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Ya habrás oído alguna vez que comer lento es un hábito muy saludable, aunque es muy probable que no hayas llegado a ponerlo en práctica. Hoy queremos profundizar en el tema, pues acabamos de estrenar el mes de la operación bikini saludable y esta es una parte fundamental: la digestión comienza en la boca y realizar bien ese primer paso es uno de los grandes recursos que tenemos para hacer nuestra dieta más saludable. Veamos por qué:

Beneficios de comer lento

  • Cuando comemos lento podemos alcanzar la sensación de saciedad con menos cantidad de comida. Esto se debe a que la señal de saciedad tarda aproximadamente 20 minutos en llegar a nuestro cerebro. Si comemos rápido, podemos seguir comiendo pasado el punto en que estamos saciados y, de un momento para otro, sentiremos que hemos comido demasiado. Si comemos lentamente tendremos tiempo de reconocer que estamos satisfechos. Por eso comer lento ayuda a perder peso, ya que sólo ingeriremos la cantidad justa y necesaria de alimento.
  • Para una buena digestión el alimento debe ser triturado y ensalivado correctamente en la boca antes de pasar al segundo paso. Si esta tarea previa no se realiza correctamente estamos dificultando la tarea del estómago, ocasionando molestias y problemas digestivos.
  • Es difícil saborear los alimentos cuando comemos rápido. Disfrutar de los sabores y los aromas convierte la comida en algo placentero y relajado. La hora de la comida debe ser un momento de relajación. Dedicar a la alimentación la atención que se merece, además, puede ser una gran forma de ejercitar nuestra mente.

¿Por qué comemos rápido?
El placer de comer se basa en saborear los alimentos en la boca, masticarlos y mezclar sus sabores. Sin embargo algo nos lleva a tenerlos en la boca una vigésima parte del tiempo necesario y forzarlos a bajar por el esófago casi sin masticarlos ni disfrutarlos. ¿Por qué?
En algunos casos, la costumbre de comer rápido y en exceso está vinculada a la ansiedad. En esos casos debemos encontrar el origen de esa ansiedad y trabajar con ella, quizá canalizarla a través del ejercicio o la respiración.
Pero en la mayoría de los casos se trata de hábitos, principalmente relacionados con no estar suficientemente atento al acto de comer. Los expertos señalan que entre las principales causas se encuentran el hábito de comer delante del televisor o el consumo de comida rápida, a veces demasiado fácil de comer.

Trucos para comer más lento

El hábito de comer demasiado deprisa no se cambia de un día para el otro, por lo que debemos ser activos y pensar en los siguientes trucos:

  • Masticar bien: Puedes establecer una meta de cuantas veces quieres masticar o concentrarte en que el alimento debe estar bien triturado antes de ser tragado.
  • Saborear: Concéntrate en los sabores de cada ingrediente y disfrútalos con calma.
  • Utilizar los cubiertos: Con los cubiertos siempre comemos más lento que con las manos. También si usamos el cuchillo comemos más lento que si empleamos solamente el tenedor.
  • Cortar trozos más pequeños: Un truco sencillo y efectivo, es difícil cortar trozos pequeños y comer deprisa.
  • Reposa los cubiertos: Mientras masticas o mientras hablas, deja los cubiertos sobre el plato. Reducirás tu propio ritmo y probablemente el de los demás.
  • Comer en la mesa: evita siempre comer de pie o en medio de otras tareas.
  • Evita las distracciones: aléjate del televisor, el ordenador y otras distracciones, pues desviarán tu atención de lo que estás haciendo: comer.

Recuerda que cualquier comida, ya sea desayuno, almuerzo, merienda o cena, debe durar entre 20 y 30 minutos. Si te toma solamente 10 es señal de que estás comiendo demasiado deprisa.

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