juego heurístico


Las pinzas de la ropa, los tuppers y los cucharones de la cocina, los rollos de papel higiénico o los rulos para el pelo son objetos que a los bebés, cuando ya llegan a los seis u ocho meses, les encanta manipular. No importa que tengan juguetes específicos para su edad, a ellos les gusta coger y chupar y dar golpetazos a esos objetos cotidianos que andan por la casa y que, aunque no tengan una finalidad lúdica, aparentemente, para ellos son una auténtica fiesta. Y es que la edad de 0 a 3 años es una etapa determinante para que los niños puedan satisfacer la necesidad de descubrir y explorar el mundo que les rodea a través de los objetos.

Por eso, el juego heurístico es una actividad pedagógica importante, porque se basa en esa necesidad de los niños pequeños de experimentar a través de objetos cotidianos o de la naturaleza. Bien sea en casa, preparando los papás los materiales necesarios, o bien en la escuela infantil, con esta actividad de exploración los niños van a ejercitar y enriquecer sus capacidades físicas, mentales, emocionales y sociales.

¿En qué consiste el juego heurístico?
Con el juego heurístico los niños descubren libremente y de manera espontánea, a través de los sentidos, las características de los objetos que manipulan, sus texturas, formas y apariencia. Este juego les brinda a los más pequeños la oportunidad de desarrollar aprendizajes como la socialización, la concentración, la observación y el descubrimiento de diferentes conceptos, que no se consiguen con los juguetes convencionales que se encuentran en las tiendas. Es fascinante observar cómo los niños descubren por voluntad propia, sin necesidad de que ningún adulto les dirija, las características de los objetos, adquiriendo nociones de volumen, color, texturas, así como conciencia de las leyes de la naturaleza como la gravedad o el equilibrio.

También mediante este tipo de juego los niños practican eso que tanto les gusta y que consiste en meter y sacar objetos de cajones, porque a veces más que los objetos a ellos lo que les gusta es sacarlos o meterlos de los sitios. Es por eso que en el juego heurístico los elementos de juego están introducidos en varios cestos y los niños disponen de diferentes contenedores en los que poder meterlos o sacarlos. Mientras el niño juega metiendo y sacando cosas, agrupando y separando, lanzando y guardando, el adulto cuidador debe permanecer observando pero sin dirigir el juego, esto es esencial para lograr el aprendizaje mediante la relación libre y emocional con el medio.

¿Cómo preparar la actividad?
Es muy positivo que en la escuela infantil de nuestros hijos propongan este tipo de actividad, allí serán los educadores quienes organizarán este tipo de juego, muchas veces pidiendo la colaboración de los papás para conseguir materiales. También en casa podemos realizar con nuestros hijos esta clase de juego basado en la experimentación. Bastará con seleccionar varios tipos de materiales sensoriales diferentes y eligir los recipientes más adecuados que harán la función de contenedor. Lo bueno es que no hará falta gastar nada, porque podremos echar mano de objetos cotidianos, además de materiales de la naturaleza o que reciclemos.

La idea es empezar por una fase de exploración, donde los niños combinen y exploren libremente los diferentes materiales. Ahí comenzará el auténtico juego, cuando comiencen a tapar, destapar, abrir, cerrar, emparejar, separar, llenar, sacar, girar, encajar, apilar o rodar. Y después del juego, más juego, en la fase de recogida, donde los niños recogen el material y lo van clasificando con nuestra ayuda o de la educadora, guardando cada material dentro de su recipiente correspondiente. Es importante decir que la función del adulto es fundamentalmente de acompañante y facilitador del juego. Ya seamos los papás o un educador, deberemos permanecer como simples observadores, en silencio y atentos. Sin elogiar ni dirigir lo que deben hacer, para no interferir el juego. Sólo intervendremos cuando haga falta, porque haya que animar la acción de algún niño indeciso o para evitar riñas.

Materiales para jugar y experimentar
Podemos utilizar distintas clases de materiales, cuantas más tipologías mejor, para que así el juego se enriquezca. Lo importante va a ser que estos materiales no se rompan fácilmente ni sean tóxicos. Hay materiales de la naturaleza como conchas marinas o de caracoles, piñas, esponjas o cáscaras de coco que a los niños les llaman mucho la atención. Entre los materiales de andar por casa, hay objetos cotidianos de diversa procedencia que son muy del gusto de los niños como pompones de lana, cintas y cordones de diferentes colores, llaves, trozos de tela o cuero, cadenas, anillas de cortina, pinzas de tender la ropa, rulos para el pelo de diferente diámetro, botones grandes o pelotas de ping pong.

También hay muchas cosas que podremos usar y que tienen la ventaja de que se trata de objetos que reciclaremos como cilindros de cartón, cajas robustas también de cartón, tapaderas metálicas de botes, tapaderas de plástico de otros envases o tapones de corcho. En general, cualquier objeto cotidiano de formas, materiales, colores y tamaños diversos va a suscitar el interés de los niños que están descubriendo el mundo. Para ellos, poder experimentar usando sus cinco sentidos va a resultar algo nuevo y sorprendente, además de una actividad pedagógica con la que aprender.

Los beneficios de experimentar libremente con los objetos
Con el ejercicio del juego heurístico, los niños van a desarrollar capacidades cognitivas como comprender, relacionar o conocer, van a concentrar su atención en una actividad y al explorar y observar cada objeto conseguirán estructurar su pensamiento. Además van a aprender otras capacidades éticas y sociales tan importantes como las de respetar, compartir y colaborar, así como las afectivas, ya que con el juego disfrutarán, pero también aprenderán a experimentar sentimientos de éxito y de fracaso. Y por supuesto, al descubrir las propiedades de los materiales que manipulan, también van a potenciar sus capacidades perceptivas, de visión, oído, tacto, gusto y olor.

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