dentro de ti.

Pensemos por un momento en el acné. Hoy en día se calcula que más del 80% de adolescentes del mundo desarrollado está afectado en algún momento por el acné, e incluso casi la mitad de adultos tienen brotes intermitentes. Lo que hoy parece una epidemia dermatológica fue antaño combatido por los métodos más absurdos y rocambolescos, desde abstinencia sexual hasta enemas. Pero si hay algo cierto es que esta epidemia no es universal, sino que parece focalizada en las culturas modernas e industriales, pues si uno acude a comunidades cazadoras-recolectoras de la actualidad comprobará que el acné parece más que raro inexistente. Todas esas sociedades en apariencia inmunes al acné lo son, si uno comienza a descartar todos los factores, debido a la dieta. Los kitavans de Nueva Guinea, los aché de Paraguay, o los habitantes mayores de Okinawa en Japón. Todas ellas tienen en común la ausencia de trigo y azúcar refinados.

Ya a comienzos del siglo XX era sabiduría popular entre los antropólogos que problemas como el acné eran causados o agravados por productos hechos con harinas refinadas de trigo como galletas o pan blanco. Por desgracia, la dermatología actual sigue focalizada en tratamientos que reprimen las erupciones sin atender demasiado a las causas últimas. ¿Qué sucede cuando nos comemos una gran pizza o plato de pasta, o un buen bocadillo con media barra de pan? Nuestra insulina se desmanda por las nubes, lo cual a su vez produce en el cuerpo el llamado ‘factor de crecimiento insulínico’, y más concretamente es producido también en la piel. Y esto no es algo sin importancia, pues dicho ‘factor de crecimiento insulínico’ favorece, ¡eureka!, la producción de sebo. O consideremos por qué las mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos tienen tanta tendencia a padecer acné: ¡porque sufren de altos niveles de glucosa e insulina! No es casualidad que fármacos para regular la insulina sean tratamientos habituales en el síndrome de ovarios poliquísticos. Pero, ¿no sería más inteligente y saludable prescindir en primer lugar de alimentos como trigo y azúcar que desmandan nuestros niveles de insulina y glucosa y seguir una alimentación tradicional con vegetales frescos, pescados y carnes, mantequilla y aceite de oliva…etc?

Hablando de otros problemas cutáneos, por ejemplo la inflamación que causa el herpes cutáneo puede rastrearse en la mayoría de casos hasta encontrar en su origen otro sospechoso quizás inesperado: el gluten, como el del trigo. De ahí que una mayoría de personas con herpes crónicos o reincidentes muestren inflamación intestinal. Y esto, sin necesidad de ser celíacos. Aunque menos claramente, se ha encontrado una relación, y una mejoría en ciertos casos eliminando el trigo y el gluten en los siguientes problemas: úlceras bucales, psoriasis, vitíligo, vasculitis cutáneas y algunas otras condiciones cutáneas mucho menos comunes.

Incluso otro problema habitual de consulta dermatológica tiene una estrecha relación con el trigo y el gluten: la alopecia areata. Y al producir inflamación cutánea se produce inflamación del folículo piloso causando en último lugar su caída.

En el mundo del envejecimiento, los diabéticos siempre han sido un objeto de estudio. ¿Por qué los diabéticos envejecen más rápido? Y no sólo envejecer interiormente, sino que los diabéticos tienen mayor tendencia a tener arrugas de un modo prematuro incluso. La razón estriba en gran parte en un proceso llamado glicación, por el que la glucosa de nuestro organismo se adhiere a tejidos de nuestro cuerpo. Esto daña con el tiempo nuestras arterias, órganos internos, produce cataratas con el tiempo…pero también la sufre nuestro órgano más externo: la piel. Hay científicos que estiman que el 25% de las arrugas de cualquier persona de media son producidas por el proceso de glicación. ¿Qué hay que hacer para acelerarlo? Visualiza de nuevo ese bol de cereales, esa hogaza de pan o ese plato de pasta. El trigo es sinónimo de glicación, y para evitar este proceso de deterioro parte ineludible del plan es evitarlo también a él.

La llamada “hemoglobina glucosilada”, que podemos fácilmente encontrar en la mayoría de analíticas convencionales, es el marcador principal de nuestros niveles de glicación. Como imaginarás, este marcador es especialmente relevante para los diabéticos. Pero para todos, diabéticos incluidos, es claramente un marcador de nuestra velocidad de envejecimiento.

Eliminar el trigo de nuestra dieta, y poner en su lugar carbohidratos saludables como vegetales, tiene muchas recompensas. Pero una, por encima de las demás, parece destacar: reducir tu velocidad de envejecimiento. Porque ello sumará años, y sobre todo años de calidad y vitalidad, a nuestras vidas.

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