dieta japonesa


A la hora de pensar en cómo mejorar nuestra longevidad, son diversas las estrategias posibles, pero todas las que pasan por la nutrición y alimentación suponen –nadie lo pone en duda- un enfoque primordial, prácticamente ineludible.

Y cuando hablamos de longevidad, ¿hay alguien que no piense en Japón? Al fin y al cabo, es el país con mayor esperanza de vida –y por tanto longevidad- del mundo. Lo cual encaja perfectamente con que es además el país desarrollado con menos niveles de obesidad y de problemas cardiovasculares. Es decir, Japón es quizás por excelencia el país grande y desarrollado más sano del mundo.

Y cuando de buscar explicaciones se trata, la dieta de los japoneses nos da muchas pistas de por qué son una población tan extraordinariamente sana. Veamos varias claves que nos permiten entender el éxito de longevidad de los japoneses:

Té verde
Y también el aún menos fermentado té blanco. Y es que la cultura de los japoneses no puede entenderse sin el té verde. Los estudios demuestran que el té verde ayuda a prevenir problemas cardiovasculares, de metabolismo e incluso varios tipos de cáncer.

Un ensayo publicado halló que varias tazas de té verde todos los días pueden reducir algo más de un 20% la mortalidad en mujeres. La razón de sus propiedades se esconde especialmente en sus antioxidantes de la familia de los polifenoles (los frutos del bosque son también célebres por sus polifenoles).

Pescado
Cuando nuestras madres nos decían de pequeños que nos comiéramos toda la verdura y el pescado lo decían con razón. Lo saludable del pescado en la cultura popular está basado en realidades científicas. El pescado nos aporta proteína de alta calidad, grasas muy saludables como el Omega 3, y vitaminas como la D y antioxidantes de la familia de los carotenos en pescados como el salmón.

Los japoneses toman tanto pescado que hasta lo incluyen de manera cotidiana en sus desayunos. Un estudio demostró que consumir al menos 3 platos de pescado por semana puede reducir más de un 30% nuestros problemas cardiovasculares y mejorar nuestro metabolismo.

Algas
Si la dieta japonesa tiene una pecularidad distintiva respecto a las dietas occidentales probablemente sean las algas. Los japoneses emplean las algas a diario de formas diversas para su consumo. El nori, el wakame y el kombu son quizás las tres algas más extendidas para consumo humano en este país.

Las algas son el único alimento vegetal que aporta grasas Omega 3 de cadena larga como el pescado, poseen además yodo –en Occidente la deficiencia de yodo es creciente, y de ahí el hipotiroidismo en aumento- y unos compuestos llamados fucoidanos que han sido asociados a efectos antivirales y a la longevidad.

Productos fermentados
Aunque las algas son unos alimentos poco comunes en nuestra dieta de estilo mediterráneo, probablemente sean los alimentos fermentados los menos conocidos de la dieta japonesa. Ya hace más de 70 años el dentista y antropólogo nutricional Weston Price creyó encontrar en la fermentación de alimentos la casi panacea que explicaba por qué muchas culturas ancestrales parecían casi inmunes a las enfermedades que el llamó de la civilización –como la cardiovascular o el cáncer-.

En general, el proceso de fermentación es un proceso de enriquecimiento ya que suele añadir bacterias beneficiosas al alimento; pensemos por ejemplo en la fermentación de la leche, que además elimina casi toda su lactosa la que mucha gente es intolerante. El natto, o soja fermentada, es un alimento clásico en la dieta japonesa. Casi un alimento nacional japonés. Al fermentarse la soja, se eliminan sus antinutrientes y se obtiene un producto muy rico en vitamina K2, una vitamina que evita la calcificación arterial, que puede revertir caries dentales y de la que carecen todos los demás productos vegetales.

Aunque no es necesario tener que adoptar una dieta japonesa para obtener sus beneficios, sí es recomendable añadir al menos algunas de sus pautas a nuestras dietas en la medida de nuestras posibilidades. Además de estos factores, hay que tener en cuenta que –de manera inconsciente- los japoneses suelen practicar tradicionalmente la restricción calórica. Es decir, no consumen un exceso de calorías, aparte de que las que consumen son de alta calidad como hemos visto. Y es que la moderación en el consumo de calorías es quizás uno de los métodos más demostrados en modelos animales para aumentar nuestro potencial de longevidad.

Para finalizar, muchos dirán que los japoneses consumen cantidades ingentes de arroz y por tanto de carbohidratos. Pero si tenemos en cuenta que practican la moderación calórica esto es bastante matizable. Además, la zona más longeva del país, la isla de Okinawa, consume menos arroz que la isla central de Japón y además lo hace preferentemente en su forma integral.

Los viajes culturales nos aportan siempre nuevos y apasionantes conocimientos. Y cuando esos viajes son además nutricionales podemos aplicar las enseñanzas que derivamos de ellos en nuestras mesas para potenciar nuestra salud y longevidad. Y en esa ruta de viajes nutricionales, Japón es una parada obligada.

Deja tu comentario

Para comentar tienes que estar registrado en Naturarla.