En el pasado post de nuestro apartado “en la cocina” hablamos de la frescura de los alimentos y cómo preservarla. Hoy queremos hablar de un alimento en concreto, cuya frescura es difícil de determinar y que a menudo genera dudas: el huevo.

¿Cómo determinar la frescura del huevo?

 

Un huevo tiene un período de consumo de 28 días a lo largo de los cuales la frescura se va perdiendo. Para saber en qué punto del proceso se encuentra el huevo podemos realizar un sencillo truco: introducir el huevo en un recipiente con agua. Si el huevo se queda al fondo, no tiene más de 2 días desde la puesta. Si el huevo se eleva un poco por uno de los extremos tiene una semana y si se mantiene “de pie” tiene alrededor de dos semanas. Si el huevo flota, ya ha pasado más de un mes desde la puesta y no debemos consumirlo.

¿La explicación? El huevo tiene una cámara de aire que va aumentando a medida que pasan los días. Con cierta cantidad de aire, el huevo flotará.

 

¿Cómo determinar la calidad del huevo?

Es algo que ya hemos comentado varias veces en el blog. La calidad de un alimento de origen animal dependerá directamente del estado de salud del animal y, por lo tanto, de la forma en la que ha sido criado. En el caso de los huevos existe una forma de estar informados del origen de nuestra tortilla, y es a través de la numeración del huevo. El dato más importante y que debemos recordar es el primer dígito, que nos informa del modo de cría de las gallinas:

  • 0 ecológica: Gallinas con gran libertad de movimiento, poca densidad de población y acceso a terrenos al aire libre. La alimentación debe ser de origen ecológico, al menos en un 80%, y se debe restringir el uso de antibióticos y otros medicamentos.
  • 1 campera: Las gallinas se crían en naves o granjas, con la posibilidad de salir al aire libre en intervalos de tiempo cortos, lo que se aproxima bastante a su hábitat natural. No existe control de la alimentación ni se permite usar determinados métodos de control de plagas, por lo que la mortalidad es mayor y la producción es menor. Los huevos suelen ser pequeños, sabrosos y de yema anaranjada.
  • 2 de suelo: Las gallinas no tienen acceso al exterior y habitan en naves densamente pobladas, aunque tienen la posibilidad de moverse libremente por la nave, lo que es importante para la metabolización de su alimento (el pienso). Existe un mayor control para maximizar la producción.
  • 3 jaulas: Se trata de gallinas que nunca andan ni ven el sol. Es el sistema que permite producir más huevos y controlar mejor aspectos sanitarios, y por lo tanto permite una producción más económica.

 

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4 comentarios

  1. ordenalfabetix dice:

    ¡Muy interesante!
    Es curiosa la relación inversa entre control de salud y categoría de calidad.
    Pensaba que los número 1 eran de gallinas “libres”, ¡en mi mercado no hay 0!

    • Natalia Berger dice:

      Así es. Existe esa relación porque los controles de salud están únicamente enfocados a garantizar la supervivencia de las gallinas, pero no su “buena salud”, que es lo que tendrá por resultado huevos de la mejor calidad. ¡Al final siempre es difícil para el hombre igualar todo eso que la naturaleza hace a la perfección!

  2. Maria dice:

    Muy buen consejo para saber lo que estamos comprando. Ultimamente todos los huevos dicen ser “de granja”, pero seguramente hay mucha manipulación del lenguaje. Lo de los números ¿está controlado por un organismo competente?

    • Natalia Berger dice:

      Así es, muchos envases aseguran que el huevo es “de granja” y al observar la numeración vemos que esa “granja” lo único que tiene es naves con jaulas amontonadas. Por eso la forma fiable que tenemos de conocer la calidad del huevo es la numeración.

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