Dietas sin grasas

Durante no años sino décadas casi todos los consejos nutricionales, ni qué decir tiene que aquellos orientados a controlar el sobrepeso, han sido dirigidos en una misma y constante dirección: evite las grasas. De hecho, no sin error podemos decir que nuestra cultura nutricional popular se ha acabado convirtiendo en una cultura terriblemente grasofóbica. Así, la industria alimentaria ha prosperado a base de una sencilla pero potente etiqueta: la de lo light. De este modo parece que casi cualquier imaginable alimento se ha convertido a los ojos del público en saludable por el arte y magia de añadir la connotación de “light” aludiendo, eso sí, a bajo de grasas o libre de las mismas.

La cuestión detrás de todo esto es, ¿tiene respaldo científico este rechazo a las grasas? Aunque muchos científicos se mostraron más que escépticos desde allá los años 60 y 70 cuando empezó este repudio por principio a la grasa en general, la moda acabó imponiéndose y así pues comer grasas acabó siendo un acto impopular.

Por suerte, en los últimos años está emergiendo una fuerte corriente crítica contra el antaño monopolio de la grasofobia gracias a múltiples estudios respaldando el consumo razonable de grasa.

Dieta mediterránea

Este año por ejemplo la revista británica The Lancet ha publicado un estudio español que siguió a 7.500 personas con sobrepeso y halló que una dieta Mediterránea rica en grasas saludables no favorece el aumento de peso en comparación con una baja en grasas. Esta primavera, el Britain National Obesity Forum publicó un reportaje en cuyo título instaba expresamente a comer grasa y reducir en su lugar los carbohidratos. El pasado octubre una revisión de 53 estudios publicados concluía que las dietas bajas en grasas no son más efectivas que las bajas en carbohidratos para combatir el sobrepeso.

Tan relevante es la transición en nuestra percepción general de la grasa en la dieta que hasta la OMS podría revisar este año sus guías dietéticas sobre las grasas según ha anunciado. En el caso del reportaje británico que mencionaba anteriormente, su publicación ya tiene consecuencias: han dimitido dos cabezas del National Obesity Forum británico que defendían la restricción de grasas. Y es que dicho reportaje ha ido más allá acusando al cuerpo de autoridades oficiales de corromperse coaligándose en muchos casos con la industria alimentaria para fomentar el repudio a las grasas sin un sólido respaldo científico. Una dieta baja en carbohidratos refinados y alta en grasas saludables es un efectivo y seguro enfoque para prevenir el aumento de peso y ayudar a su pérdida según este informe.

Grasas saludables

Pero, ¿qué entendemos por grasas saludables? Debemos entender como grasa saludable los ácidos grasos Omega 3 del pescado azul, grasas saturadas como la mantequilla y el aceite de coco y grasas monoinsaturadas como el aguacate y aceite de oliva. Igualmente frutos secos como almendras y nueces son grasas saludables.

No se trata obviamente de comer grasas sin límite pero si estamos temiendo la grasa a toda costa, ten por seguro que no estarás actuando de modo correcto y sano. Una dieta saludable no debería poder entenderse sin grasas saludables. Grasas, por otra parte, que por algún motivo nos proporciona la naturaleza.