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Hay algunos alimentos que tienen “carácter” propio, y aunque suena a eslogan de márketing, es cierto que existen algunos ejemplos de comidas, platos o ingredientes que suponen un referente cultural en todos los sentidos. Me refiero a alimentos que por diversas características, están siempre en boca de la gente ya sea por cuestiones nutricionales, económicas,  culturales, sociales y en materia de salud. Inevitablemente se nos pueden venir a la cabeza casos como cerveza, vino, café, té, leche… que no sólo representan un papel en la alimentación, sino en todo lo que les rodea, de ahí que muchas veces vayan acompañadas de mitos o rumores sobre su efecto para la salud. Otro ejemplo que no es una excepción son las especias, seña de identidad de muchas culturales, vehículo de tradiciones y carácter gastronómico.

Cuando un alimento se hace su propio hueco en una cultura, alrededor se crea una especie de submundo, y en el caso de las especias es muy común encontrar un gran número de reclamos de salud relacionados con su consumo.

¿Por qué se asocian las especias a beneficios para la salud?

Para entenderlo hay que pensar en el origen y la idiosincrasia de las especias en sí, corresponden a extractos, semillas, cortezas, hojas… generalmente secas. Esta reducción en su contenido de agua las convierte en alimentos “concentrados” que a un bajo nivel de peso de alimento pueden traer de la mano un considerable número de sustancias activas.

¿Qué beneficios tienen?

Hay que diferenciar las atribuciones saludables que se hacen a los alimentos de manera cultural y folclórica, de las que están científicamente respaldadas.

En numerosos ensayos las especias han demostrado tener efectos positivos para la salud o para los alimentos, y no únicamente en estudios in vitro (en laboratorio sobre modelos simulados), sino también in vivo (directamente sobre las personas). Entre los efectos más comunes encontramos el de ser sustancias con efectos anti-inflamarios y anti-oxidantes. Aunque su clasificación no se encuentra sólo dentro de las especias, el ajo ha sido ampliamente estudiado con su relación con el colesterol, encontrando modestas asociaciones con un descenso de colesterol LDL y tensión arterial, como podéis consultar aquí. Esto puede llevar también de manera indirecta, a producir beneficios en la función cognitiva, prevención de enfermedades como Alzheimer o Diabetes Mellitus Tipo 2, ya que están relacionadas con la salud cardiovascular.

Aademás de estos beneficios, se plantea un futuro interesante para la investigación en el futuro próximo sobretodo relacionado con las enfermedades crónicas.

Relativizando las cantidades:

A veces se exageran las propiedades de las especias, es muy común escuchar “el perejil tiene más del triple de vitamina C que una naranja” de acuerdo, puede ser correcto. Pero con una naranja es fácil consumir 250g, y adicionando perejil a nuestra comida difícilmente llegaremos al gramo.

Por supuesto que tienen más cantidad por kg de sustancias interesantes para nuestro organismo, pero las consumimos en cantidades tan pequeñas que no debemos dejarnos llevar por la euforia y lanzar las campanas al vuelo, sobre todo si hablamos sobre sus efectos para la salud.

Seguridad Alimentaria:

Las especias son también un tema importante hablando de Seguridad Alimentaria, muchas de las importaciones internacionales de especias incluyen contaminaciones, entre las más comunes se encuentran insectos, pelos y restos de roedores e incluso bacterias como Salmonella. Se estima en una contaminación entre el 6-12% en este sentido.

Por lo general, estas contaminaciones se deben a la aplicación deficiente de los controles preventivos durante la cosecha, el secado o el propio almacenamiento. Donde los animales pueden contaminar las especias y tener acceso a ellas, por lo que es recomendable obtener este alimento de proveedores certificados y que garanticen una correcta trazabilidad de los alimentos.

Curiosidad:

Dentro de las especias, hay una que tiene un apartado propio en la National Library of Medicine de Estados Unidos como descriptor de salud, se trata de la pimienta negra. Bajo esta clasificación se encuentran 74 artículos científicos destinados a sólo esta especia, por lo que la podemos considerar como “la más estudiada” en salud.

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