completar-tareas


“Nada cansa más que el recordatorio constante de una tarea sin acabar”. Esta frase del filósofo y psicólogo William James resume muy bien el tema que os queremos plantear hoy en “Feliz como una perdiz”. ¿Has pensado alguna vez en ello? Tener varias tareas sin terminar aumenta el estrés, divide la atención, dificulta el contacto con el presente, nos da la sensación de que no avanzamos y nos impide empezar cosas nuevas, pues la agenda parece siempre llena e inaccesible. ¿Lo peor? Con los años nos acostumbramos y lo hacemos un modo de vida.

Gestionar las tareas

Evitar que las tareas se acumulen y solapen es tan sencillo (y tan complicado) como llevar un orden de todo lo que tenemos que hacer. Te traemos algunos truquillos:

  • La agenda Ya sea en papel o electrónica, la agenda es una buena herramienta de gestión de tareas.
  • Una sola cosa Anota todas tus tareas por orden de prioridad y empieza por la primera. Cuando termines, tacha la tarea de tu lista y empieza con la segunda.
  • Divide: Cuando nos encontramos con un proyecto grande, es habitual no saber por dónde empezar y sentirse desmoralizado al ver que no avanzamos. Divide esa gran tarea en varias pequeñas, así podrás ir tachándolas según las vayas terminando.
  • Asigna fechas: Existen un tipo de tareas que se pueden postergar algunos días sin que pase nada. El resultado: las postergamos una y otra vez hasta que pasan semanas o meses y cada día nos repetimos “tengo que ir un día de estos a cambiar el aceite del coche”, “cuando tenga un rato, tengo que ordenar los papeles”… Asignando una fechas a esas tareas podrás convertir esas eternas tareas pendientes en citas.

Cerrar bien el día
Por mucho que nos organicemos y por pocas tareas que tengamos, es casi imposible terminar el día con todo terminado. Pero irte a casa o a la cama con todas esas cosas en tu cabeza, al igual que empezar el día con la sensación de que todo quedó sin terminar… es agotador. Nuestra propuesta es que emplees los últimos 30 minutos a las siguientes actividades y luego… simplemente te relajes.

  • Repaso de tareas: Observa las tareas tachadas y las que están sin tachar, asegúrate de que no tienes varias tareas en curso ni has olvidado nada importante. Establece una nueva lista para el día siguiente, una vez anotado todo podrás dejar de pensar en ello hasta que llegue el momento de ponerse otra vez.
  • Cerrar asuntos: Al final del día acumulamos muchas cosas “para revisar luego”: varias pestañas del navegador abiertas, varias notas que hemos tomado para el futuro, mensajes sin leer en nuestra bandeja de entrada del correo. Evita malos hábitos como suspender el ordenador para no tener que ocuparte de los archivos abiertos o acumular montañas de notas. Todo aquello que hayas dejado “para luego” debe resolverse, archivarse o eliminarse antes de finalizar el día.
  • Ordenar: Tanto si se trata de tu puesto de trabajo como si estás en casa, sentir que todo está en su sitio cuando empiezas el nuevo día es esencial. Recuerda que el orden de la mente debe empezar por un orden del ambiente.

Todas estas acciones pueden parecer obvias, pero lo cierto es que muy pocas personas las ponen en práctica de verdad y con los años nos acostumbramos a cargar un peso que termina pasando factura. Desde Naturarla te animamos a que te apuntes a una vida saludable, una vida en la que sólo hagamos una cosa cada vez.

Deja tu comentario

Para comentar tienes que estar registrado en Naturarla.