edulcorantes-seguros


Aitor Sanchez

Los edulcorantes son aditivos que se utilizan en numerosos productos alimenticios para otorgarles un sabor dulce. ¿Y por qué se usan entonces, si podríamos utilizar un ingrediente más cómo el azúcar? Sería la siguiente pregunta lógica. El motivo es muy sencillo: los edulcorantes aportan sabor dulce sin aportar las calorías que obtenemos con el azúcar.

Algunos de los más usados en España son:

  • Sorbitol
  • Manitol
  • Acelsulfamo-K
  • Aspartamo
  • Sacarina
  • Xilitol
  • Estevia

¿Qué nos proporcionan los edulcorantes?

Un alto consumo de productos azucarados contribuye a la ganancia de peso, también a la aparición de caries y complicaciones en enfermedades cardiovasculares.

Este es el motivo por el que la SUSTITUCIÓN de productos edulcorados, en lugar de azucarados, contribuye entre otras cosas a:

  • Al mantenimiento de la mineralización de los dientes (ya que previenen la pérdida de minerales en ellos).
  • A la reducción de la glucemia después de las comidas (evitando “picos” de azúcar en las comidas).

El hecho de que sean acalóricos (no nos proporcionan energía) también va de la mano con el hecho de que no nos aportan ningún nutriente. Es decir, nutricionalmente son ingredientes “neutros”, no podemos esperar por tanto que nos aporten vitaminas o minerales.

¿Por qué a veces se retiran edulcorantes o aditivos del mercado? ¿Son cancerígenos o peligrosos?

Los edulcorantes que están autorizados para usar en nuestro país están regulados y siguen unas rigurosas pruebas de seguridad. Todo está recogido en el Real Decreto 2002/1995, de 7 de Diciembre de 1995 y sus modificaciones.

El motivo es que la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) evalúa de manera continua la seguridad de los edulcorantes alimentarios y marca sus condiciones de uso. Al estar constantemente actualizando los nuevos estudios científicos, a veces se cambian los niveles permitidos o se retiran del mercado si son peligrosos para la salud.

El margen de seguridad de los aditivos es muy alto, de manera que consumimos cantidades ínfimas respecto a las que podrían causarnos problemas de salud. Otros alimentos que consumimos a diario contienen otros ingredientes como la sal, que no están regulados, y que además producen problemas de salud a menores dosis.

La palabra cancerígeno asusta mucho, todo depende de la dosis, si tenemos un consumo dentro de los límites establecidos no hay riesgo conocido. Otras prácticas diarias como el hábito de exposición solar, consumo alto de sal, o consumo deficiente de fibra se relacionan con el cáncer.

¿Se dice que los refinados son cancerígenos? ¿O que los productos altos en sal lo son? ¿O que un ahumado o una barbacoa lo es?

La asociación cáncer-edulcorantes es un prueba de tecnofobia y quimiofobia que tenemos en nuestra sociedad a lo nuevo y a lo “químico” entendiendo que siempre es malo.

Nuestro cuerpo no entiende de orígenes de los nutrientes, y responde igual ante una molécula, da igual que sea vinagre tradicional o ácido acético sintético. Es lo mismo para nuestro organismo.

¿Puedo tomarlo entonces libremente?

Personalmente no fomentaría el consumo de alimentos edulcorados, ya que nos acostumbran a un sabor dulce. Esto puede facilitar que percibamos menos el sabor dulce de los productos que se endulzan de manera convencional.

Sí que abogo por la SUSTITUCIÓN de los productos azucarados, por aquellos que tienen una versión edulcorada.

En definitiva y para que sirva de ejemplo:

-Cambiar una bebida azucarada por una edulcorada: Sí

(Ojo, que a nivel de reposición de azúcares no obtendríamos nada)

-Incorporar más bebidas edulcoradas a la dieta porque no nos aportan calorías: No.

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