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Naturarla

Desde el mes de septiembre, te estamos contando consejos para tener tu propio huerto en casa o en el vecindario. Además, ya sabes que en Naturarla apostamos por el reciclado y la reutilización de materiales y productos como una forma eficiente de sostenibilidad. Así que hoy vamos a aunar ambas facetas y aprender a preparar compost casero con el que abonar nuestro huerto. ¿Te animas?

El compost se produce por la descomposición de materia orgánica –frutas y verduras, posos de café, estiércol, madera, poda de jardín…- y se utiliza como abono. Se realiza amontonando esta materia y dejándola fermentar durante un tiempo. El proceso tarda, normalmente, entre seis meses y un año.

Puedes elaborar el compost sólo con los residuos que se generen en tu hogar o, si quieres hacer más cantidad, puedes unirte con vecinos, amigos, familiares… y elaborarlo entre todos o con los residuos que te proporcionen.

¿Qué necesitamos para hacer el compost? En primer lugar, los materiales que vamos a compostar, que se dividen en materiales frescos o húmedos (restos de vegetales, de la poda, excrementos de animales herbívoros, posos de cafés, restos de infusiones…) y materiales secos (hojas secas, tallos, paja, serrín sin químicos…). En general, debemos evitar restos de comida que contengan productos de origen animal y grasas. Además, alimentos vegetales como las nueces o los cítricos deben ser empleados de forma moderada a la hora de elaborar compost.

En segundo lugar, necesitamos un recipiente para compostar. Puedes comprar una compostadora ya fabricada o hacerla tú: bastará con un cubo grande al que practicarás agujeros no muy grandes en los laterales y la base, para que nuestro preparado se airee pero no se salga. Si hemos “fabricado” nuestra propia compostadora es recomendable colocar debajo una bandeja para recoger los líquidos que puedan producirse durante el proceso.

Y ahora sí, comenzamos: en la base colocaremos una base de material seco y que no se compacte (pajas, ramas…), para favorecer la aireación. A continuación, añadiremos el material fresco y el seco mezclándolo. Se recomienda una proporción de dos partes de material húmero por una de seco. También es recomendable que los materiales se depositen en los trozos más pequeños posibles, porque eso acelerará el proceso. Podemos aportar todo el material de una vez o ir añadiéndolo según lo vayamos teniendo disponible. En cualquier caso, es recomendable remover el compost cada cierto tiempo. La compostadora se debe colocar al aire libre, pero resguardada de la lluvia y sin que le dé el sol directamente.

Una vez mezclados los materiales, comienza el proceso de compostaje. La primera fase dura unos días y en ella se genera calor. Durante la misma es normal que el volumen de los materiales se reduzca a la mitad o más, no te preocupes. En la segunda fase la temperatura se estabiliza y debemos controlar la humedad de la mezcla: el material debe tener aspecto húmedo pero sin contener líquido. Si la mezcla está muy seca puedes regalarla ligeramente; si está muy húmeda puedes removerla o añadir algo de material seco.

Sabremos que el compost está listo cuando tenga un color uniforme (marrón oscuro, tirando a negro), tenga olor a tierra y no se puedan reconocer los materiales que lo forman. Es el momento de utilizarlo o de guardarlo.  Al almacenarlo, recuerda hacerlo en un lugar seco y aireado.

Es recomendable empezar el proceso en primavera o verano, porque el calor lo favorece. Así que ya sabes, si estás dispuesto a elaborar su propio compost, estamos en un momento ideal… ¡Ponte en marcha!

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