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Penelope Coronado

El emplatado, es decir, la manera en que organizamos y presentamos los alimentos, es el último toque esencial a la hora de preparar nuestras recetas. Para que un alimento o un plato preparado resulte atractivo, la vajilla que utilicemos influye, y mucho. El color y el tamaño de los platos y los cubiertos que se emplean son sin duda determinantes para que una comida agrade más o menos. Y es que la vajilla es un elemento primordial para vestir una buena mesa sin importar el carácter formal o informal del evento. Mientras más agradable sea la presentación del plato, la mesa y la organización de platos, copas y cubiertos, mayor será el disfrute de los alimentos que degustaremos.

Os damos algunos trucos y consejos para disfrutar de una mesa bien servida:

1) Comer con los sentidos: La importancia de la vista

La manera en la que experimentamos los alimentos es multisensorial, ya que al comer empleamos los cinco sentidos. Cada uno de los sentidos son importantes y cumplen su papel a la hora de valorar un alimento o un plato preparado. Con el gusto apreciamos los sabores, con el tacto sentimos la comida en la boca, con el olfato apreciamos el aroma de las comidas, y el oído también juega su papel ya que si comemos, por ejemplo, en un lugar con mucho ruido la comida resultará un momento estresante. De todos ellos, es el sentido de la vista el que dirige nuestro sistema de decisiones alimenticio. Es con los ojos como apreciamos con agrado o desagrado el aspecto de las comidas. Por algo nuestro refranero dice que la comida entra por los ojos. Porque mucho antes de que hayamos probado un alimento, nuestro cerebro se encarga de aprobarlo o rechazarlo. Es muy difícil que algo que no haya sido aprobado por los ojos llegue a nuestra boca.

Sin duda cuando un plato llega a la mesa, el primer sentido que accionamos es la vista. Los ojos están muy bien entrenados para percibir el “gusto” de una comida, a través de elementos como la composición del plato, la cantidad servida o lo que contiene un plato, sus formas, texturas y colores. Es por eso que la vajilla influye tanto en nuestra manera de percibir la comida, porque el aspecto que tienen en ella las comidas, va a hacer que mejore o empeore nuestra percepción, de ahí la importancia del emplatado.

2) Haciendo un poco de historia

Loza, porcelana, vidrio templado, gres, metales nobles como el oro y la plata, incluso la madera, son algunos de los materiales que, a lo largo de la historia, se han utilizado para elaborar vajillas. Desde tiempos de los romanos, se empezaron a presentar los platos de formas a cual más original, y se valoraba el merito de un cocinero por su capacidad de impresionar a los comensales. A lo largo de la historia, la vajilla ha tenido una gran evolución, no solo en sus materiales y formas, también en el número de platos y accesorios que la comprendían. En un principio la vajilla se limitaba a unos pocos platos y vasijas de barro y madera, y desde el siglo XVIII hasta la actualidad la complejidad de cada vajilla fue aumentando en formas y en número hasta llegar a un sinfín de utensilios.

3) Emplatar con cariño y otros trucos

El emplatado y la presentación de los platos es casi un arte en si mismo, y requiere que pongamos en práctica un cierto sentido estético. Aprender a presentar nuestras creaciones gastronómicas es tan importante como su correcta preparación y su sabor. Por eso merece la pena conocer algunos trucos a la hora de elegir la vajilla y decorar nuestra mesa.

4) Ante la duda, mejor platos blancos

Los platos blancos, ya sean redondos o cuadrados, van a dar a nuestras comidas un gran contraste, y en ellos los colores se verán más vivos y las texturas más interesantes. Además no competirán a nivel visual con la comida que vayamos a servir. Es por eso que los chefs de los restaurantes de todo el mundo prefieren los platos blancos.

5) Correspondencia entre el plato y el contenido

La vajilla debe ir siempre acorde al plato que vamos a degustar, igual que las copas deben ser las adecuadas para disfrutar plenamente de un buen vino.

6) Un toque de color

A veces puede resultar divertido, sobre todo cuando hay niños a la mesa, usar platos coloridos. Si tienes una serie de platos especiales con un diseño o cierto esquema de color, no habrá ningún problema en usarlos. Solo asegúrate de que complementen la comida que vayas a servir, no que compitan por la atención.

7) Cubiertos adecuados

Los cubiertos hay que colocarlos después de la vajilla y su estilo debe combinar con el resto de los componentes de la mesa.

8) El resto de la mesa cuenta

No te olvides de los otros elementos que componen la mesa como los cubiertos, los vasos o las copas y la mantelería. Todos ellos van a realzar el aspecto general de la mesa.

9) Vajilla para diario y para ocasiones especiales

Algo bastante útil es tener dos tipos de vajilla. Para uso diario, una vajilla resistente, fácil de limpiar y que tenga los platos suficientes para las personas que comen en casa diariamente. Para eventos especiales, una vajilla más elegante y delicada, mejor un juego completo, y que sea sencilla y de un color neutro, porque así nunca pasará de moda, será más fácil de combinar y además podremos reemplazarla sin problema si se rompe alguna pieza.

Y es que comer no es sólo degustar el sabor de un plato o de un alimento, comer es sentir y disfrutar con cada uno de los sentidos cada vez que nos sentamos a la mesa.

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