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Natalia Berger

Hace decenios se observó que los animales alimentados con dietas “científicamente equilibradas” a base de pienso seco con la adición de minerales y vitaminas sintéticas tendían a comerse sus propios excrementos. ¿Por qué hacían eso? Porque, a pesar de su dieta «enriquecida», su alimentación no contenía nada crudo o fresco y, por tanto, carecía de enzimas. De ahí que los animales “reciclaran” instintivamente sus limitados recursos de vitaminas y enzimas, ingiriendo sus propias heces.

 

La importancia de las enzimas

Hoy sabemos que las enzimas son esenciales para el perfecto funcionamiento de nuestro organismo. Las enzimas se encuentran en los alimentos frescos y crudos y son muy sensibles al calor, cuando empezamos a cocinar los alimentos, se destruyen. Para compensar ese déficit de enzimas durante la digestión nuestro organismo tendrá que fabricar las suyas, lo que resulta un gran esfuerzo para el páncreas. Si el páncreas está trabajando en exceso, se produce una falta de enzimas metabólicas vitales para el buen desarrollo de todas las funciones celulares.

Es fácil observar como, con los años, las personas cuya alimentación es rica en alimentos crudos se mantienen más jóvenes, enferman menos, tienen más energía y buen humor… Si esas son las consecuencias que observamos a simple vista es fácil deducir que el efecto se extenderá a todos los tejidos externos e internos, con un impacto sobre nuestra salud a todos los niveles. Las personas jóvenes y sanas, con gran capacidad de producción de enzimas, no llegan a notarlo. Pero a medida que nuestro organismo se desgasta, envejecemos o desarrollamos enfermedades que nos debilitan, el consumo de enzimas en nuestra alimentación se convierte en fuente de vida.

 

La dieta crudífera y la enzimoterapia

A raíz de los descubrimientos sobre el efecto de las enzimas surge la dieta crudífera. Se trata de una dieta totalmente compuesta por alimentos que no han sido calentados a más de 40 grados. A esa temperatura las enzimas empiezan a degradarse. También el resto de vitaminas, antioxidantes y fitoquímicos quedan intactos de ese modo, mientras que al cocinar los alimentos, muchos de esos nutrientes se destruyen. Numeroros actores de Hollywood optan por este tipo de dieta extrema par mantenerse jóvenes y muchos otros crudívoros apuestan por ella como fórmula para una salud de hierro. La reciente aparición de esta tendencia no permite evaluar los peligros a largo plazo, pero lo que sí sabemos es que seguir una dieta de este tipo requiere de una previa información y entrenamiento en sus técnicas, además de aprender a planificar la dieta para que no existan carencias.

Otra corriente menos extrema es la enzimoterapia, nombre que recibe el uso terapéutico de enzimas. Se utiliza cada vez más en tratamientos para mejorar problemas digestivos, eliminar virus, estimular las defensas, acelerar la curación de las heridas y suprimir los mecanismos inflamatorios. Resulta de apoyo en el tratamiento de enfermedades de todo tipo, como la fibrosis quística, el asma, la obesidad, las verrugas, la esclerosis múltiple, el cáncer o el SIDA. En resumen: las enzimas ayudan para casi todo.

 

Nuestra propuesta de equilibrio

Con todo lo dicho anteriormente, y aunque las enzimas sean esenciales para nuestro organismo, ya sabéis que en Naturarla creemos en el equilibrio y somos partidarios de estar informados sobre las bondades de los alimentos, pero siempre para tomarlos en su justa medida. Por ello hemos elaborado nuestros propios consejos:

  • Incluye todos los días en tu dieta alimentos no desnaturalizados y ricos en enzimas vivas, como frutas y verduras frescas, germinados, algas, semillas, frutos secos (¡los frutos secos fritos no se incluyen en este grupo!)
  • Cuando se te presente la oportunidad, elige platos cocinados sin calor, por métodos como la deshidratación, maceración, fermentación…
  • Prioriza los métodos de cocción en este orden: cocción al vapor, hervido, cocción a presión, salteado y pochado. En la fritura, la plancha, el horno, la brasa o el microondas las temperaturas pueden llegar a ser muy altas, evita que todas tus comidas tengan ese tipo de cocción, ya que estarás desgastando tu organismo.
  • Las personas mayores, convalecientes o con trastornos degenerativos deben prestar especial atención. Los que estéis fuera de este grupo recordad que tratar bien al cuerpo es la mejor forma de conservar esa salud.
  • Si te interesa el tema, cómprate un libro de comida crudífera. Puedes preparar una comida crudífera una vez por semana para equilibrar tu dieta.

 

Una curiosidad: En la Medicina China, el uso de la temperatura es uno de los factores tradicionalmente relevantes. El calor es yang, y al cocinar los alimentos se yanguizan. Eso tiene su importancia, de cara al equilibrio global de la dieta, y en función de la constitución y estado de la persona, de la estación del año y del clima.

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