escritura como terapia

Cuando se habla de escritura y terapia, es bastante conocido el caso de Isabel Allende, que considera que escribir la novela “Paula” le salvó la vida, ya que su escritura fue una forma de terapia para superar la enfermedad terminal de su hija. Se trata de un ejemplo entre los numerosos casos de escritores conocidos que han usado la literatura para recuperarse de duros golpes. Pero no hace falta ser un gran literato ni haber pasado por una desgracia para beneficiarse de la denominada escritura terapéutica o escritura expresiva. Cualquiera puede practicarla en casa y beneficiarse de los positivos efectos que tiene para la mente y para la salud.

Los beneficios de la escritura

Diarios, cartas, listas y, en general, el uso de papel y lápiz siempre ha sido un habitual “remedio casero” contra las preocupaciones, una especie de instinto que muchas personas han tenido de “vaciar su alma”. Hoy, gracias a algunas investigaciones, sabemos que las mejoras psicológicas son evidentes y no sólo eso: el sistema inmunológico también parece verse afectado por esa sana costumbre, así como todos las afecciones derivadas del estrés.

En el terrano de la investigación cabe destacar el trabajo de la doctora Susan Bauer-Wu, directora del Centro Cantor de investigación en enfermería y atención al paciente del Instituto contra el cáncer Dana-Farber de Boston. Según investigaciones de esta experta “los pacientes que dedican 30 minutos diarios al menos durante cuatro días a escribir sus pensamientos y sentimientos más íntimos, pueden mejorar significativamente su salud mental y física”. Los pacientes que recurren regularmente a la terapia expresiva suelen ir menos al médico o llamar a las enfermeras con menos frecuencia, necesitan menos sesiones de apoyo psicológico, tienen menos síntomas físicos y en general “les va mejor”, según Bauer-Wu.

La escritura libre

El simple hábito de llevar un diario ya es un ejercicio buenísimo para ordenar nuestros pensamientos: escribir es una forma de expresión que exige cierto análisis y que permite a las personas ver sus problemas bajo otra óptica y encontrar una respuesta a sus emociones. Pero no todo el mundo tiene la facilidad de coger un lápiz y empezar a desprenderse de los asuntos más íntimos y dolorosos. Para esas personas tenemos otra propuesta: la escritura libre. Esta técnica, que consiste en escribir initerrumpidamente todo lo que nos pase por la cabeza durante un periodo limitado de tiempo, fue creada para resolver situaciones de bloqueo creativo, pero ha resultado ser de gran ayuda en otros tipos de bloqueo psicológico. Veamos cómo llevar a cabo este ejercicio:

  • Siéntate donde no vayas a ser molestado y márcate un tiempo y pon una alarma para no tener que pensar en ello. 10 minutos son suficientes para empezar, podrás aumentar el tiempo cuando tengas más práctica. Es importante escribir a mano.
  • Empieza a escribir sin preocuparte del tema ni de la ortografía. No pasa nada si al principio todo lo que te sale es algo como “No se me ocurre nada, no me gusta escribir” o “Este ejercicio es absurdo”. Lo importante es que no dejes de escribir hasta que suene la alarma.
  • Cuando des con una preocupación, concéntrate en ella. Por ejemplo “Cuando pienso en la conversación que tuve con mi jefe noto como se me pone duro el estómago y se me tensa la espalda”. Escribe todo aquello que pase por tu cabeza pero (muy importante) no permitas que tu mente consciente intervenga en el proceso.
  • Jamás dejes de escribir nada porque sea poco apropiado, piensa que nadie jamás va a leer ese texto. Blasfemias, obscenidades, faltas de respeto… deja que tu cabeza se vacíe de esas ideas. Algunas veces todo lo que llega es basura, porque la mente necesita limpiarse, deja que ocurra de forma natural.
  • De vez en cuando, entre el caos de tu escritura descubrirás frases sueltas o ideas que te sorprenderán. Recuerda subrayarlas en el momento de escribir.
  • Cuando la alarma suene, vuelve a las frases subrayadas y cópialas en una libreta. Si quieres puedes seguir pensando en ellas y continuar escribiendo de forma consciente pero lo importante es que destruyas el escrito original sin volver a leerlo.

Este método tiene muchos paralelismos con el hábito de ordenar: poner todo aquello que necesitamos en su lugar y deshacernos de todo aquello que es innecesario. Recuerda que una mente ordenada es la base de la salud emocional, sin la cual nada funciona bien en nuestra vida ni en nuestro cuerpo.