Las minas de Riotinto, Huelva


Penelope Coronado

No todos los días tenemos la oportunidad de ver un río de color rojo, un entorno donde la combinación de tonalidades rojizas, anaranjadas, añiles, pardas, violetas, verdes y ocres forman parte del paisaje. Las minas de Riotinto son sin duda un rincón único de nuestro país que merece la pena visitar. Ubicadas en la provincia andaluza de Huelva, concretamente en el término municipal de Nerva, y próximas al pueblo de Minas de Riotinto, este paraje natural, cuyo yacimiento minero y su larga actividad han originado un paisaje muy peculiar, propio de otro mundo, resulta un lugar perfecto para visitar y descubrir así sus excepcionales condiciones ambientales e históricas caracterizadas por la actividad minera en la zona.

La mejor forma de llegar a Minas de Riotinto será en coche. Si viajamos desde el Sur, podremos hacerlo desde Huelva y tardaremos unos 60 minutos, y si nos trasladamos desde Sevilla el trayecto será de unos 90 minutos. Si el viaje lo realizamos desde el norte, lo mejor será tomar la Autovía de la Plata. Una vez allí tendremos la posibilidad de elegir varias rutas y actividades como conocer las minas de Riotinto y Peña de Hierro, su parque minero y su Museo. En la zona hay además alojamientos rurales, y por supuesto merecerá la pena degustar la gastronomía de la zona.

Antigua Función y el Escorial desde el tren

Las minas de Riotinto y Peña de Hierro
Las minas de Riotinto se nos presentan como un lugar único, en el que se entremezclan naturaleza y paisaje alterado por la mano del hombre. Históricamente, se trata de una zona dedicada a la explotación minera durante miles de años, desde los legendarios tartesos, con naves cargadas de minerales para proveer el Templo del Rey Salomón, pasando por fenicios y romanos, y más contemporáneamente fue el poderoso imperio británico el que, a través de la empresa Río Tinto Company Limited, explotó las minas entre 1873 y 1954. Esta presencia humana casi constante, debida a la riqueza mineral de su subsuelo, convierten a estas tierras en un escenario mágico y misterioso que podría parecerse mucho al de marte, caracterizado por su profundidad, cromatismo y silencio. El paisaje no sólo lo forman sus impresionantes y descomunales explotaciones a cielo abierto, también toda la naturaleza que existe alrededor, y lo más llamativo, su río de color rojizo. Para llegar hasta el nacimiento del río Tinto se puede acceder desde la mina de Peña de Hierro. Esta mina, algo menor comparada con las de Riotinto, aunque en su momento igualmente decisiva para la industria del sector, se sitúa a tan sólo 10 kilómetros, y en ella se encuentran materiales de más de 300 millones de años y con un origen volcánico sedimentario. Por esta razón estas tierras poseen gran cantidad de metales y sulfuros, sobre todo cobre y azufre, que han sido la base de la producción de toda esta comarca.

Loco nº 14 a la altura de Naya (Riotinto)

Museo minero
En nuestra excursión a las minas de Riotinto no puede faltar la visita al Museo Minero, un Centro de Interpretación del Parque Minero de Riotinto que resume en el espacio y en el tiempo este territorio caracterizado por la actividad minera. Gestionado por Fundación Río Tinto para el Estudio de la Minería y de la Metalurgia, una institución sin ánimo de lucro y de carácter permanente, este museo tiene como objetivo la conservación y restauración del Patrimonio Histórico-Minero de la comarca de Riotinto. En la exposición permanente del museo, que cuenta con una superficie expositiva de 1.800 metros cuadrados, podremos descubrir cuáles son las características medioambientales y geológicas de esta región, adentrándonos en su historia a través de innumerables piezas relacionadas con la minería y la metalurgia de todos los tiempos. El museo también cuenta con piezas de arqueología industrial tan emblemáticas como el vagón del Maharajá, el vagón en vía estrecha más lujoso del mundo, construido para la reina Victoria de Inglaterra y traído a Riotinto para una visita de Alfonso XIII. Otros espacios expositivos son la reproducción de una mina romana, o la Casa nº 21 del Barrio Inglés, construido para albergar al personal de la empresa minera británica, y que nos permite realizar un viaje en el tiempo hasta la época victoriana y conocer la vida cotidiana de esta peculiar colonia británica en el occidente de Andalucía.

Loco 932 a su paso por Zarandas Naya

Ferrocarril minero
Uno de los mayores atractivos de visitar Riotinto es su ferrocarril turístico, que recupera 12 kilómetros de su antigua línea comercial, con locomotoras y vagones restaurados del parque móvil de la antigua compañía minera. La construcción del ferrocarril de Riotinto fue sin duda un gran símbolo de la llegada de la revolución industrial a la zona, en total se construyeron más de 300 kilómetros de vías, tanto para puntos de carga y descarga de minerales, como para comunicar diferentes pueblos de la comarca para el transporte de pasajeros y obreros. El recorrido del actual tren restaurado, que dura aproximadamente hora y media, transcurre paralelo al río Tinto, atraviesa túneles, puentes y molinos, y desde él se pueden descubrir los restos de las antiguas infraestructuras mineras y ferroviarias, así como todo el paisaje de la zona. Una excursión que a los niños y a los amantes de los ferrocarriles les encantará.

Nacimiento del Río Tinto, Peña de Hierro, Nerva

Itinerarios y actividades turísticas
En la web del Parque Minero de Riotinto tenéis toda la información que vais a necesitar sobre horarios, datos de contacto y tarifas o paquetes turísticos para visitar el Museo Minero, hacer un recorrido en el ferrocarril turístico o realizar itinerarios con visitas guiadas, ya que si os interesan todas las visitas y actividades que ofrecen, merece la pena adquirir el paquete completo. Si no queréis tener problemas de plazas, podéis hacer la reserva por anticipado llamando por teléfono.

Corta de Peña de Hierro Vista Norte

La gastronomía de la zona
Y para conocer Riotinto, no nos podemos olvidar de cuáles son las especialidades de su cocina y gastronomía. Para empezar, destacan chacinas y productos cárnicos artesanales relacionados con la matanza del cerdo ibérico. Prácticamente cada pueblo, e incluso cada familia, tiene una receta propia para el aliño de los chorizos, salchichones y morcillas. También son parte fundamental de la dieta de la comarca el “unto” o grasa curada para untar, la costilla en adobo, panceta, tocino, orejas, jamones, los chicharrones o el “adobao” que es una fritada de hígado y asadura con especias y vino.

Son platos típicos de la zona las migas, preparadas con pan, sal, ajo, patatas, aceite y tocino; la sopa de ajo con huevos escalfados o revueltos; los cocidos de patatas viudas, de coles con hueso de jamón; la sopa perrera que lleva agua, sal, pan y aceite de oliva; además de las “habas enzapatás” y el cocido de acelgas con patatas y arroz.

La repostería típica, cuya base principal es la harina y la miel, incluye infinidad de pasteles y dulces caseros, estrechamente relacionados con el calendario festivo de los pueblos de la Comarca. Algunos de estos dulces típicos son los pestiños con vino cocido, cáscara de naranja, abolí y miel, los roscos con huevo, harina, canela molida y limón, las torrijas, las “poleás”, hechas de harina, leche, canela y taquitos de pan frito, o el “pudin”, que es el único postre conocido que ha quedado como muestra de la presencia inglesa.

Fotos cedidas por el Parque Minero de Riotinto.
 

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