protección solar


Penelope Coronado

Sin duda una de las cosas que más nos preocupa a los papás y a las mamás con la llegada del verano es cómo proteger a nuestros hijos del sol, porque cuando el sol aprieta, ya estemos en la ciudad, en el campo, en la piscina o en la playa, hay que evitar que los peques estén demasiado expuestos a los rayos solares. No hay que volverse locos ni obsesionarse, pero sí ser conscientes de que la exposición al sol, sobre todo si es excesiva o muy prolongada, no va a ser buena para la salud de nuestros hijos, y por eso será mejor que tomemos algunas medidas.

Sobre todo cuando son bebés, la mejor estrategia es evitar el sol, especialmente entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde, que es cuando los rayos ultravioleta son más intensos. La mejor manera de proteger a nuestro bebé va a ser tenerlo siempre a la sombra. Si damos un paseo por la ciudad, no hay que dudar en elegir siempre la acera que esté a la sombra, y nos va a ser de mucha utilidad la capota del carrito o incluso llevar incorporada una sombrilla extra, para proteger al bebé del sol cuando no haya manera de evitarlo. Los paseos en verano, siempre mejor a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. Que estamos en la playa, y no hay sombra natural, podemos crearla con una sombrilla. También existen otras alternativas muy prácticas para proteger a nuestro bebé del sol, como parasoles, mini tiendas de campaña o incluso piscinitas con sombrilla incorporada, donde podremos tumbarles si tienen muy pocos meses o dejarles sentaditos jugando e interaccionando, con la arena, su cubo y su pala, y nos aseguraremos que están a la sombra. Estando en el campo nos va a ser más fácil encontrar sombra natural, debajo de los árboles, para proteger al bebé de largas exposiciones solares.

Cuando nuestros hijos son niños, la mejor protección va a ser también mantenerlos a la sombra. Con ellos va ser más complicado intentar que estén en un lugar a la sombra, precisamente porque son niños y son impredecibles. Estando en el parque, por ejemplo, como padres protectores querremos que jueguen a la sombra, pero ellos no siempre elegirán estar debajo de un árbol. Así que nos tocará o bien echar mano de nuestra capacidad disuasoria, u optar por ponerles una gorra o un gorro de verano, para que no les dé el sol en la cabeza. La ropa también juega un papel importante para proteger a nuestros hijos del sol. Es conveniente vestirles con ropa que cubra buena parte de su cuerpo, como camisetas o vestidos con manga, bermudas, mejor poco ajustada y de colores claros, ya que los colores oscuros protegen más de los rayos ultravioleta pero absorben más calor. En la playa será todo un reto mantener a los niños debajo de la sombrilla. Hay que intentarlo, y si pasan mucho tiempo al sol, sobre todo a las horas en que el sol tiene más intensidad, ponerles una camiseta que mejor sea de color blanco. Otro elemento del que podemos hacer uso son las gafas de sol para niños, ya que tienen lentes con protección solar.

Las cremas de protección solar
Estando en la playa, nos va a resultar muy difícil evitar que a nuestros hijos pequeños les dé el sol. Lo principal va a ser siempre evitar la exposición entre las 12 y las 16 horas, que es el momento de máxima radiación ultravioleta. Si son bebés, lo dicho, la mejor opción es que estén siempre a la sombra. Aunque podemos darles una pequeña cantidad de protector solar, por si les da algo de sol, y porque aunque estén a la sombra esto no elimina totalmente la exposición a los rayos solares. Lo conveniente es usar cremas especiales para niños, con un alto factor de protección solar, de por lo menos el 50. Podemos aplicarles la crema en zonas como las mejillas y el dorso de las manos, que serán las partes de su cuerpo que queden al aire, porque lo mejor será que lleven algo de ropa, especialmente un gorrito de ala ancha, ya que así les protegeremos además de la cabecita el cuello y las orejas. La clave para saber si a un bebé le ha dado o no mucho sol tras una jornada de playa será que se haya bronceado, porque un bebé nunca debe broncearse.

Otro aspecto a tener en cuenta: con el sol y el calor, porque los bebés están expuestos a un mayor riesgo de deshidratación. Para asegurarnos de que están bien hidratados, será bueno ofrecerles a menudo bien el pecho, si es que toman leche materna o el biberón, si lo que toman es leche de fórmula. El agua que contiene la leche les ayudará a mantenerse hidratados. Esto para bebés de menos de seis meses, y si ya tienen a partir de esta edad, podemos ofrecerles agua, que será cómodo llevar en un vasito antigoteo. ¿Cómo sabremos si el bebé se ha podido deshidratar? Muy fácil, comprobando si ha orinado o no. Si está orinando menos de lo habitual, esto puede ser un signo de deshidratación y de que necesita más líquidos.

En el caso de los niños, lo mejor es utilizar cremas de protección solar de un factor superior a 30, especialmente en los primeros días de exposición al sol. Como es muy probable que vayan a bañarse, ya sea en el mar o en la piscina, deberemos elegir una crema protectora resistente al agua. Y aquí hay que tener presente que el agua o la arena son superficies sobre las que el sol actúa ya que sus rayos aumentan al reflejarlas.

Para conseguir que las cremas de protección solar hagan su efecto va a ser necesario que apliquemos la crema antes de salir a la playa o la piscina. Deberemos extender la crema sobre la piel bien seca, con una capa abundante, asegurándonos que se ha extendido por toda la piel sin dejar zonas sin protección. Y habrá que volver a aplicar la crema protectora cada dos horas, y si los niños están frecuentemente en el agua o muy expuestos al sol, será necesario aplicar crema con intervalos más cortos. Y no hay que olvidarse que, aunque esté nublado, deberemos utilizar igualmente el protector solar.

4 Comentarios
  1. Absorción

    ¿Y que hay de la absorción, por parte del bebe (<6 meses), de los compuestos de las cremas? ¿Es peligroso? ¿Se pueden producir alergias?

    • Penélope Coronado

      Lo primero, gracias por tu pregunta. Decirte que efectivamente se trata de un tema a tener en cuenta. En las cremas solares existen dos tipos de filtros, los filtros físicos y los químicos, cuyos mecanismos de absorción son diferentes. Los primeros son el componente básico de las lociones de muy alta protección, y cuando una crema sólo posee este tipo de filtro te deja completamente blanco, ya que se trata de una barrera literal contra el sol. Por su parte, los filtros químicos son moléculas orgánicas resultado de síntesis complejas, que sí pueden generar una reacción en la piel como resultado de su absorción. Por este motivo, para los bebés menores de 6 meses debemos elegir filtros físicos. Para bebés que padecen algún tipo de alergia o dermatitis lo mejor será que el pediatra o dermatólogo le recomiende algún producto específico. En cualquier caso, el mejor consejo es proteger a nuestros hijos del sol manteniéndolos a la sombra, especialmente si se trata de bebés de menos de seis meses. Esperamos que nuestra respuesta te haya sido de ayuda, y gracias por seguirnos desde el blog de Naturarla.

  2. Pandora

    Yo no estoy en contra tampoco de las cremas para bebés, al contrario te salvan de un buen susto, pero cada vez me gusta más la ropita de playa con protección solar, es que por ejemplo mi hijo protesta un montón cuando le echo crema y con los gorritos con protección va super protegido igual, yo por ejemplo los encontré en esta tienda http://www.shopmami.com que tienen de todo para la playa, antes no conocía este tipo de gorros y bañadores para la playa. ¡Yo los recomiendo sin duda! :-)

    • Penélope Coronado

      Gracias lo primero por tu comentario. Efectivamente es mejor usar cremas de protección solar para los nenes cuando no hay manera de tenerles a la sombra. Sobre tu sugerencia, nos parece estupenda, muchas veces con los niños se trata de ser creativos y aportar nuevas ideas incluso para solucionar el que les incomode ponerse una crema. Un saludo y ¡gracias por leernos!

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