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En el artículo de hoy vamos a hablar de una de las frutas de verano por excelencia: ¡La sandía! ¿Quién es capaz de imaginarse un verano sin ella? Fresquita y llena de agua es una de las frutas que más se identifica con la estación calurosa. Os contamos sus propiedades, cómo escoger la mejor sandía de la frutería y algunas recetas que podemos hacer.

La sandía es el fruto de la planta rastrera Citrullus lanatus, se caracteriza por el gran tamaño de sus frutos que pueden llegar a pesar más de 30 kilos. La producción mundial duplica a la de todas las variedades de melón. Su color rojo oscuro característico se debe a su riqueza en licopeno, este pigmento carotenoide se encuentra presente en la sandía en mayor proporción incluso que en otras frutas como el tomate.

Su aspecto es consistente por fuera pero tierna en el interior, moderadamente dulce y de aroma delicado, como a hierba.

Desde hace varias décadas se han venido desarrollando nuevas variedades como la sandía sin pepitas o las sandías de pulpa amarilla o naranja. Existen otras de pulpa blanca, no comestible, como los citrones, cuya corteza se aprovecha para otras preparaciones culinarias. Sus semillas se emplean en algunos lugares del mundo para tostar, moler o realizar infusiones.

 

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Propiedades nutricionales de la sandía

La sandía destaca principalmente, pero no solo, por su elevado contenido en agua ( casi un 93%), nos aporta hidratos de carbono, algunos minerales como el potasio y el magnesio, también ácido fólico y provitamina A, además de  fibra y todo ello con un aporte calórico mínimo ( unas 20 Kcal. por cada 100 g. ). La sandía es  rica  también en antioxidantes y  otros componentes bioactivos. Entre los aminoácidos que nos aporta está la L-citrulina, dicho aminoácido puede metabolizarse en arginina, esencial para los humanos. Estudios científicos han demostrado que su concentración en plasma puede derivarse del incremento en el consumo de la L-citrulina presente en esta fruta. La administración de suplementos de L-arginina ha demostrado ser efectiva en la mejora de la función cardiovascular y en enfermedades asociadas como hipertensión, aterosclerosis o enfermedad vascular diabética entre otras.

¿Cómo escoger una sandía para llevarnos a casa?

Pues bien, nuestra sandía no debe tener magulladuras o golpes que la puedan haber deteriorado desde su recogida. Además, la marca o mancha en su piel de haber estado en contacto con el suelo debe ser de color amarillo cremoso. Si nos queremos asegurar una sandía madura, dar pequeños golpes con los dedos o la palma de la mano y que suene a “hueco” es una buena señal. Una vez en casa se  puede conservar por varios días en un lugar fresco, el frío del frigorífico no es lo más adecuado, si usamos este para conservarla, es conveniente retirarla unas horas antes de consumirla.

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Elige tu receta preferida con sandía

La sandía nos permite usos diferentes en la cocina, os sugerimos algunas formas sencillas de incluirlas en nuestra planificación, todas extremadamente fáciles de realizar:

-Además de fresca en rodajas, podemos prescindir de la cáscara y cortarla en cubos o darle diferentes formas insertándolas en palos de brocheta junto a otras frutas de temporada, como arándanos, melocotones, nectarinas, melón, frambuesas, etc…

-Incorporándola a ensaladas con vegetales, nos aportará además de hidratación, muchísimo color.
-En ensaladas de frutas. Podemos hacerlas aún más atractivas usando el “saca-bolas” y dando forma de pequeñas esferas a nuestra sandía o melón, ¡a los más pequeños les encantará!
-Y si hablamos de sorprender a los más pequeños, siempre podemos convertir una rodaja enorme de sandía en la base de nuestra “pizza” de frutas, en lugar de queso ponemos yogur griego y añadimos rodajas de plátano, fresas, melocotón, cerezas, arándanos o las frutas que más nos gusten, unas hojas de menta y tendremos una merienda de lo más vistosa y deliciosa.
-Incorporarla a nuestro gazpacho o salmorejo sustituyendo parte de la cantidad de tomate que vayamos a usar. La sandía es perfecta para este tipo de sopas frías.
-Su sabor nos sorprenderá si la preparamos en porciones gruesas ( de unos 3 cm. ) a la plancha o a la brasa, no es necesario demasiado tiempo ( unos 4 min. por cada lado ) para disfrutar de toda su jugosidad y sabor. La podemos acompañar con queso feta y albahaca.
-Podemos usar sandía para crear nuestras aguas con sabor o refrescos hechos en casa. ¿Cómo? Triturándola sola o junto a la pulpa de alguna otra fruta y añadiendo agua natural o con gas, unas rodajas de lima o limón, menta o hierbabuena y unos cubitos de hielo. Otra opción es triturar la pulpa y rellenar la cubitera, de esta forma tendremos cubitos con sabor a sandía.
-En forma de granizado, congelando la pulpa triturada con zumo de limón o lima. Con estos mismos ingredientes podemos realizar también polos caseros saludables sin ningún tipo de azúcar añadido.

En definitiva, una fruta deliciosa y especialmente accesible en esta época del año. Deseamos que la disfrutéis mucho, pocas cosas hay mejores que una rodaja de sandía después de la playa y su jugo escurriéndonos por los dedos y el bigote…¡Placeres de verano!

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